RedRoj@

Presentaciones telemáticas La participación telemática será positiva si permite una mayor proximidad a la ciudadanía, y no un alejamiento de ella.

Rafael Pla López 25/01/2018

Es claro que el problema de fondo tras la propuesta de presentar telemáticamente la candidatura a la presidencia de la Generalitat de Catalunya, que cuando redacto este artículo no sé si se llevará a cabo, es la anomalía democrática de que haya candidatos presos o en el exilio, acusados de un delito de rebelión que no encaja en su tipificación penal, dado que quienes han ejercido la violencia en Catalunya han sido fuerzas a las órdenes del Gobierno de España. Y tampoco encaja en la legislación de otros países europeos, razón por la cual se retiró la orden europea de detención para no hacer el ridículo.

Pero ello nos da ocasión para reflexionar sobre el sentido de dichas presentaciones telemáticas. Curiosamente, ya aparecían en “Captura”, mi libro de ciencia ficción (http://goo.gl/vXUEE7) publicado en 2014 , donde se plantea que “la comparecencia a través de holocomunicación es equivalente a la presentación física” (páginas 701, 750-751 y 806). De hecho, en el ámbito parlamentario, en la medida en que permiten tanto la presentación visual y auditiva de una propuesta como su debate en directo, no hay ninguna razón objetiva para excluirlas: quien se opone parece que no viva en el siglo XXI. Claro que ello (como ocurría en mi novela en Arizona) permite comparecer sin arriesgarse a caer en las garras de la represión, lo cual es el motivo real de dicha oposición.

Pero si en el caso que da origen al debate se parte de una lejanía del territorio representado, en condiciones de normalidad democrática podría usarse la participación telemática, por el contrario, para una mayor proximidad al electorado. Pensemos por ejemplo en un representante que permanece reunido en asamblea con sus electores, y les consulta antes de votar, en vez de pasar la semana lejos de ellos en la sede del parlamento. Ello es sólo un ejemplo, claro. Las posibilidades son múltiples.

Claro que una cosa es la participación telemática en el debate parlamentario, y otra la gestión gubernamental. También en mi novela se criticaba que un presidente de EE.UU. ejerciera su función desde un satélite (página 810). Y del mismo modo, parece poco viable que la presidencia de la Generalitat pudiera ejercerse desde Bruselas (aunque claro, podría delegarse en una vicepresidencia, como se hace habitualmente durante las ausencias): como criterio general, en condiciones de normalidad la participación telemática será positiva si permite una mayor proximidad a la ciudadanía, y no un alejamiento de ella.

Publicado en el Nº 312-313 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2018

En esta sección

Un libro para el estudio y la intervención política informadaFascismoEl símbolo de la escobaAntiperiodistasLa economía de las APP

Del autor/a

Gratuidad y privacidadEl leninismo en la era de internetRiqueza social y PIBFacebook, el Gran HermanoEfecto Streisand