Mujeres empoderadas y en lucha Las reformas del PSOE y PP han arruinado nuestras vidas y relaciones laborales.

Gema Delgado 01/11/2017

Uno de los debates más llenos de la Fiesta del PCE fue el que aunó lucha laboral, lucha política y empoderamiento de las mujeres. No hubo sillas para tanta asistencia ni tiempo para tantas voces compartiendo experiencias y construyendo propuestas desde diferentes ámbitos socio-laborales y territoriales. Cristina Simó, Secretaria de la Mujer del PCE, fue la encargada de presentar el coloquio, que llevó por título: “Mujeres en lucha, de la explotación al activismo” y lo hizo abogando por el empoderamiento de las mujeres, ya que “sin mujeres no habrá ruptura democrática”.

La primera en tomar la palabra fue Jaldía Abubakra Aueda, cofundadora del movimiento de mujeres palestinas “Aldarama”. Jaldía se declaró heredera de aquellas mujeres palestinas que en 1937 se levantaron para enfrentarse a los ingleses en Jerusalén. Recuerda que ya entonces mujeres cristianas y musulmanas lucharon juntas, conscientes que sólo juntas podrían avanzar, y así fue como las cristianas fueron a encerrarse a las mezquitas y las musulmanas a las iglesias. Sabían muy bien que no las podían ver divididas.

La lucha no ha cedido. Cien años después de la Declaración de Balfour los sionistas siguen alentando a “matar a las madres de las serpientes”. Las mujeres, denunció, siempre son las más castigadas. En las cárceles israelíes alientan a los presos palestinos a violar a sus madres y hermanas para reducir penas. Las mujeres una vez más utilizadas como botín de guerra. Las mujeres palestinas luchan, “pero es una lucha que está invisibilizada. No les interesa que se vea porque son conscientes de que las mujeres no sólo parimos, también educamos”.

Y animando a la solidaridad y a la acción, la cofundadora de Aldarama explicó que una de las mejores formas de luchar junto al pueblo palestino es practicando el BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel) económico, cultural, deportivo y académico, en todas sus formas.

Junto a la lucha por la defensa de los derechos humanos, contra el genocidio y la ocupación que sufre el pueblo palestino, se unió la reivindicación del trabajo digno contra la explotación laboral y la feminización de la pobreza que se vive hoy en el Estado español. Uno de los trabajos que concentra más porcentaje de mujeres, un 90%, es el del Empleo en el Hogar. También es uno de los más precarizados. Marta Arboleda, Vicepresidenta del Colectivo Servicio Doméstico Activo (SEDOAC), Empleadas del Hogar, habló de las condiciones de estas trabajadoras. Más del 70% son mujeres inmigrantes, sin contar las que ya están nacionalizadas. Muchas están sin la documentación en regla y con estudios que la mayoría de las veces no se pueden homologar. Entre el 30 y el 35% desarrollan su actividad en la economía sumergida porque los empleadores deciden ahorrarse el dinero de la cotización obligatoria a Seguridad Social. Y sin Seguridad Social no se puede obtener ni renovar el permiso de trabajo. Pero en este sector no hay inspecciones de trabajo que vean las condiciones laborales de las empleadas, ni hay medidas de prevención de riesgos laborales.

Además, el empleo en el Hogar es el único sector que no tiene derecho al subsidio de desempleo. La indemnización por despido es de 12 días al año, cuando lo normal es que sean 20. Y los salarios son bajos. Se puede trabajar de 12 a 16 horas de corrido y estar de interna del lunes al sábado al mediodía cobrando entre 600 y 700 euros mensuales.

Arboleda denuncia cómo el patriarcado funciona en este sector. Sólo el 10% de quienes trabajan como empleados de hogar son hombres, pero éstos cobran más y por lo general se limitan a atender los cuidados de otros hombres mientras las mujeres se encargan además de la cocina, la limpieza, la plancha, etc.

La sociedad tampoco valora los cuidados prestados, lamenta la vicepresidenta del colectivo SEDOAC. Tratan a las empleadas con una relación más cercana al servilismo y a la esclavitud que a una relación laboral. Y ni siquiera llaman a las mujeres por su nombre, se refieren a ellas como “la chica” o “la chacha”.

Pero las mujeres se han asociado y están en plataformas, como la que representa Arboleda, para luchar por un trabajo digno en el empleo del hogar y por igualdad de derechos, entre otras cosas.

Más conocida es la situación laboral de las camareras de piso. La alianza de la lucha sindical, con el mundo cultural, los periodistas y los políticos “que sí representan a las trabajadoras, porque para eso los hemos votado” ha permitido visibilizar la explotación laboral que sufren, explica Pepi García Lupiañez, trabajadora del sector y veterana sindicalista de CC.OO.

Lupiañez explicó cómo se han ido deteriorando unas condiciones de trabajo conquistadas durante 40 años de lucha en los que se consiguieron vacaciones pagadas, dos días de descanso semanales, tres pagas al año y un salario digno reconocido en el convenio. “El peligro es que se está perdiendo todo y hoy se trabaja tres veces más, con jornadas de 8 y 10 horas, y se cobra mucho menos”.

Cuenta que el deterioro comenzó “con la supuesta crisis, que aunque no afectó al turismo sí que sirvió de excusa para aumentar nuestra precariedad y bajar los sueldos”. ¿Y cómo se llegó a esto? Se preguntó y se respondió: “Las reformas del PSOE y del PP han arruinado nuestras vidas y nuestras relaciones laborales”. Fue enumerando los distintos factores que han intervenido, empezando por el ataque al convenio colectivo. “Se prioriza el convenio individual y de empresa sobre el provincial, que es donde hay más capacidad de unirnos, de luchar y de negociar, porque si nos quedamos solas, ¿qué vamos a conseguir solas? Y se desregulan las relaciones laborales en los hoteles. Se despide a las trabajadoras para contratar empresas externas que no se atienden a convenios ni a regulaciones. Se reducen los salarios a la mitad, se acaba con los derechos conquistados y ya no es posible defenderse porque no hay representantes sindicales. Hacen que impera el miedo y el terror a perder el trabajo porque a los que hacen preguntas les despiden.

Cuando la representante de camareras de hotel de CCOO habla de la pérdida de derechos laborales del sector, y dice que “no venimos de la precariedad, nos han hecho precarias”, deja claro que este proceso de desregulación es el mismo que ha sufrido toda la clase obrera. Que todos están afectados por el imperialismo, el capitalismo y la explotación. Por eso recordó también que no sólo hay que luchar para conseguir derechos, sino que hay que seguir luchando para mantenerlos y para recuperar los que nos han robado. “Siempre en la lucha, no nos podemos relajar”.

Y como en la lucha del pueblo palestino y el BDS contra Israel, hay formas en las que las sociedad puede plantar cara a los empresarios de la hostelería que realizan malas prácticas. Es fácil, explica Lupiañez: “No vayas nunca a un hotel donde las camareras de piso están externalizadas. Antes de reservar una habitación pregunta primero si el servicio está externalizado”.

En la mesa hubo una ausencia de última hora, la de Amelia Tiganus, de Feminicidio.net, otra lucha fundamental que quedó pendiente para otra ocasión.

Publicado en el Nº 310 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2017

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