La izquierda construye puentes para trabajar una alternativa a la UE Chipre es testigo de primera línea de los intentos de los refugiados de llegar a Europa, de los que se mueren en el mar cada día sin conseguirlo.

Gema Delgado 01/11/2017

A menos de una semana de las elecciones alemanas en las que la derecha xenófoba y racista se situó como tercera fuerza política del país, representantes de la izquierda europea debatieron en la Fiesta del PCE sobre la necesidad de trabajar por una unidad popular a escala europea, “tanto para hacer frente al fascismo que crece en Europa como para construir un proyecto alternativo al imperialismo de la Unión Europea”. Así lo expuso Álvaro Aguilera, Secretario General del Partido Comunista de Madrid, cuando presentó el debate “Unidad de las fuerzas progresistas, ecologistas y de izquierda” en la Fiesta del PCE. Un debate realizado con representantes de algunos de los partidos del PIE, como el Partido Comunista Francés (PCF), el Partido del Trabajo de Bélgica (PTB) y Akel, de Chipre.

Aguilera argumentó la postura del PCE de romper con la Unión Europea y el euro: “No cabe posibilidad de una salida social dentro de la UE, por eso seguiremos luchando para abrir la grieta en torno al consenso con la UE y estamos decididos a trabajar una alternativa con otros países del Sur”.

Sobre el resurgir de las fuerzas fascistas en el continente, contó que aún no hay un extrema derecha organizada en el país, “aunque asistimos con horror a propuestas como El Hogar Social, de grupos nazis, que intentan contrarrestar la Red de Solidaridad Popular que puso en marcha el PCE. Ellos sólo atienden a españoles, generan odio hacia el extranjero, señalan al Islam como enemigo y reivindican la unidad de España, “de la España franquista frente al proyecto de ruptura”.

Laurent Perea, del PCF, enfatizó la necesidad de construir puentes y espacios comunes sobre la diversidad en el campo progresista. Las amenazas se están acumulando, la oligarquía económica busca prolongar su sistema y hay un retorno de la competencia, el nacionalismo y la xenofobia, añadió. Ante esto subrayó la responsabilidad de la izquierda europea de construir una alternativa y de hacerlo con urgencia ya que “no habrá transformación social sin unidad popular”.

En ese sentido informó sobre la iniciativa del Partido de la Izquierda Europea de crear un foro anual alternativo con los partidos de izquierdas, los sindicatos, los movimientos sociales, las ONGs, los intelectuales y los movimientos ciudadanos en toda Europa. El primer foro se realizará dentro de un mes en Marsella, en concreto el 10 y 11 de noviembre. Su objetivo es tan concreto, como ambicioso y viable: construir un espacio de cooperación política para crear un polo de resistencia y de acción para la alternativa. Un espacio político similar al Foro de Sao Paulo en América Latina y el El Caribe.

Mario Franssen, del PTB, aportó al debate algunos elementos para construir esa lucha común y crear otra sociedad que acabe con la política económica del Neoliberalismo, de la explotación de los recursos naturales, y del creciente riesgo de guerra nuclear. “La gente busca otras salidas y si la izquierda no se las da se las dará la derecha”.

El dirigente belga argumentó que “necesitamos llegar a ser una fuerza política real para el cambio y cada victoria que consigamos en la lucha será un paso más para la siguiente y para cambiar la sociedad”. Explicó que hay que trabajar a nivel europeo porque la lucha tiene que ser una lucha común, supranacional, como supranacionales son los tratados de libre comercio, la OTAN y las políticas financieras que tenemos que combatir.

“Hay luchas a nivel internacional que hay que seguir fomentando, como la ecológica, el derecho de los refugiados, las luchas obreras de carácter tradicional, el TTIP, el CETA y otras como las que hubo recientemente en Bélgica contra la visita de Trump y la OTAN. El embrión de estas luchas está creciendo. Estamos convencidos de que las luchas en los diferentes países motivará a llevar esas luchas a nivel europeo, y es con la lucha común con la que conseguiremos empujar la agenda”.

Charis Pashias, de Akel, abordó la situación en la que se encuentra Chipre, de cómo se salió del memorándum dejando un saldo en favor del capitalismo y del incremento de la desigualdad y de cómo las salidas sociales y económicas del país dependen de las negociaciones sobre la ocupación de Chipre.

Como isla en la cuenca oriental del Mediterráneo, Chipre es testigo de primera línea de los intentos de los refugiados de llegar a Europa, de los que se mueren en el mar cada día sin conseguirlo y los que tampoco pueden lograrlo porque la extrema derecha tiene un barco en el mar que ataca a quienes ayudan a los refugiados, presionando a éstos para que vuelvan a sus países de origen, según narró.

Partiendo de que el enemigo a compartir es el mismo, Pashias también abogó por la necesidad de cooperar entre las fuerzas comunistas y de la izquierda, junto a las fuerzas sindicales, feministas, los jóvenes y el GUE. “Podemos tener éxito en la unidad de acción contra las políticas de la extrema derecha y el neoliberalismo”, concluyó.

Las aportaciones del público se centraron en Alemania con la participación de dirigentes de Die Linke y del PDK que presentaron un análisis de los resultados electorales en clave alemana, recordando que Alternativa para Alemania (AfD), del que dijeron que aún no es un partido fascista pero está en vías de serlo, ya había logrado ser el partido más votado en Sajonia y el segundo en los landers del Este. Se destacó que han sabido recoger el voto protesta, incluido el de miles de obreros sindicalizados: de hecho, el 60% no comparte la ideología de la extrema derecha. Ahora el reto de la izquierda alemana, dijeron, está en cómo reganar a las capas populares.

Publicado en el Nº 310 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2017

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