Responsabilidad del Gobierno de La Rioja en la política de recortes sanitarios y su sometimiento a la sanidad privadaLa canción triste del invierno El 24 de febrero nos movilizaremos en defensa de la sanidad pública en La Rioja.

Antonio Quirce Garrido 05/02/2018

Todos los años tenemos la canción del verano, ligera, marchosa para acompañar la estación, pero el Gobierno de La Rioja nos añade además la canción del invierno:

Año tras año, por estas fechas nos encontramos con urgencias colapsadas, éste invierno, como los anteriores, hemos encontrado los boxes de urgencias duplicados o triplicados, camas en los pasillos, no sólo faltando a la intimidad a la que tiene derecho toda persona enferma, sino sometida al riesgo sanitario que supone la masificación. Nos encontramos camas en los pasillos y enfermos que no pueden ser hospitalizados por falta de sitio. Encontramos al personal sanitario agotado y estresado.

Todo lo anterior se repite año tras año, solo cuando se declara la incidencia de la gripe como epidemia, se abra la planta cuarta del S. Pedro, se habilitan habitaciones en el Hospital de La Rioja y se contrata nuevo personal, siempre por debajo del necesario, o se redistribuye trayendo personal de otras plantas, con lo cual se las precariza.

No vale hablar de las numerosas personas aquejadas por la gripe, como si esto fuera un caso sorpresivo que atendemos como podemos. Se sabe perfectamente sobre qué época se producen los procesos gripales, la media de su incidencia y los recursos, humanos y materiales, a movilizar.

Es necesario tener dispuestos en tiempo y forma todos los recursos humanos y materiales, no sólo en atención hospitalaria, sino reforzar la asistencia primaria y sus servicios de urgencias, ya deteriorada por los recortes, y la atención domiciliaria, evitando la canalización de un enorme número de pacientes hacia urgencias del S. Pedro como único recurso.

Lo anterior es única responsabilidad del Gobierno de La Rioja, de su política de recortes sanitarios, en personal y en medios, de su sometimiento a la sanidad privada, tenemos una cuarta planta del S. Pedro cerrada a mayor aprovechamiento privado. Pagamos los riojanos cantidades de dinero indecentes, cómo las del aparcamiento del CIBIR, en beneficio de los negocios privados y además se meten los tijeretazos promovidos por el señor Montoro.

Los riojanos tenemos derecho al servicio sanitario por el que pagamos, por que haya una transparencia en los gastos, por que estos asuntos de primer orden se debatan en el Parlamento Regional y por fin tengamos derecho a la participación de las asociaciones profesionales y ciudadanas afectadas por esta situación.

Señora Consejera, señores del Gobierno de La Rioja, señores diputados de la bancada popular, es hora de acabar con esta política de desprecio a la ciudadanía riojana, es hora de que los dineros de los ciudadanos se gasten de una forma honesta y eficaz.

Es por su actuación por la que el 24 de febrero nos movilizaremos en contra de su actuación y en defensa de la sanidad pública.

Los párrafos anteriores describen la situación de La Rioja, una situación extrapolable a todo el estado y en la que ahondando más se pueden apuntar las siguientes reflexiones:

¿Cuántas muertes, a mayores, han causado la crisis económica y los recortes en servicios públicos?

Desde los diferentes gobiernos, sean del PP o del PSOE, sea el gobierno del estado o la gran mayoría de los autonómicos, el deterioro de la sanidad está preparando el camino a su privatización. El capital privado, en su afán de acumulación, tiene puestos los ojos en la privatización de los servicios públicos. El progresivo deterioro de la sanidad pública va a dar lugar a una asistencia sanitaria dual: una pública asistencial para la gran mayoría y una privada, cada vez con mayores prestaciones, para una minoría. Se quiebra de esta forma la igualdad sanitaria de los ciudadanos, uno de los mayores logros de nuestra sanidad y eje sobre el que gira la gran calidad del sistema sanitario público español.

El gran déficit de personal sanitario que se va a producir en los próximos años, un importante número de sanitarios está con una edad superior a los 55 años lo que predice un gran número de jubilaciones próximamente. Si a esta situación sumamos el déficit de plazas producido por los recortes, la gran cantidad de sanitarios fuera de España y los númerus clausus impuestos a la carrera de medicina en la Universidad, el resultado es la imposibilidad de atender la reposición del personal sanitario.

La última reflexión se refiere al peso fundamental qué debe tener la sanidad en la discusión del nuevo modelo de financiación autonómica.

Para finalizar, un llamamiento a lucha de todos/as, nos están robando nuestra vida.

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