El libro de Rosa Congost ayuda a seguir y comprender la génesis del pensamiento intelectual de Pierre Vilar en su proceso de formación como historiadorLecciones de Historia: El joven Pierre Vilar Mundo Obrero, ante la esperada próxima edición de esta obra en castellano, ha solicitado de la autora y de otro destacado discípulo de Pierre Vilar algunos comentarios sobre el libro.

Mundo Obrero Redacción 10/02/2018

Les lliçons d’història. El jove Pierre Vilar, 1924-1939 Rosa CongostL'Avenç

El 17 de mayo de 2016, con convocatoria conjunta de la editorial Llibres de L´Avenç y el Museo de Historia de Barcelona, se presentaba la edición del libro de Rosa Congost “Les lliçons dhistòria. El jove Pierre Vilar (1924-1939)”.

Mundo Obrero, ante la esperada próxima edición de esta obra en castellano, ha solicitado de la autora y de otro destacado discípulo de Pierre Vilar algunos comentarios sobre el libro. Una especie de guía para leerlo y “pensarlo históricamente” según la metodología del respetado maestro.

En palabras de Rosa Congost, “El libro Las lecciones de historia quiere ayudar a seguir y comprender la génesis del pensamiento intelectual de Pierre Vilar en su proceso de formación como historiador. Como es conocido, Pierre Vilar fue antes geógrafo que historiador. Fue durante la guerra civil en España, que pasó en Francia, cuando decidió orientarse definitivamente hacia la Historia. Cuando me propusieron escribir una biografía intelectual de Pierre Vilar, pensé que estos años ya habían sido cubiertos en el libro Pensar Históricamente. Reflexiones y recuerdos. Se trata del último libro de Pierre Vilar, en el que, en 1994, intentaba responder a algunas preguntas que él se había hecho muchas veces sobre el período transcurrido entre 1917, el año de la revolución rusa, cuando él contaba tan solo con 11 años, y 1945, después de haber pasado cinco años de cautiverio en diversos campos de prisioneros”…

Vilar necesitaba explicar el proceso largo y no lineal que le llevó a hacerse historiador.

Escribe Congost: “De este largo proceso trataba Pensar históricamente y ahora trata también este libro … yo misma había pensado que el episodio ya estaba cerrado. Pero cuando la familia me mostró las cartas del joven Vilar fui consciente de que no podía dejar escapar la oportunidad de reseguir todo aquel proceso a partir de las mismas vivencias explicadas en el día a día. Decidí organizar el nuevo libro en función de la misma idea que había inspirado el último libro de Vilar: cómo llegó a hacerse historiador. Estaba dispuesta a hallar contradicciones entre lo que el Vilar maduro había “recordado” y lo que el joven Vilar explicaba a sus allegados más próximos. Pero lo que encontré fue exactamente lo contrario. Las impresiones del joven Vilar coincidían del todo con las que había recreado el anciano Pierre Vilar.

Personalidad. El seguimiento de todo este proceso en el libro permite ver también la conformación de uno de los rasgos de la personalidad del historiador Pierre Vilar, que es el de ser a la vez un individuo apasionado por la vida, y de ahí su pasión por la Historia, y en su momento por la Geografía, consciente de la necesidad de intentar comprender las cosas que pasan en la vida de uno y en la Historia de todos, incluidas en las cosas a aprender las pasiones, las individuales y las colectivas. Del mismo modo que el libro nos muestra a un Vilar que difícilmente podría haberse casado sin estar enamorado, también comprobamos que Vilar no hubiera regresado a la Historia si no hubiera pensado que en la Historia podía hallar una serie de respuestas a los interrogantes que la vida colectiva le estaba planteando continuamente. Las cartas de su juventud permiten ver todo esto. Su trayectoria intelectual tuvo que ver con el hecho de que su pasión no fuera por cualquier Historia, sino precisamente por lo que él denominaría, inspirándose en Schumpeter, una Historia razonada. No se trataba de dejar de ser apasionado por las cosas sino de hacer frente a las pasiones e integrarlas como asunto que en tanto que tenía que ver con la vida de las personas también podía tener que ver, y mucho, con la Historia. Pienso que en el libro queda clara esta característica de su personalidad.

Función social del historiador. Quise titular el libro Las lecciones de Historia porque el hilo conductor del libro son las referencias a las clases de Historia, primero las recibidas por Pierre Vilar en su época de estudiante y después las que él impartía como profesor, y en todas ellas se evidencia la importancia que Pierre Vilar daba a la enseñanza de la historia como materia disciplinar como una de las funciones sociales más importantes del historiador. Vilar reflexionaba sobre el tema en sus conversaciones privadas, como lo demuestran las cartas, pero también reflexionó largamente y de forma explícita en dos escritos de 1937 que comento bastante exhaustivamente en el capítulo final del libro. En ellas se ve meridianamente que para Vilar estaba claro que la función esencial del buen historiador tenía que ser la de enseñar a pensar del modo que más tarde dará en llamar “pensar históricamente”… También es evidente que es una manera de cuestionar las posiciones conservadoras, como la de su amigo Maurice Legendre, a quien replica aquí y también más tarde, cuando hace alusión al libro de Historia de España que el secretario de la Casa de Velázquez acaba de escribir. Porque también queda claro en el libro su posición de izquierdas. Las vidas que más le interesan son las vidas de los humildes. Pero Vilar tampoco se conforma con algunas posiciones de la izquierda oficial, como la de los políticos de izquierda españoles que se niegan a aceptar la evidencia de un catalanismo como problema social de fondo. Su manera de ser marxista exige no rehuir las realidades a las que se enfrenta. No le asusta saber que muchas veces tendrá que ir a contra corriente de unos y otros, es decir, también de los supuestamente suyos. Incluso elaborará una definición singular de “unanimismo”, que toma prestada de Jules Romains, que le servirá tanto para recrear la atmósfera en que aparentemente todo el mundo piensa lo mismo, como cuando él vive la proclamación de la II República en la Plaça de Sant Jaume o … para poner en guardia al historiador (y al ciudadano capaz de pensar históricamente, podemos añadir) ante las manifestaciones de pensamiento único, tan frecuentes en la Historia”.

Hemos pedido opinión al profesor Aron Cohen, también discípulo (y amigo) de Pierre Vilar. Y nos comenta:

“El de Rosa Congost es un libro extraordinario. De un lado, por la riqueza de su fuente fundamental: una copiosísima correspondencia de Pierre Vilar con su hermana, con la tía que se había ocupado de él al fallecer su madre (siendo un niño de 11 años) y con la que sería su esposa, Gabrielle Berrogain, correspondencia que la familia Vilar puso generosamente a disposición de la autora. Con este material ella ha acertado, a partir de una selección muy trabajada e inteligente, a ensamblar un texto muy bien articulado sobre el itinerario intelectual y vital del "joven Vilar", pero sin artificios ni anacronismos, estrictamente respetuoso con su fuente. Su suerte -la de Rosa- (y la nuestra como lectores) es la de encontrarse (y hacernos partícipes del encuentro) con un joven que escribía y reflexionaba en sus cartas sobre todo, meticulosamente y regularmente, con una profundidad asombrosa; lo que permite seguirle con gran continuidad y viveza: en las antípodas de las reconstrucciones y readaptaciones a posteriori y la linealidad tan frecuentes en el "género" biográfico. Así, seguimos las experiencias académicas del estudiante, sus rechazos y rebeldías ante concepciones anquilosadas de la práctica y la enseñanza de la historia, la atracción de magisterios reveladores… las relaciones de amistad y trabajo colaborativo tejidas en el medio académico. También las aficiones culturales de un joven particularmente cinéfilo y melómano, algunas emociones y desengaños más personales y, desde luego, su interés permanente, desde el primer momento, por las realidades sociales y políticas de su tiempo, las de Francia y, a partir de 1927 y, sobre todo de 1930-31, las de España y Cataluña, y, en general, por todos los grandes acontecimientos y problemas mundiales, algunos de los cuales le implicarían muy directamente en distintos momentos de su vida.



No he podido dejar de admirarme comprobando la precocidad y, a la vez, la constancia de rasgos de personalidad, hábitos, inquietudes, actitudes y modo de pensar y de debatir del Vilar joven que anticipan nítidamente o están ya muy cerca de los del maestro que leí y traté.

La correspondencia es inequívoca, ya se trate de modos de acercamiento a sus objetos de estudio (como geógrafo y como historiador) o de su modo de preocuparse y de vivir los desafíos de su tiempo; unos y otros, por lo demás, estrechamente relacionados por un afán común de comprender integralmente, en toda su complejidad, hechos y problemas sociales fundamentales”.

En este sentido…”la "carta a un amigo castellano" que Rosa Congost cita exhaustivamente en las últimas páginas de su libro (págs. 432-442) constituye una auténtica joya. Integrada con toda naturalidad por la autora en la secuencia de su libro, es difícil imaginar mejor culminación para el conjunto. Fechada el 1 de junio de 1939 y respuesta a la negativa reacción de su interlocutor (muy probablemente don Claudio Sánchez-Albornoz) al artículo que Vilar le había hecho llegar tras su publicación en el primer número de la revista La Pensée, (una publicación del PCF cuya cabecera seguía: "Revista del racionalismo moderno. Artes. Ciencias. Filosofía"), en cuyo lanzamiento participó Pierre Vilar como responsable de su sección de "Ciencias Humanas" y que contenía una larga reseña crítica de varias historias de España que se habían publicado en Francia, nos muestra claramente al historiador Vilar en posesión de buena parte de las herramientas esenciales del inmenso trabajo que estaba gestando. Con el foco en la cuestión nacional de Cataluña y plenamente consciente de que el acercamiento histórico que propone a una problemática enteramente dominada por pasiones y sentimientos suscitaría descontento de un lado y de otro, Vilar lamenta especialmente la incomprensión que, con contadas excepciones, manifiestan muchos políticos liberales y de la izquierda española y defiende ante su interlocutor… la utilidad del materialismo histórico (!). Con la debida atención a los hechos económicos y sociales, pero sin el menor atisbo de desprecio o descuido hacia los signos de psicologías colectivas. ¡La fecha de la carta no habla precisamente de un descubrimiento tardío del interés de esta clase de signos por parte de Vilar, como en cierta ocasión, en los años noventa, oí decir a un lector apresurado! Por lo demás, ¡qué pertinencia la de las orientaciones de Vilar si pensamos en acontecimientos de nuestros días!”.



“Hasta sus edades más avanzadas, en distintas coyunturas, Pierre Vilar mantuvo su mirada crítica, atento a las realidades de cada tiempo y a las propuestas que fueron surgiendo en la historiografía y en otros campos de las ciencias sociales, pero sin concesiones a las modas. Como afirmó en 2006 el historiador Maurice Aymard, "nos enseñó que también había que saber pensar contra su propio tiempo y que, para conservar un tiempo de adelanto, había que aceptar pasar o no estar de moda". El libro de Rosa Congost nos permite calibrar mejor esa coherencia.

Conocer y dar a conocer la obra de Pierre Vilar es, como quiere Rosa Congost, la mejor consecuencia que podría resultar de la lectura de su propio libro, el de Rosa. Sumergiéndonos en sus lecciones de historia, las que el joven Vilar recibió en París y las que impartió en sus primeros años de docencia, Rosa Congost nos deja una gran lección de historia”.

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