Carta abierta a la ciudadaníaJosefina Samper nos deja un ejemplo de lucha y sacrificio por la libertad y los derechos de los trabajadores y del pueblo

Antonio Romero Ruíz. Presidente de Honor PCA; Exparlamentario de IU; Coordinador de la Red de Municipios por la III República 13/02/2018

Estimado ciudadano, estimada ciudadana:

Josefina era un símbolo en la lucha contra el franquismo, representaba a los derrotados de la república, a los exiliados de la dictadura franquista, a la solidaridad con los presos políticos y al nuevo Movimiento Obrero. Nació en la Alpujarra almeriense en Fondón, donde se aúnan sierra y costa.

Josefina nos abrigó a todos y a todas con sus jerséis de lana, porque ella heredó las manos de tejedora que tienen las mujeres andaluzas de su tierra, que han ido forjando con hilos de colores las mantas alpujarreñas y se han protegido de las inclemencias con abrigos de lana. No hay estampa más bella, ni ennoblece más al ser humano que llevar a su compañero encarcelado un abrigo hecho con sus propias manos.

Josefina fue militante comunista desde su juventud, ingresó en la JSU en Orán (Argelia), allí conocería a Marcelino Camacho junto con el que lucharía toda su vida.

Ella impulsó la Organización Democrática de Mujeres, poniendo los cimientos del feminismo, de la resistencia y de la igualdad. Feminismo que hoy prepara la Huelga de 8M contra el machismo y el patriarcado, contra la brecha salarial, por el acceso de la mujer a todos los puestos directivos, sé que te hubiera gustado mucho estar entre nosotros para ver la movilización internacional que van a protagonizar las mujeres.

A propuesta de nuestro grupo parlamentario fuiste reconocida con la medalla de Andalucía un 28 F, tú sí que la merecías.

Cuando regresaste de Orán a Madrid, la capital de la gloria, que diría el poeta, el Madrid en blanco y negro, el Madrid del estraperlo, el de los señoritos con bigote facha, limpiándose las botas en las terrazas de la Gran Vía… la represión fue permanente en tu casa del barrio obrero de Carabanchel, la policía llegó en repetidas ocasiones para detener a Marcelino. El proceso 1001 desató una gran solidaridad internacional, 10 dirigentes de las CC.OO. fueron condenados por aquel pseudotribunal fascista de orden público TOP a más de 160 años de prisión, a Marcelino le impusieron 20 años como máximo líder y fundador del nuevo sindicalismo español. La voz de Josefina con sus ojos inquietos y gran determinación fue a varios países del mundo, agradecer la solidaridad de la clase obrera, de los sindicatos con Marcelino y sus compañeros. Entonces hacía un trabajo extraordinario para que el franquismo fuese condenado por la historia y por los demócratas de Europa y del mundo. Participó en todas las movilizaciones por la amnistía, por la libertad sindical y por las libertades democráticas, todos pudimos verla subir a la presidencia del congreso de CC.OO para abrazar a Marcelino Camacho, que era destituido de presidente de honor del sindicato que había fundado, por los chaqueteros como Antonio Gutiérrez (terminaría como diputado del felipismo).

Agustín Moreno dijo en aquel congreso, queréis destituir la historia, queréis borrar la memoria y humillar a Marcelino, pero él está ya en las enciclopedias de España, él ha entrado por la puerta grande y en eso Josefina estuvo a su lado, nunca detrás e incluso en muchas ocasiones delante, prestando su voz a los que la dictadura quería quitarles la voz. Aquel abrazo fue de todos y supuso la victoria moral de la coherencia, del carácter de clase del sindicato, de la honestidad, de una vida llena de penalidades, de exilios, cárceles y resistencias.

Te has ido Josefina una mañana fría de febrero, hoy todos los medios de comunicación hablan de ti y tú imagen, tu biografía nos llena de orgullo a todos, en la otra acera están los corruptos, los que tienen dinero en paraísos fiscales, los que conspiran contra los derechos de los trabajadores, los que nos roban libertades y derechos.

Siempre nos quedará una vida entregada a la causa de los trabajadores, tú eres como Dolores Ibárruri y cuando los fascistas insultaban a los jóvenes comunistas llamándoles “Hijos de Pasionaria”, ella contestaba “Sí son mis hijos”, defendiendo la República de los sueños.

Para mí ha sido un honor ser tu camarada, tu amigo, tu hijo porque tú has sido una madre coraje.

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