En el 40 aniversario del asesinato de los abogados de AtochaMamá cuéntame otra vez por qué hay que tener memoria si queremos tener futuro

Candela Stein
Violeta Flores 22/02/2018

Necesitamos delimitar y nombrar la historia para poder hablar ordenadamente de las diferentes fórmulas de abuso y represión que una pequeña parte de la humanidad ha impuesto, impone, sobre el resto. Para poder contar como nuestro avance es directamente proporcional a nuestra crueldad y egoísmo.

Con la República España hizo un discreto intento de cambio social y cultural que recibió la respuesta de la Guerra Civil. Una guerra en la que llevamos inmersos casi un siglo y que simplemente ha ido cambiando de nombre de 40 en 40 años. Pues sí, un país está en guerra cuando su gobierno permite que su pueblo muera por causas no naturales.

Tras la Guerra Civil llegaron 40 años de Franquismo. Una dictadura que nos metía en la cárcel y nos condenaba a muerte, nos mataba en las cunetas, en las tapias de los cementerios o colándose en nuestras casas cuando una nube traicionera ocultaba la Luna mientras el sereno daba la vuelta a la esquina. También es cierto que en ocasiones éramos torpes y nos caíamos por las escaleras y las ventanas.

Muerto el dictador llega la etapa de la (en nuestra opinión) mal llamada Transición. Desde que estamos escribiendo estas letras hasta que las podáis leer hemos transitado un nuevo trecho de vida. Ojalá en esta “pequeña transición” este texto pierda parte de su sentido.

Vuelven desgarradoras las armas a la calle para rompernos de nuevo por dentro. A todas. La huella de nuestra familia no la determina el ADN. Somos una familia muy numerosa, internacional.

Los Abogados de Atocha son parte de esos familiares muertos. Algunos corazones siguieron latiendo. Alguno mantuvo su ritmo a golpe de hoz, martillo y militancia. Pero de los hospitales salieron otras las personas que portaban aquellos corazones, los suyos y los de sus camaradas muertos.

Llevamos otros 40 años de ¿Democracia? Lenin diría que solo cambiamos cada 4 años de tirano. De acuerdo.

Llevamos 40 años de dictadura económica en la que el pueblo muere a manos de su gobierno “de primer mundo” por enfermedades, frío y hambre. Lo hacen en sus casas o en la calle. La causa es la pobreza energética, los desahucios y la falta de asistencia médica. Hay miles de teorías que explican por qué mientras sube el coste de la vida, bajan los salarios y desaparecen los puestos de trabajo. La respuesta es la misma: abuso y represión. Eso sí, el capitalismo ha mejorado la técnica de descerebramiento.

La carencia más terrible es la de la cultura social, la reivindicativa, la de lucha. Esta vez no es miedo, el miedo es sabio. Esta vez es la más brutal de las inculturas: no reconocernos, la pérdida de la identidad.

El ingrediente final es ser Mujer. Si lo eres, el cuarto, quinto, sexto mundo (a saber cual nos toca) es tuyo, no hace falta que luches por él, te lo regalan al nacer.

De lo que estamos seguras es de que si el Despacho de Atocha 55 siguiera abierto, estaría trabajando con nosotras para que la huelga del 8 de marzo fuera un éxito. Para defendernos si nos detienen, para organizar los piquetes en los centros de trabajo, para parar el transporte, para anular el consumo, para encargarse de los cuidados. En definitiva, trabajarían como si la huelga fuera General.

Pero no lo harían por un día, lo harían como modo de vida y lo sabemos porque nuestro abuelo era uno de ellos. El nos enseñó que la memoria era necesaria para tener presente y futuro.

Comencemos una nueva cuenta atrás. Que éste sea el año 1de los próximos 40 en los que las mujeres seamos protagonistas de la marcha del mundo para que éste sea justo y habitable. En todas las luchas han estado y estamos cerrando filas. Es hora de colocarnos en el lugar que nos corresponde, a la vista. Nuestro abuelo estaba en el Despacho de Atocha 55 gracias a que nuestra abuela, Mari Cruz, participaba en la más clandestina de las luchas. Es una mujer comunista. Pronunciemos el nombre de todas ellas despaciosamente para que cobre sentido la historia y se ponga armonía en el universo.

Salud, camaradas.

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