Josefina, memoria de dignidad Fue mucho más que mujer de preso, fue fundadora del Movimiento Democrático de Mujeres en los años 60.

Julia Hidalgo Argüeso 02/03/2018

Las heroínas de la lucha por las libertades no mueren. Siguen siendo presentes, siguen siendo memoria de dignidad. Siguen y seguirán siempre formando parte de nuestro mejor patrimonio.

Josefina Samper Rojas, es una de esas heroínas. Su vida es la de la renuncia, la lucha por la libertad, la solidaridad y la defensa de los derechos de la mujer y la clase trabajadora.

Luchadora frente al franquismo, es una de tantas combatientes de una guerra inacabada.

Ella abandera a las invisibles y grita libertad y solidaridad sin altavoces. Sus armas frente al fascismo, frente al franquismo, son su dignidad, su fuerza y su permanente sonrisa. Con estas armas desde Orán a España se vuelca en la solidaridad a refugiados y presos y en la lucha antifranquista. Horas y horas con frío, lluvia o calor a las puertas de la cárcel cargada con aquellos cubos con comida para los presos, que los funcionarios franquistas, semana tras semana, hacían desaparecer para que se tuvieran que volver a comprar y así ellos poder hacer negocio. Horas de espera a las puertas de la cárcel para poder comunicar en condiciones inhumanas.

Reuniones con Tarancón y demás príncipes de la Iglesia exigiendo la libertad de los presos. Encierros en iglesias, de los que la mayoría de las veces fue desalojada junto con sus compañeras, por la fuerza bruta de la policía.

Pero Josefina Samper Rojas fue mucho más que mujer de preso, fue fundadora del Movimiento Democrático de Mujeres en los años 60. Trabajó en femenino más que muchos hombres, ella lucha con fuerza de mujer para defender la igualdad, para defender la dignidad y los derechos de la mujer.

Con su dignidad y firmeza, da fuerza a sus hermanas de lucha organizándolas y uniéndolas. A todas aquellas mujeres que se enfrentan a los represores y torturadores franquistas, torturadores que a día de hoy siguen paseando libremente por las calles de nuestro país.

Josefina cosió muchas perneras y tejió muchos jerséis, pero sobre todo cosió organización y reivindicación y tejió unidad en la lucha y sororidad.

Ella convirtió con su permanente sonrisa y con la fuerza de sus convicciones la derrota en victoria. Porque Josefina nunca fue vencida. Noventa años de vida llena de dignidad que nunca serán pasado.

Josefina, Carmen, Vicenta, Dulcinea... y tantas y tantas, siempre silenciadas y siendo parte imprescindible de nuestra historia. Porque sin ellas nuestra historia es una historia falseada. Pero ellas siguen siendo nuestro presente y nuestro futuro.
Sin mujeres como Josefina no es entendible la lucha contra el franquismo, no es entendible nuestra historia.

Sin mujeres como Josefina no sería posible la huelga feminista del 8M. Una huelga en la que con su legado y el de tantas mujeres luchadoras intentaremos parar al patriarcado. Un patriarcado que sigue invisibilizando y silenciando a nuestra heroínas y que nos sigue arrebatando el derecho de ciudadana a todas.

Hasta siempre Josefina, combatiente de una guerra inacabada.

Hasta siempre camarada Josefina.

Publicado en el Nº 314 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2018

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