El tren de la memoria

Gerda Taro Existen muchas razones por las que Gerda Taro no es tan conocida como se merece: ser mujer, su carrera fue muy corta... ¡cómo no!, su asociación con el comunismo.

Mariano Asenjo Pajares 05/03/2018

Gerda Taro asistida por el doctor Kizsley

“Juntos y por separado, conquistarían la gloria” (Fernando Olmeda, ‘Gerda Taro. Fotógrafa de guerra’)

Al final los datos fueron verificados y la fotografía dejó de ser un valioso recuerdo paterno para convertirse en un valiosísimo testimonio histórico. La imagen del doctor atendiendo a la mujer que se desangra, probablemente ya sin vida, corresponde a lo que podríamos denominar como el último fotograma en la peripecia vital de Gerda Taro, la niña judía alemana, la roja insurrecta, la pionera del fotoperiodismo…

Gerda Taro se llamaba en realidad Gerta Pohorylle, era hija de judíos polacos, aunque ella nació en Stuttgart, Alemania, el primero de agosto de 1910, por tanto cuando murió en España aquel 26 de julio de 1937, estaba cerca de cumplir veintisiete años. Desde muy joven, a pesar de sus orígenes burgueses, entró a formar parte de movimientos socialistas y obreros. Por eso con la llegada de los nazis al poder, y tras haber sufrido una detención, decidió huir con una amiga a Francia.

En París, donde trabajó como niñera y mecanógrafa de un psicoanalista, conoció a André Ernö Friedman, un húngaro –también judío- que intentaba ganarse la vida como fotógrafo. Gerda y André se hicieron novios y juntos fueron dando pasos adentrándose en el mundo del periodismo gráfico. ¡Lo que son las cosas!, Gerda Taro fue a la postre ideóloga del alter ego ‘Robert Capa’, un seudónimo que ambos usaron para firmar sus trabajos. Y es que las cosas al principio no fueron bien, por lo que se inventaron a un reputado fotógrafo estadounidense del que ellos eran representantes. Así comenzaron a colocar sus trabajos -los de los dos- en las publicaciones impresas de la época, y a un precio tres veces más alto del que hubiera percibido un fotógrafo francés. Había nacido el mito ‘Robert Capa’.

Aquí la simbiosis: él le enseñó a fotografiar profesionalmente y ella le dio todo lo demás. Su trabajo, sus ideas políticas, su estilo. Le enseñó a moverse… Cuando en 1936 se produjo el golpe de los militares felones decidieron trasladarse a España, donde fueron testigos y realizaron reportajes de diferentes episodios de la guerra que luego serían publicados en revistas como Regards o Vu. Poco antes de morir en Brunete aplastada accidentalmente por un tanque republicano ella comenzaría a emplear la firma de “Photo Taro”.

Recientemente hemos vuelto a revisar la historia de Gerta Pohorylle, alias Gerda Taro, a raíz de que el exsoldado e historiador británico John Kiszely compartiera sin saberlo en la red social Twitter la última imagen de Gerda Taro. Era intención de Kiszely mostrar una vieja imagen de su padre, médico húngaro que colaboró con las Brigadas Internacionales durante el conflicto en España. Pero terminó desatando un inesperado debate. Una de las respuestas a su mensaje planteaba si la mujer que aparecía era Taro.

Algunos detalles escritos en el reverso de la imagen eran inexactos: la fecha bailaba por un mes con respecto a la muerte de la reportera y la nota se refería a ella como la esposa de "Frank" Capa, por lo que existían dudas sobre si esta posibilidad era cierta.

El debate iniciado a mediados de enero concluyó pronto con la investigación del periodista de Televisión Española Carlos del Amor, quien habló con biógrafos de la fotógrafa de guerra y también dio con una grabación de 1992 archivada en el Imperial War Museum de Londres. En ella, el propio médico que aparece en la foto confirmaba décadas después que estaba atendiendo a Taro.

"Llegó a mis manos una mujer herida, casi muerta, aunque no tenía ni idea de quién era, descubrí más tarde que era la esposa del fotógrafo Robert Capa [nunca estuvieron casados]. Ella era periodista, reportera", cuenta el doctor Kizsley en la grabación.

Cuando su padre falleció, hace 30 años, John Kiszely acudió a una reunión de antiguos miembros de las Brigadas Internacionales. "Uno de los compañeros de mi padre -Reggie Saxton- me entregó la foto, pero no me dijo nada de la mujer que aparece en ella", ha contado. El exsoldado recuperó en 2018 la imagen de una caja de recuerdos y decidió compartir el descubrimiento. "He recibido cientos de mensajes de agradecimiento desde España, llenos de sentimientos profundos", contaba el dueño de la instantánea.

Existen muchas razones por las que Gerda Taro no es tan conocida como se merece: ser mujer, su carrera fue muy corta, la llegada de la Segunda Guerra Mundial, que Franco destruyese el trabajo de muchos fotógrafos del bando republicano y, ¡cómo no!, su asociación con el comunismo.

Publicado en el Nº 314 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2018

En esta sección

España se mueve, se sienten las cadenasMayo de luna llenaEfemérides y movilizacionesKarl Marx va al cine para verseEl candidato

Del autor/a

El Tour y la ResistenciaFarmacéutica y roja... en GranadaBalas y bolerosGerda TaroLa avioneta Putin