Miembro de la sección sindical de Alimerka, perteneciente a la Federación de servicios de CCOO de AsturiasArantxa Carcedo: “Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo” "¡Claro que hay brecha salarial! Es además el resultado más visible de la desigualdad y discriminación que sufrimos las mujeres en el ámbito laboral"

José Enrique Fernández González. Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias 05/03/2018

Hablamos con Arantxa Carcedo Saavedra, miembro de la sección sindical de Alimerka, perteneciente a la Federación de servicios de CCOO de Asturias. Pescadera de profesión, como delegada sindical trabaja sin descanso desde hace semanas para que todas y todos las y los trabajadoras de los supermercados Alimerka paren el 8 de marzo y hacer visible la precariedad laboral de las mujeres en el sector del comercio.
Teniendo en cuenta la situación social y laboral por la que estamos atravesando, en la que el conjunto de la clase trabajadora está teniendo que pagar los costes de una crisis económica que no ha generado, ¿por qué una huelga feminista de mujeres?

Porque siendo un hecho que las medidas impuestas por el capitalismo para superar su crisis estructural oprimen a la clase trabajadora en general, lo hacen con mayor dureza sobre las mujeres, agudizando las condiciones de desigualdad. Somos la mitad de la población, pero el paro femenino es en 2,5 millones superior al masculino y esa es la tendencia, a tenor de los datos del último mes, que sostienen que de las casi 64.000 personas desempleadas más, un 75% son mujeres. Además, cuando accedemos al mercado laboral, nuestras condiciones de trabajo son peores, con mayor temporalidad, mayor parcialidad y menos ingresos. La crisis se está cebando más con las mujeres a todas luces y la consigna “somos doblemente explotadas: por ser mujeres y por ser trabajadoras”, adquiere más sentido que nunca. Es pertinente por tanto una huelga feminista, porque razones nos sobran.

Pero… ¿es sólo una huelga de mujeres?

Esa es una de las cuestiones que más controversia han generado. Que sea una huelga feminista no quiere decir que la implicación deba ser sólo de las mujeres, pero sí que el protagonismo reivindicativo, organizativo y visual sea nuestro. La huelga será mixta, de mujeres y hombres por la igualdad, e irá más allá de lo laboral, extendiéndose a una huelga de consumo, estudiantil y de cuidados. Se trata de poner en valor la carga de trabajo que soportamos las mujeres, que trasciende a lo productivo pues el trabajo para el mantenimiento de la vida —reproductivo y del cuidado— recae fundamentalmente en nosotras. Queremos que se visualice y se tome conciencia de que si nosotras paramos se para el mundo, de ahí que ese sea el lema de esta convocatoria.

Ahora danos tu opinión: brecha salarial ¿mito o realidad?

La brecha salarial es una realidad objetiva con datos que lo sustentan y que, a día de hoy, demuestran que para equiparar los salarios de las mujeres a los de los hombres, deberían incrementarse en un 30%. ¡Claro que hay brecha salarial! Es además el resultado más visible de la desigualdad y discriminación que sufrimos las mujeres en el ámbito laboral. Existe porque las mujeres ocupamos el 75% de los contratos a tiempo parcial y nuestros complementos salariales suponen un 44% menos de media que los de los hombres. Existe porque nos concentramos en sectores y ocupaciones donde los salarios son más bajos y las oportunidades de formación y promoción son limitadas. En mi sector, sin ir más lejos, que es el de comercio y está absolutamente feminizado, las mujeres somos mayoría aplastante en los trabajos con remuneración más baja, sin embargo, esa mayoría disminuye en las categorías superiores y se convierte en minoría en los puestos de dirección.

En un ámbito tan masculinizado cómo el de los sindicatos, las mujeres que estáis afiliadas y que participáis activamente, ¿os habéis encontrando con algún problema a la hora de organizaros de cara al 8M?

A nivel sindical puedo decir con satisfacción que no me he topado con traba alguna, sino con todas las facilidades, como no podía ser de otra manera. En CCOO hay hechos que no se cuestionan, como entender que la huelga es una herramienta de presión esencial para la clase obrera y que cuando hacemos uso de ella hay que poner los medios para lograr el mayor éxito posible. La huelga feminista no podía ser una excepción.

¿Hay alguna diferencia con respecto a otras huelgas en las que hayas participado?

Yo veo fundamentalmente dos, una en positivo y otra en negativo. Empezando por lo malo he percibido cómo, en general, se cuestiona más la pertinencia de esta huelga feminista que otras huelgas, es decir, se exigen más explicaciones que en huelgas anteriores, tanto generales como sectoriales, en las que se asume con mayor facilidad el apoyo y la necesidad de implicación. En cuanto a la diferencia en positivo que he constatado, al menos en Asturias, es que por primera vez hemos sido capaces de trabajar de manera conjunta entre colectivos sindicales, políticos y sociales de la izquierda que hasta ahora habían sido incapaces de coordinarse. El mérito de este logro, que espero que abra un camino de entendimiento cara al futuro, quizá recae en el hecho de que la huelga está siendo organizada por mujeres. Yo opino que sí.

Siguiendo con este tema y para ser más claros aún, ¿de qué manera crees que se puede abordar la lucha contra el machismo dentro de las organizaciones sindicales de clase? ¿Queda mucho trabajo por hacer?

El ámbito sindical, tradicionalmente masculino, reproduce en cierta manera los roles de género de la sociedad y los cuadros sindicales de mayor responsabilidad son mayoritariamente hombres. Es necesario feminizar el sindicato, impulsando y desarrollando un pensamiento crítico sobre el sistema de relaciones entre hombres y mujeres, abordando debates de acción y prioridades sindicales en clave de género, adecuando la estructura organizativa y los planes de trabajo… Queda mucho trabajo por hacer, pero ya hay camino andado.

Por otro lado, en un sector tan precarizado como el del comercio, la idea de una huelga de estas características con un claro componente político que rebasa el propio marco de las reivindicaciones laborales y económicas, ¿cómo ha sido acogida por parte de las/os trabajadores la idea de la huelga feminista?

Al ser un sector efectivamente tan precarizado y altamente feminizado, el sentido y el objetivo de esta huelga creo que se ha entendido mejor que en otros sectores, precisamente porque ninguna de las reivindicaciones son ajenas a nuestro día a día. La acogida por tanto ha sido satisfactoria, por lo que confío en que se incrementará el número de trabajadoras y trabajadores que secunden la huelga respecto a convocatorias anteriores.

Desde los sindicatos y en particular desde CCOO, ¿cómo se está organizando esta huelga?

Desde que a principios del mes de febrero se anunciase desde CCOO el apoyo a la huelga feminista y, con mayor intensidad, a partir de que el pasado 19 de febrero se diese el pistoletazo de salida con la presentación ante el registro del Ministerio de Empleo de la comunicación oficial, la convocatoria se ha planteado en los mismos términos que cualquier convocatoria de huelga general. Han sido innumerables las celebraciones de asambleas de trabajadoras/es en empresas y sectores, reuniones organizativas de secciones sindicales y comités de empresa, asambleas de delegadas/os, repartos de información en la calle y en los centros de trabajo, actos de difusión y concienciación, elaboración de una campaña propia de material gráfico y audiovisual para difundir en redes con el lema “Vivas, libres y unidas por la igualdad”… En definitiva, se ha engrasado toda la maquinaria para que la huelga del 8 de marzo sea una movilización histórica.

En cada convocatoria de huelga existe un miedo real de las y los trabajadores a secundarla por las represalias que puedan tener a posteriori en su centro de trabajo por parte de la empresa. En esta ocasión imaginamos que estará ocurriendo lo mismo; como delegada sindical, ¿qué trabajo estas haciendo en ese sentido?

Existe un miedo, efectivamente, en muchos casos infundado y en otros, a mi juicio, utilizado como justificación cobarde para no secundar la huelga. Digo esto porque en base a mi experiencia laboral, durante la cual he participado en todas las huelgas generales —la del 8 de marzo será la quinta— puedo afirmar que jamás he sufrido represalia alguna por ese motivo, ni he tenido constancia de ningún compañero o compañera que la sufriese. Ese miedo tiene sentido cuando la huelga ataca directamente a la empresa en la que trabajas, pero no es real cuando se trata, como en este caso, de una huelga general, en la que las empresas entienden que “la cosa no va con ellas”. Las represalias y los despidos tienen lugar cuando las empresas consideran que no les interesas a nivel productivo, porque su móvil fundamental es la obtención de beneficios. Es en esta circunstancia cuando no tienen escrúpulos porque, además, sobre todo tras la introducción de las dos últimas reformas laborales, gozan del amparo legal para poder justificar despidos y les sale muy barato.

¿Qué le dirías a las y los trabajadoras/es?

Que la lucha es el único camino y que sólo por esa vía podemos construir una sociedad justa e igualitaria; hay veces en las que las medias tintas no valen, y mucho menos de cara a la participación en una huelga, nos jugamos mucho. Por eso hago un llamamiento a secundar esta huelga y a participar en todas las actividades y movilizaciones que garanticen su rotundo éxito para concienciar a toda la sociedad de que ser feminista es un deber de todas y todos.

Y tras el 8 de marzo, ¿cuál crees que es el camino que deben seguir los movimientos feministas y los sindicatos de clase?

El 8 de marzo debe ser un punto de inflexión a partir del cual, las y los trabajadores debemos seguir en las calles, organizados, movilizándonos por un mundo donde, parafraseando a Rosa Luxemburgo, seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres.

Ahora, más que nunca, no podemos olvidar que los derechos no se conceden, sino que se conquistan.

¡El 8 de marzo, yo paro!

José Enrique Fernández González, Secretario de Comunicación del Partido Comunista de Asturias para MO digital-redacción Asturias

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