Ni dios ni amo

Himno

Benito Rabal 02/04/2018

Querida Marta Sánchez y demás admiradores de tu éxtasis poético: Os escribo la presente para recordaros que el himno que aseguráis que es de éste país, sí tiene letra. A lo mejor no os la hicieron aprender, como a otros muchos, a golpes de porra y tragos de aceite de ricino, pero la tiene.

Dice algo así como “Arriba España, alzad los brazos hijos del pueblo español que vuelve a resurgir, gloria a la patria, etc, etc…”.

Por si no lo cogéis, lo de alzad los brazos es por el saludo fascista, el mismo de Hitler y Mussolini. Igual que luego, cuando dice lo del sol, es por la Falange, que no es sólo un huesecillo de los dedos, sino el partido fascista que daba cobertura ideológica a la barbarie patria; y lo de Dios, a quien también se nombra, porque sin la Iglesia, el Golpe de Estado no habría triunfado. Porque, a lo mejor no lo sabíais, pero es que aquí, en esta España vuestra, que resulta que es de bastante más gente, no hubo una guerra civil, sino un golpe de Estado contra un gobierno legítima y democráticamente elegido, con himno y bandera incluidos.

Mal que bien, no voy a entrar ahora en eso. Se aceptó los que ahora existen por aquello de la convivencia y sobre todo por salir de aquella nefasta etapa. Igual que pasó con la monarquía y ahora tenemos cuatro Reyes; o con una suerte de amnesia oficial que permite que quienes financiaron el genocidio del pueblo español sean respetados empresarios y banqueros, algunos incluso con mecenazgo de la cultura, la misma que arrasaron; o que famosos torturadores y asesinos sean condecorados como servidores de lo público.

Pero permitid que los que pensamos que un pueblo que olvida su historia es un pueblo esclavo, no nos emocionemos con ninguna de esas cosas.

Querida Marta, a lo mejor no te habías enterado de lo que te cuento. Como a lo mejor tampoco te habías enterado que, cuando fuiste a Iraq a cantar a las tropas, éstas no habían ido a salvar a “los negritos” como en el Domund, sino a invadir y masacrar a un país en aras de los beneficios de la grandes corporaciones del petróleo y el cemento. Tú, de cabellera rubia platino, tal vez querías emular a Marilyn Monroe cuando ésta fue a cantar a los marines yankees en Corea. Pero es que tampoco ellos habían ido a salvar “chinitos”, sino a afianzar su poderío militar invadiendo y dividiendo un país con tal de asegurar mercado. Y las consecuencias, ahí las tienes, escalada nuclear para todos y para Marilyn, un fatal tubo de somníferos.

Claro que a lo mejor tampoco es tu culpa no saberlo. A lo mejor es de quien lo sabe y no lo dice. A lo mejor en vez de asegurar, los unos que el himno no tiene letra y los otros que cantas muy bien, te lo tenían que haber contado.

No lo han hecho y así pasa lo que pasa.

Publicado en el Nº 315 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo abril 2018

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