Marx y menos

Mentiras y posverdades La mentira puede ser un arma de destrucción masiva... Supongo que por eso cuando leo la prensa actual me parece estar atravesando un desierto donde solo crece la publicidad.

Constantino Bértolo 05/04/2018

- Hola Marx

- Hola Menos ¿qué hay de nuevo?

- Pues hay lo que hay y lo que no hay.

- Dialéctico te veo.

- No, no, esto no es dialéctica sino posverdad.

-¿Posverdad? ¿y eso que es?

- Pues más bien es un no es, una mentira que pasa o se ofrece por verdad.

- Bueno, llames como lo llames eso es lo que siempre hemos llamado mentira de la buena.

- Ya, pero ahora es otra cosa, porque es una mentira que convierte en mentira todas las verdades o viceversa. Es una mentira que contamina, una especie de epidemia que enferma la verosimilitud de las cosas.

- A eso yo le llamaría el fetichismo de las mentiras.

- Pues algo así. Es cosa de la prensa, de las noticias.

- Cuenta, cuenta.

- Pues que al parecer y por culpa de la proliferación de espacios y lugares que crean o repiten noticias falsas, las redes sociales por ejemplo, los blogs o la prensa digital, la credibilidad de los periódicos está ahora llegando a cero. Y eso es malo, lo dice hasta Cebrián

- ¿Y ese quien es?

- El que envuelve en papel de celofán las mentiras del Capital

- Pues hombre mucha credibilidad ese no tendrá.

- No te creas, durante años fue el amo de la hegemonía noticiera

- Y ahora ¿de qué se queja? ¿De que las nuevas tecnologías le han arrebatado el monopolio de la vaselina, es decir, que le han quitado la hegemonía?

- Supongo Marx, es de los que dice que “proliferan rumores infundados que destruyen prestigios y difaman injustamente”, que “el liderazgo de la sabiduría ha dado paso a la manipulación, el error o la vulgaridad” y que “si queremos consolidar la democracia y garantizar el futuro de las instituciones contra las posverdades y la manipulación informativa, los medios de referencia deben recuperar su papel central en el debate político”. Yo la verdad es que desencuaderno con eso del liderazgo de la sabiduría y los medios de referencia. Me imagino que esos medios de referencia son los que no paran de manipular las noticias sobre Venezuela y de desprestigiar al pobre Zapatero para una vez que dice lo que piensa. Pero bueno tu sabrás mejor que yo, que sobre la prensa has escrito mucho sobre todo en tu juventud.

- Calla, calla, que por entonces yo estaba hecho un idealista aunque ya me daba en la nariz que eso de la libertad de prensa estaba más oscuro que claro. Recuerdo que el muy reaccionario gobierno prusiano también, hace ya casi dos siglos, nos quiso vender cinismos semejantes. En aras de vender la censura decían desear que la prensa se abstuviera “de especular con la curiosidad de sus lectores mediante novedades sensacionalistas y murmuraciones en torno a sucesos y personalidades e informaciones carentes de contenido, tomadas de otros periódicos por corresponsales malintencionados o malinformados, tendencia esta contra la cual tiene la censura el deber incuestionable de intervenir”.

- ¡Joder!, Lo mismo que Cebrián: “ rumores infundados que destruyen prestigios y difaman injustamente”.
- Pues sí, los mismos perros con distintas semánticas. Menos mal que ahora no tenéis censura.

- No te creas, al fin y al cabo y como bien nos has enseñado el Capital es el mejor censor porque no parece un censor. Además el tipo también pide “reclamo de responsabilidades”, que ya me dirás qué entiende por eso.

- Pobrín, eso de sentir que ya no eres medio de referencia debe ser muy jodido para los que se pensaban parte de ese “liderazgo de sabiduría”.

- De pobrín nada que el tipo está forrado. Pero hablando del sabidurías. ¿Tu sigues pensando que la prensa sigue siendo la palanca que la cultura, que sigue siendo el ojo vigilante del espíritu del pueblo y que es la confesión abierta y sin reservas de un pueblo ante sí mismo?

- No me hagas sonrojar recordándome aquellas elocuencias juveniles. El periodismo no deja de ser un negocio, una inversión y la lógica de la inversión nada tiene que ver con la verdad. Ahora pienso que quien verdaderamente escribe en los periódicos es el Capital, y sus escribas.

- ¿También en Mundo Obrero?

- No, no, no seas cabrón. Mundo Obrero no funciona con la lógica de una industria y ya dije en su momento, y eso lo mantengo, que la primera libertad de prensa consiste precisamente en no ser una industria. Mucho me temo que para desgracia del sueldo de los que ahí trabajan el único capital que escribe es, si acaso, el capital simbólico.

- Pero el capital simbólico, dice Bourdieu, también tiene su rentabilidad.

- Mucho me temo que ese capital cotiza bajo mínimos. Ojalá fuera así porque serviría para acumular deseo de revolución y ayudaría a organizarla. Pero cuéntame más de eso de la posverdad.

- Pues eso, que es una especie de tendencia a infiltrar noticias falsas y con morbo comercial, con el ánimo de confundir y hacerse notar. Mentiras en definitiva.

- La mentira puede ser un arma de destrucción masiva. Como el caballo de Atila: allí donde pisa no vuelve a crecer la verdad. Supongo que por eso cuando leo la prensa actual me parece estar atravesando un desierto donde solo crece la publicidad.

- Y entonces ¿qué hacemos? ¿dejar de leer?

- Todo lo contrario: leer juntos y pensar juntos, porque esa es nuestra fuerza: leer, pensar y el hacer juntos. Hay que crear inteligencia colectiva, es decir, organización e imaginación. Porque solo la revolución es revolucionaria.

- Y que la veamos.

Publicado en el Nº 315 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo abril 2018

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