La afilada punta del cálamo

La Cultura del Trabajo, el trabajo de la Cultura...

José María Alfaya 10/04/2018

Hay que recontar la historia del sindicato salvando la memoria de su lucha por una cultura democrática, pero hay que desbordar el propio pasado para debatir nuevos fenómenos culturales y proceder a la resignificación de conceptos.
La Secretaría de Formación Sindical y Cultura del Trabajo de Comisiones Obreras está trabajando un proyecto que, al menos y por ahora, plantea jugosos debates. También se va a plantear y nos va a ofrecer iniciativas que actualizarían y remozarían la tradicional relación entre Cultura y Sindicalismo.

Se abre paso la idea de que CCOO debe fomentar su presencia reivindicativa en el mundo de la Cultura, tanto en la denuncia de los valores que promueven y “normalizan” la explotación pura y dura, la legitimación “meritocrática” de la desigualdad, el refuerzo del individualismo y la erosión de la empatía social, como en la lucha sindical contra los déficits laborales de la situación profesional de creadores, intérpretes y trabajadores del Arte y de la Cultura.

Habrá que analizar, poner al desnudo, qué valores socioculturales dan contenido a la idea que los asalariados se hacen del “trabajo”… y la identidad e intereses de quien impone esas ideas. Cultura y Comunicación: En el campo de la lucha ideológica, CCOO se plantea (en fase de debate) desarrollar acciones artísticas y socioculturales que propongan una rotunda desmitificación de los valores “sacrosantos” que el capitalismo nos propone para justificar o disimular su dominación política y económica, basada –como no deberíamos cansarnos de repetir- en la desigual redistribución de la riqueza, en la apropiación de la plusvalía y en la alienación cultural. Se trataría de una acción mancomunada, de todo el Sindicato, desarrollada por tierra, mar y aire y, muy especialmente, donde la conflictividad sociolaboral exige un fuerte soporte ideológico para impulsar y sostener la movilización de una mayoría social. Que, por cierto, no se limite a la denuncia, la protesta o el consumo alternativo sino que alcance e imponga, además, nuevos referentes socio culturales como señas de identidad de un nuevo mundo sostenible, igualitario.

Ello implica reconocer la existencia de nuevos ámbitos culturales vinculados con nuevas realidades socio laborales. Supone revitalizar a los agentes culturales desgastados por una sistemática campaña a la contra, buscar y movilizar nuevos agentes y referentes culturales, poner en valor las nuevas articulaciones solidarias que surgen frente al individualismo consumista promovido por el neoliberalismo.
Hay que recontar la historia del sindicato salvando la memoria de su lucha por una cultura democrática, pero hay que desbordar el propio pasado para debatir nuevos fenómenos culturales y proceder a la resignificación de conceptos que deben ser relacionados con los nuevos espacios donde, queramos o no, se plantea a diario una lucha ideológica y cultural que, por nuestra parte, no debe separarse de la interculturalidad y el feminismo, de la sostenibilidad medioambiental, y de los básicos planteamientos de la Economía Social y Solidaria.

Y dar la batalla por la Libertad de Expresión… y de Creación. Nos sobran los motivos.

Publicado en el Nº 315 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo abril 2018

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