La gran farsa de las armas químicas Con Siria y su pueblo, contra las mentiras de destrucción masiva y los bombardeos estadounidenses

Alex Alonso Sanchís 16/04/2018

“He ordenado a las Fuerzas Armadas estadounidenses que lancen ataques precisos contra objetivos relacionados con el arsenal de armas químicas del dictador sirio Bashar al Assad en una operación combinada entre Estados Unidos, Reino Unido y Francia”.

Apenas tres líneas han sido suficientes para que Donald Trump anunciase el inicio del ataque ilegal contra Siria por parte de quienes quieren ver el país reducido a escombros sobre los que poder desplegar sus intereses geoestratégicos, políticos y, por supuesto, económicos. Dicho ataque se ha producido en buena medida gracias a la información prestada por la inteligencia israelí, uno de los actores principales en la sombra de este conflicto de agresión imperialista.

Tras años de campañas mediáticas manipuladoras y políticas imperialistas, EEUU ha conseguido crear la excusa perfecta que permita arremeter abierta y furiosamente contra Siria, utilizando para ello la gran farsa de las armas químicas como casus belli con el que intentar legitimar sus injerencias criminales. A esta iniciativa se han sumado rápidamente Reino Unido y Francia porque, si bien los medios de comunicación nos dicen que Trump es un peligro mundial, tanto Theresa May como Emmanuel Macron parecen no quedarse a la zaga.

Y es que, ante nuestros ojos, las armas químicas sirias han venido ha sustituir las armas de destrucción masiva iraquíes o los bombardeos de civiles libios. Los ataques sobre Bagdad en 2003, Trípoli en 2011 y, ahora, Damasco, comparten un mismo guión: acusaciones sobre atrocidades que permiten que los estadounidenses y sus serviles aliados actúen impunemente bajo el imperio de la ley del más fuerte.

Si bien la Comunidad Internacional dice guardar siempre un escrupuloso respeto al Derecho Internacional, los ciudadanos de la capital siria han visto cómo en torno a 100 misiles Tomahawk han sido lanzados contra tres objetivos en la zona de Damasco sin contar con respaldo alguno del Consejo de Seguridad de la ONU1. Afortunadamente, los damascenos han podido salir masivamente a lo largo del día a la Plaza de los Omeyas a mostrar su respaldo al Ejército Árabe Sirio y su legítimo presidente, Bashar al Assad.

Hay dos extremos relevantes que deben ser resaltados a tenor de este más que previsible ataque. A pesar de que hoy, 14 de abril, miembros de la OPAQ (Organización para la Prohibición de las Armas Químicas que coopera con la ONU) iban a iniciar una investigación en Duma sobre el supuesto ataque químico perpetrado por el Ejército Árabe Sirio, Trump ha decidido adelantarse y tomar la iniciativa, convirtiéndose en juez, parte, fiscal, investigador y, por supuesto, verdugo.

Por otro lado, inmediatamente después de que el ataque sobre Damasco diese comienzo, fuerzas de Daesh iniciaron una ofensiva hacia la capital desde la zona cercana al campo de refugiados de Yarmouk, situado a escasos kilómetros al sur. Es decir que, objetivamente, las ofensivas imperialistas vuelven a contribuir, objetivamente, a los intereses de los yihadistas, aun cuando Occidente afirma combatir de manera prioritaria el terrorismo.

Al igual que en anteriores ocasiones, el relato ofrecido en torno al presunto ataque químico perpetrado por el ejército sirio plantea serias dudas en torno a las circunstancias que lo rodean y que deberíamos tener presentes antes de sumarnos a la campaña de solidaridad con las supuestas víctimas del mismo.

¿Por qué se toma reiteradamente al Observatorio Sirio de Derechos Humanos2 como única fuente fiable de información? ¿Son los Cascos Blancos una ONG a pesar de su más que sospechosa cercanía con el yihadista Frente Al Nusra y recibir una ingente financiación por parte de, al menos, EEUU? ¿Por qué las imágenes siempre muestran a mujeres y niños como únicas víctimas? ¿Cómo es posible que en una zona atacada con estas sustancias el personal sanitario pueda actuar desprovisto de protección 1especial sin verse afectado? Si Siria se deshizo de su armamento químico bajo la tutela, entre otros, de EEUU, ¿cómo es que el Ejército Árabe Sirio sigue contando con un arsenal plenamente operativo?

Si bien esas son algunas de las preguntas que cualquier ciudadano podría hacerse en torno a los hechos narrados en los últimos días por las empresas de comunicación, ha sido la rueda de prensa ofrecida durante el bombardeo de Damasco por James Mattis, Secretario de Defensa de EEUU, la que ayuda a clarificar cómo nos encontramos, una vez más, ante una campaña bélica envuelta por un manto de mentiras. Estas son algunas de las preguntas más relevantes:
“- ¿Conocen qué agente químico se ha utilizado en el supuesto ataque a Duma?
• Estamos seguros de que se produjo un ataque químico y así lo respaldan los servicios de inteligencia. Podemos afirmar que fueron varios [sin llegar a concretar fehacientemente cuáles].
• Ayer decían que aún no tenían pruebas sobre la utilización de armas químicos, ¿qué descubrimientos han llevado a la confirmación que dio paso a este ataque? Por otra parte, si han atacado objetivos donde supuestamente se contienen agentes químicos, ¿qué precauciones han tomado para evitar su expansión entre la población civil?
- [Ante la primera pregunta no se obtiene respuesta alguna] Según nuestro más preciso análisis, tomamos todas las precauciones posibles para minimizar daños a la población siria3. Decidimos atacar solo estos tres objetivos porque estaban ligados al desarrollo de elementos químicos”.

Estas respuestas clarifican varios aspectos: primero, que el bombardeo estadounidense se lleva a cabo sin contar con prueba alguna en torno al presunto ataque químico que, en última instancia, sería la excusa que pretendería justificar la respuesta, en cualquier caso ilegal. Segundo, que los damascenos se han visto expuestos, para el caso de que los agentes químicos existiesen, a la propagación de los mismos.

Ninguna de estas cuestiones parecen haber importado a Mariano Rajoy, que no solamente ha calificado la injusta agresión como “legítima y proporcionada” sino que, además, ha contribuido a la misma con la participación de dos aviones de aprovisionamiento en vuelo de la fuerza aérea de EEUU con base en Zaragoza. Consecuencias de pertenecer a la OTAN: los patriotas que dicen amar España son los primeros en acatar servilmente órdenes estadounidenses, aun cuando con ello pudiera estar poniéndose en peligro la seguridad de nuestro país.

Una vez más, y uno ya pierde la cuenta, EEUU, erigido como único gendarme y defensor de la paz y los derechos humanos, ha decidido bombardear una ciudad extranjera con el pretexto de acabar con un “régimen dictatorial” incómodo para sus intereses en Oriente Medio.

La casualidad ha querido que este ataque se produzca un 14 de abril, fecha en que los republicanos españoles conmemoramos el aniversario de la proclamación de la II República, cuya Constitución, conviene recordar, establecía en su artículo sexto que “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”.

Tal y como afirmaba Vadim Zagladin, primer subjefe del Departamento de Relaciones Internacionales del CC del PCUS allá por 1981, “cuando los comunistas dicen que es necesario garantizar la superioridad de las fuerzas progresistas, no buscan imponer su voluntad a nadie, sino defender la libertad de los pueblos contra el imperialismo y contra sus intentos de aplastar esta libertad, y procuran crear las condiciones en que nadie pueda ejercer presiones sobre otros pueblos”4.

Como internacionalistas, es nuestro deber no sólo denunciar cada agresión imperialista contra Siria, su soberanía y su población, sino comprometernos firmemente con la continuación de la lucha por la instauración de una III República que vuelva a repudiar las guerras imperialistas al servicio de los intereses económicos de Estados Unidos y sus aliados británicos, franceses, sauditas, israelíes y otros agentes que amenazan continuamente la paz internacional.

Hoy, como ayer y siempre: ¡No a la guerra imperialista contra Siria!

NOTAS:
1. Aspecto que nada debe extrañar dado que EEUU anunció, con el más que previsible respaldo de la OTAN, que procedería a atacar Siria incluso sin el consentimiento de este órgano.
2. Entidad integrada por una sola persona: Rami Abdul Rahman, sirio afincado en Coventry, Inglaterra, desde el año 2000.
3. Si Damasco, capital siria, cuenta con aproximadamente 2.000.000 de habitantes y una densidad de población en torno a 17.000 hab./km², ¿cómo podría ejecutarse con seguridad un bombardeo masivo ante estas circunstancias?
4. Zagladin, V., La filosofía soviética de la paz, 1ª ed., Editorial de la Agencia de Prensa Nóvosti, Moscú, 1981, pág. 15.

En esta sección

Perfumes (fúnebres) de ArabiaEquilibrio nuclear: malos presagiosGustavo Machín: "Me siento orgulloso de la democracia cubana"Elier Ramírez: “Algunos tratan de repensar la Historia como apolítica y eso es falso”Siria: Cascos Blancos y guerra química

Del autor/a

Con Siria y su pueblo, contra las mentiras de destrucción masiva y los bombardeos estadounidenses15 de mayo de 1948. A 69 años del desastre"El aislamiento a Cuba no ha funcionado"El soldado Ryan contra el Tío SamSobre Ucrania y los “ni-ni”de la izquierda