Por qué nos manifestamos el 8M El Estado delega las responsabilidades de cuidados al sector doméstico/privado causando la vuelta de las mujeres al hogar.

Unión de Juventudes Comunistas de España 30/04/2018

La incorporación de las mujeres al mercado laboral supuso un gran avance en materia de igualdad, la posibilidad de desarrollar un trabajo remunerado ha sido uno de los factores determinantes para la emancipación de la mujer en el último siglo. Sin embargo, también tuvo un efecto contrario. El mercado laboral, marcado por una estructura íntegramente masculinizada sólo provocó que el marco de explotación de las mujeres no se diera únicamente en la esfera privada sino también en la pública.

Para comprender la reproducción de esta desigualdad es imprescindible tener en cuenta la alianza entre el patriarcado y el capitalismo. El modelo productivo y económico propio de la sociedad capitalista sustenta la explotación de las mujeres a través del patriarcado.

El modelo tradicional de familia, la heteronormatividad, el género, el país de origen, la cosificación de nuestros cuerpos, etc. son realidades claves para entender cómo las mujeres nos insertamos en el mercado laboral.

Seguimos realizando la mayor parte del trabajo doméstico y de cuidados. Un trabajo, gratuito, invisibilizado y no reconocido en el ámbito familiar, y en condiciones de explotación y precariedad extrema en el mercado laboral. La nula corresponsabilidad de los cuidados entre hombres y mujeres sólo ha provocado que tengamos hasta triples jornadas de trabajo que afectan directamente a nuestra posibilidad de vivir dignamente.

La división sexual del trabajo ha generado que ocupemos los trabajos más precarizados, con mayor temporalidad, y tasa de bajada salarial, en los que además se incluyen unas tasas de acoso sexual que aumentan día a día. Esta división provoca que las mujeres cobremos menos que los hombres por desarrollar el mismo trabajo, sólo en España, nosotras cobramos un 24% menos.

La segregación laboral que ciñe a las mujeres en sectores tradicionalmente relacionados con el trabajo reproductivo y dificultando nuestro acceso a los sectores socialmente asociados a los hombres. Y que imposibilita el acceso a cargos de responsabilidad, pese a nuestra formación y preparación, ya que el imaginario colectivo no asigna las capacidades del liderazgo a las mujeres.

Los recortes derivados de la crisis económica han provocado que el Estado como proveedor de los servicios públicos en materia de cuidados, delegue las responsabilidades al sector doméstico/privado causando la vuelta de las mujeres al ámbito doméstico y asumiendo la mayor parte de esta carga, normalmente sin remuneración y agravando la tasa de pobreza que se cierne sobre nosotras. Los recortes en servicios públicos, sectores muy feminizados, como sanidad, educación, dependencia, etc., también han provocado que seamos las más afectadas por la destrucción de empleos, incrementando así las tasas de desempleo.

Publicado en el Nº 315 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo abril 2018

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