Marx y menos

Ser y no ser El capital financiero, que de ficticio no tiene nada, ya viajaba a toda velocidad por los hilos del telégrafo hace más de siglo y medio.

Constantino Bértolo 07/05/2018

- Hola Menos ¿cómo te va la vida?
- Bien Marx, bien. ¡Feliz Cumpleaños! bueno ¡Feliz Cumplesiglos?
- Pues sí, que ya son dos ¡Cómo pasa el tiempo!
- Estarás contento con tanto festejo.
- Siempre es grato que se acuerden de uno. Aunque si te digo la verdad en muchos casos parecería que molesta que siga vivo.
- Tampoco te extrañe porque para muchos sigues siendo un aguafiestas. Pero muchos son también los que te celebran y además, que como el cumple te pilla con la crisis cerca pues ahora se te recuerda mucho más que antes de la crisis.
- Razón no te falta. No es que diga que no hay mal que por bien no venga, pero es cierto que la crisis me ha supuesto algo así como una pequeña transfusión de sangre revolucionaria.
- Y académica también amigo Marx. Que he visto muchos homenajes, libros, conferencias y hasta biografías en tu honor.
- Sí. La verdad es que no debería quejarme pero...
- Ay Marx, tú siempre con los peros, con la crítica, sin polémica parece que no vives.
- Es que si no hay polémica es señal de que estás muerto.
- Vale, vale, dime entonces de qué te quejas.
- Más que quejarme me desconcierto.
-¿Por?
- Pues no sé muy cómo decirte. Por un lado es como si no dejasen de recordar lo que no fui ni soy. Y por otro parecen empeñados en olvidarse de lo que sí fui y soy.
- A ver, explícate un poco que no te entiendo. ¿Qué es lo que te reprochan no ser?
- Lo resumiría diciendo que parecen empeñados en acusarme de no ser su contemporáneo. Lo cierto es que tienen una idea bastante reducida de lo que es la contemporaneidad. Cómo si por no tener acceso a Internet ni móvil ni haber tomado en consideración la entropía ya estuviera muerto, superado, inútil. Lo curioso es que estos mismos que no dejan de darme de baja por no haber conocido el postfordismo ni los cambios en la distribución geográfica y sectorial de los puestos de trabajo no dejan de reivindicar a Kant o Adam Smith que, vamos, de termodinámica cero. Hablan y hablan de las nuevas condiciones del capitalismo como si el capitalismo hubiera dejado de ser capitalismo, es decir, extracción de plusvalías. Hablan de economía financiera como si hubiera dos economías independientes en lugar de analizarlas como las dos caras complementarias de una misma moneda basada en las expectativas sobre las plusvalías futuras. Da la impresión de que hablan de globalización del capital como algo diferencial cuando si hubieran leído, no ya El Capital sino El Conde de Montecristo, podrían comprobar cómo el capital financiero, que de ficticio no tiene nada, ya viajaba a toda velocidad por los hilos del telégrafo hace más de siglo y medio. Hablan de ficción pero se olvidan de las bases materiales de la verosimilitud.
- Joder Marx, ya veo que estás algo quemado pero también tienes que comprender que es lógico que encuentren en falta que no tuvieses en cuenta categorías ahora tan presentes como la emancipación de la mujer o la sostenibilidad de los recursos naturales.
- Bueno, no me hagas hablar que no quiero que se me caliente la boca. Son ellos los que deberían tener en cuenta que esas desatenciones más que ausencias tienen lugar dentro de una obra que está encaminada a proveer de argumentos a las fuerzas sociales que en aquellos momentos tenían presencia para intervenir en la lucha de clases. Toda mi teoría estaba y está atravesada por la necesidad de la praxis revolucionaria en cada momento concreto, en aquel aquí y ahora donde ni el movimiento de liberación de la mujer ni el ecologismo todavía habían emergido como fuerzas sociales de transformación. Y además tampoco se me puede reprochar tanto esas carencias. Al hablar de la reproducción de la fuerza de trabajo y de las condiciones de subsistencia dejaba abierta la puerta para que se abordase la cuestión del trabajo doméstico como un espacio ni social ni económicamente considerado. Y sobre la cuestión de los recursos no dejo de expresar en algunos momentos mi denuncia sobre la explotación de la tierra. Pero no se trata de eso. Por un lado me acusan de profeta fracasado y por otro me reprochan no haber adivinado el futuro.
- Hombre Marx, es que han pasado más de siglo y medio desde que anunciaste la caída del capitalismo y ahí seguimos.
- Yo no dije eso, hablé claramente de que la cosa podía tener otra salida “por el peor lado”. Dije y vuelvo a afirmar que la caída gradual de la tasa general de beneficio es una expresión singular del modo de producción capitalista y que esta tendencia acabaría provocando su propia ruina pero también hablé, y esto nadie parece querer recordarlo, que se podía explicar - y me cito- el “por qué esa caída no es mayor o más rápida acudiendo a la actuación de atenuantes o influencias contrarrestantes que obstaculicen y anulen el efecto de la ley general y la dejen solo el carácter de una tendencia, razón por la cual hemos llamado a la caída de la tasa general de beneficio “caída tendencial”. Parecería que el único que leyó este capítulo décimo cuarto del Libro III de El Capital fue Keynes que, a partir de entender esos atenuantes, procuró que los Estados pusieran en marcha políticas económicas que favoreciesen la presencia y fuerza de esos atenuantes.
- Cuáles eran, que ahora no los recuerdo.
-Tu quoque, filio meo? Pues el Aumento del grado de explotación del trabajo, la Compresión del salario por debajo de su valor, el Abaratamiento de los elementos del capital constante, La sobrepoblación relativa, el incremento de El comercio exterior y El aumento del capital por acciones. Es decir y en resumen, el fuerte incremento de la productividad ligado a las fuertes transformaciones en las tecnologías de la producción, circulación y comercialización de las mercancías.
-Bueno, no te enfades. Que ya que mencionas lo del valor ahí la cosa parece admitir mucho debate.
- Pues venga, que también le tengo ganas a ese debate.
- Habrá que dejarlo para otro día, que ahora es tarde y además te has sulfurado demasiado y no quiero que te dé ese infarto teórico que tantos están deseando.
- Vale, pero no caigamos en eso tan español del “siempre mañana y nunca mañanamos”, que también quisiera hablar de cómo con tanto discurrir sobre lo que Marx no es se les olvida hablar de lo que Marx sí es: el que habló de la propiedad privada de los medios de producción como causa de la explotación y de la dictadura del proletariado como necesidad histórica para el paso hacia una sociedad sin explotación. No es que yo vaya en plan de Yo soy el que soy pero tampoco me parece justo que quieran retratarme como un yo soy lo que no soy.

Publicado en el Nº 316 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2018

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