La Retranca

La fariña Fariña es uno de esos libros y una de esas series que nacen para polemizar sobre los árboles pero no permiten ver el bosque.

Dolores de Redondo 07/05/2018

Es de suponer que a estas alturas de la película o, mejor dicho, de la teleserie, ya todo quisque sabrá que la fariña es el equivalente galaico de la farlopa, el perico, la nieve o la merca. Es decir, el nombre coloquial que recibe la cocaína en la esquina noroeste de la península ibérica, uno de sus principales puntos de entrada en Europa desde hace más de cuatro décadas.

Vivimos una epidemia de consumo de fariña, y no solo “por la napia” como decía la famosa canción de Siniestro Total. La artífice del prodigio ha sido una jueza de Collado Villalba que en enero de 2018 ordenó el secuestro del libro Fariña que, como es sabido, trata sobre el narcotráfico gallego en la década de los 80 y 90. Y, además, ha prohibido su impresión y comercialización atendiendo a una demanda del mafioso José Alfredo Bea Gondar, exalcalde de O Grove (Pontevedra), contra el autor y la editorial Libros del KO por supuesta vulneración de su derecho al honor. El autor, Nacho Carretero, reportero de El País, describe en su obra la participación de su demandante en una descarga de cocaína realizada hace ya algunos siglos. El exalcalde debe andar escaso de parné o sobrado de caradura porque reclama una indemnización de 500.000 euros por dos simples párrafos donde se cita algo que ha aparecido en mil noticias a lo largo de estos años, y que cualquiera puede comprobar escribiendo su nombre en Google.

Sin embargo, la jueza desestimó paralizar la emisión de la serie de televisión basada en el libro alegando que su fecha de emisión era incierta. Y es verdad, pero incierta era en enero porque, paradójicamente, el estreno de la serie se adelantó al 28 de febrero de 2018 a pesar de estar previsto para septiembre; y, aunque en un principio se anunció únicamente el capítulo inicial, el éxito ha llevado a la productora a rodar y emitirla puntualmente semana tras semana. En resumen: la jueza no paralizó el estreno porque desconocía su fecha de emisión, y una vez conocido el auto que secuestraba el libro, pero no la serie, la productora decidió emitirla de urgencia con siete meses de antelación y grabar los capítulos restantes, con lo cual, si no hubiesen secuestrado el libro no se hubiese estrenado la serie. Y la gran expectación generada garantizó un éxito de audiencia.

El secuestro ha recordado las peores experiencias antidemocráticas contra la libertad de información y prensa; aquel recurso al secuestro de publicaciones puesto en práctica con asiduidad durante la denominada Transición democrática cada vez que determinada portada contravenía la línea oficial, o porque sí. Fue sonado, por ejemplo, el secuestro de Cambio 16 por desvelar en 1983 que el jefe de la escolta de Manuel Fraga era Eduardo Rodolfo Almirón, el asesino jefe militar de la argentina Alianza Apostólica Anticomunista (a instancias, por cierto, de Alberto Ruiz Gallardón, su abogado defensor). O el secuestro en 2007, más reciente, de la revista El Jueves por aquella famosa portada sobre la pareja real practicando el sexo.

Las redes sociales han ardido con miles de comentarios que veían en la decisión judicial una medida política para encubrir las relaciones del PP con el narcotráfico. Famosos se han solidarizado con su autor fotografiándose con un ejemplar de la obra; se ha difundido profusamente por correo electrónico como si se tratase de material clandestino; ha aumentado su cotización en el “mercado negro”, llegando a alcanzar los trescientos euros en plataformas digitales especializadas en ventas de segunda mano; y se han realizado lecturas públicas de sus capítulos como transgresores actos de rebeldía, incluyendo las y los estudiantes de un I.E.S. de Vilargarcía de Arousa.

Más allá del antidemocrático secuestro, Fariña es uno de esos libros y una de esas series que nacen para polemizar sobre los árboles pero no permiten ver el bosque. El sistema se puede permitir esos lujos. Por ejemplo: el libro La operación Nécora. Colombia-Sicilia-Galicia: triángulo mortal, del arousano Felipe Suárez, es infinitamente más polémico y contundente que Fariña, con el agravante de haber sido publicado en 1997. Y, sin embargo, el prólogo está escrito por Jaime Mayor Oreja, ministro de Interior del PP en aquel entonces, a pesar de que en sus páginas revela las relaciones de su propio partido con el narcotráfico.

Durante todos estos años se ha vendido una imagen interesada de los narcos gallegos como paletos y gañanes que pasaron del contrabando de tabaco a la cocaína por simple olfato comercial. Pero nadie ha ido más allá. Nadie explica por qué y cómo participaban en redes internacionales y su dinero recalaba, por ejemplo, en la Contra nicaragüense para financiar la guerra contra el comunismo, al igual que en el resto de América Latina. Como el dinero de Pablo Escobar o Juan Matta-Ballesteros, por ejemplo. En el propio libro se recuerda que el paleto Oubiña fue detenido en Grecia cuando iba a entrevistarse con Mosser Al Kassar, el paisano de Carlos Menem, el amigo del Borbón... Vivimos en narcoestados donde las más altas instituciones del Estado (económicas, políticas, financieras, judiciales...) están implicadas directa o indirectamente en el tráfico de drogas. Porque el tráfico de drogas, armas y mujeres, junto al blanqueo de dinero son el principal sostén económico del actual sistema y la garantía de que nada cambie. Oficialmente, según el Ministerio de Hacienda, la economía ilegal supone el 0,87% del Producto Interior Bruto. Por eso de vez en cuando surgen polémicas que nos llevan a mirar el dedo para no ver la luna. Afirmo que es preferible mirar la luna directamente.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Publicado en el Nº 316 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2018

En esta sección

¿Puede una democracia tener un ejército franquista?Salvador Allende, un revolucionario para el siglo XXIEn el reencuentro“Culto a la personalidad”De la matanza en casa del imperio, a la matanza del imperio en Latino América

Del autor/a

La X de la IglesiaEl planeta de los violadoresLa fariñaOrganizaciones No GubernamentalesLa cultura popular de la violencia