Memoria republicana: revolucionaria y feminista La guerra civil no paralizó los progresos culturales y legislativos, las mujeres se incorporaron a la industria de la guerra y se legaliza el aborto y a las uniones libres.

Maite Mola. Responsable del Área Federal de la Mujer de Izquierda Unida 08/05/2018

El sistema de dominación en España durante el siglo XIX y principios del XX actuó de tal forma que la autonomía de la mujer era prácticamente nula. La mujer casada no disponía de autonomía personal o laboral, tampoco tenía independencia económica y ni tan siquiera era dueña de los ingresos que generaba su propio trabajo.

Debía obedecer al marido, y el Código Penal estableció que la desobediencia o el insulto de palabra eran suficientes para que la mujer fuera encarcelada. El Código Penal establecía que si el marido asesinaba o agredía a la esposa adúltera o al amante de ésta, sólo sería castigado con el destierro durante un corto espacio de tiempo. La mujer soltera dependía del padre o hermanos.

Cuando se instaura la IIª República en abril de 1931, la coherencia de los políticos que se proclamaban democráticos, obligó a una revisión de las leyes discriminatorias y a la concesión del sufragio femenino, siendo el proceso bastante complejo y paradójico.

Al final triunfaron las tesis sufragistas por 161 votos a favor y 121 en contra. En los votos favorables se mezclaron diputados de todos los orígenes, movidos por muy distintos objetivos. Los partidos de derecha no lo hicieron por convencimiento ideológico, sino llevados por la idea, que se demostró errónea, de que el voto femenino sería masivamente conservador.

La Constitución republicana no sólo concedió el sufragio a las mujeres, sino que todo lo relacionado con la familia fue legislado desde una perspectiva de libertad e igualdad: matrimonio basado en la igualdad de los cónyuges, derecho al divorcio, obligaciones de los padres con los hijos... La ley del divorcio (1932) supuso otro hito en la consecución de los derechos de la mujer. El régimen republicano estaba poniendo a España en el terreno legal a la altura de los países más evolucionados en lo referente a la igualdad entre los hombres y las mujeres.

La campaña electoral de 1933 fue utilizada tanto por la derecha como por la izquierda en un claro intento de manipular a las mujeres. Los lemas: “Que no pese sobre la mujer la derrota de la derecha” o “Madres, que vuestros hijos no piensen que su falta de libertad se debe a que sus madres no consiguieron liberarlos” eran un claro chantaje hacia las mujeres de uno u otro bando. Feministas y republicanas se negaron a dar consignas de voto: el derecho al sufragio era una victoria, y se interesaron por la política interior con tareas a largo plazo, tales como salud, enseñanza o la paz internacional.

La guerra Civil española no paralizó los progresos culturales y legislativos, se legalizaron las uniones libres, las mujeres se incorporaron a la industria de la guerra y la ministra de Salud, Federica Montseny, en 1936 consigue que se legalice el aborto, reparando un inaceptable olvido. La historia de las milicianas es también digna de mención, en general obreras, muchas muertas en combate. Los partidos y sindicatos debatieron de forma desgarradora si las mujeres debían estar en la vanguardia o en la retaguardia. En el verano del 36 las mujeres participaron en las milicias igual que los hombres, pero ya en otoño fueron enviadas a la retaguardia.

Perdida la guerra, la represión hacia las mujeres fue brutal, desapariciones, asesinatos, robo de niños y niñas, violaciones, tortura, cárcel,... “reeducación de las rojas y sus hijos”, una represión sobre ellas igual en algunos casos a la de los hombres. Aún hay muchas cosas que ignoramos desde el 39, por ocultamiento de la historia y destrucción de pruebas.

Y ya para terminar, y a modo de resumen, en un período de apenas 5 años la IIª República supuso, sin duda, un avance espectacular para la mujer, al menos a nivel legal. Se vivió en tiempo récord bajo una legislación avanzadísima, algunas mujeres como las asturianas vivieron incluso una revolución y casi todas la guerra y algunas la guerrilla. Las que sobrevivieron y no pudieron o quisieron huir, la represión franquista.

Por eso también estamos hoy aquí, porque pocos años de régimen republicano, grandes avances: ésta es nuestra historia, no la olvidemos, ni los hombres, ni las mujeres, porque no da igual cualquier régimen “si es democrático” aunque así nos lo digan, a las pruebas nos debemos remitir. Hoy más que nunca, la memoria es revolucionaria y feminista.

Publicado en el Nº 316 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2018

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