Movilización en la sanidad pública y privada en CanariasLos recortes y el negocio de la Sanidad privada generan enfermedad, masificación y explotación La enfermedad aumenta en relación con el paro y la pobreza. En Canarias la obesidad infantil supera el 44% por mala alimentación, consumo de comida saciante y barata.

Arturo Borges 14/05/2018

Para el mes de abril de 2018 ya están anunciadas diversas movilizaciones planteadas tanto por el personal sanitario, ya sea de la sanidad pública como de la sanidad privada, así como por parte de los sectores ciudadanos afectados por una situación de salud y de asistencia sanitaria que por la actuación interesada del Gobierno de Canarias está entre las peores del conjunto del Estado español desde hace muchos años, como se demuestra en los sucesivos informes anuales de la FADSP (Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública), al menos desde el de 2009 hasta el de 2017, elaborados conforme a parámetros utilizados en las valoraciones de los sistemas de salud mundiales. Dichos parámetros son: financiación, recursos y funcionamiento; política farmacéutica; valoración de la ciudadanía; listas de espera; privatización sanitaria y en conjunto agrupan hasta 30 indicadores diferentes.

En Canarias, con tasas de obesidad infantil que superan el 44%, en comparación con el 26% de media estatal, niños de 12 años con hipertensión y diabetes, con causa en la mala alimentación, consumo de comida saciante y barata, de alimentos ricos en grasas, con la paradoja de tener la cesta de la compra más cara del Estado español pese a tener una elevada tasa de pobreza, con especial carga sobre los productos frescos, hecho que favorece el consumo de alimentos procesados. El 24,4% de la población canaria padece el síndrome metabólico (es decir obesidad, diabetes e hipertensión) que genera cada vez más consultas médicas, más tratamientos, más ingresos hospitalarios, más urgencias y termina por llevar a la insuficiencia renal y a la necesidad de diálisis y de trasplante renal. Hay siete veces más diálisis renales en Canarias que en el País Vasco, así como muchas más amputaciones de piernas por diabetes y la tasa más alta de ceguera (retinopatía diabética) del conjunto del Estado.

Con la coartada de la crisis la aplicación de recortes en las políticas de protección social ha contribuido a aumentar las desigualdades sociales en salud cuyas causas por otro lado, desempleo, pobreza, marginación social, desigualdad de ingresos, etc., no se están resolviendo con las políticas públicas. Es bien conocido que la enfermedad aumenta en relación con el paro y la pobreza (la esperanza de vida disminuye un 0,3 % por cada 3% de incremento del paro). Así pues, no se actúa en consecuencia con los determinantes sociales de la salud sino todo lo contrario y tampoco, por los recortes sanitarios, se garantiza una dotación adecuada de los servicios sanitarios públicos para paliar las consecuencias que tiene en la salud el empeoramiento de las condiciones de vida y trabajo de la población, por lo que el empeoramiento de la salud y de la asistencia sanitaria de la población ha sido manifiesto.

No obstante, las intervenciones del sistema de salud son parches o paños calientes, es necesario abordar las causas o determinantes del enfermar, citadas anteriormente. Y también la causa última, la causa de las causas, un sistema capitalista que en su modalidad ultraliberal, la de los llamados “mercados”, y en las vertientes económico-social y ambiental está empeorando a marchas forzadas la salud de la población en todo el planeta. De otra forma, no podremos evitar ni la enfermedad ni la medicalización de la vida cotidiana, con el consiguiente incremento de la carga asistencial y encarecimiento de la sanidad. Este círculo infernal solo se podrá superar mediante políticas que le pongan coto al ultraliberalismo capitalista (del que forman parte destacada las multinacionales farmacéuticas y las industrias de tecnología sanitaria que deberán ser objeto también de las correspondientes medidas).

Explotación, masificación y pérdida de calidad

En este contexto, la conflictividad en la Sanidad Pública debe aunar los intereses de su personal y de sus pacientes, y en esa línea van las movilizaciones planteadas para el 7 de abril, Día Mundial de la Salud, por un conjunto de plataformas y asociaciones tanto del personal como de sectores de la ciudadanía. Estas movilizaciones apuntan a tener una continuidad en el tiempo. Coincide con lo anterior la presentación de un preaviso de huelga en el Servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Universitario de Canarias, de Tenerife, aprobado en Asamblea del personal, tras un largo periodo de infructuosas negociaciones con la Gerencia del centro sobre la necesidad de adoptar medidas para resolver la problemática de escasez de personal, de incremento de la presión asistencial, de deterioro y falta de mantenimiento del aparataje y material, que se han convertido en habituales y que hacen inviable el desarrollo de la actividad laboral en unas condiciones mínimamente dignas, así como la prestación de un servicio asistencial de calidad. El exceso de jornada laboral por encima de la legalmente establecida llega a ser de unas 900 horas anuales y la escasez de recursos trae consigo la masificación en la realización de las pruebas complementarias con la consiguiente Lista de Espera.

También coincide el sector laboral de la sanidad privada en Gran Canaria, que en el marco de la negociación de su convenio va a promover movilizaciones y una huelga, con acciones que comienzan el jueves 5 de abril. Se denuncian jornadas impuestas a capricho del empresariado, turnos extenuantes, alarmante escasez de plantilla y con unos salarios que han permanecido congelados durante diez años y que en la mayoría de las ocasiones apenas sobrepasan los 700 euros. Todo ello en unas empresas con cuentas saneadas que cierran los ejercicios económicos con importantes beneficios que no se reflejan en mejoras para el personal ni en actualizar los medios con los que realizar su trabajo diario.

Canarias es la comunidad autónoma con mayor porcentaje de centros hospitalarios privados de todo el Estado español. El 57,9% de los hospitales canarios son privados con ánimo de lucro, mientras que solo el 36,8% son públicos. Así se recoge en el catálogo anual de hospitales elaborado por el Ministerio de Sanidad. Tal desarrollo de la sanidad privada debe mucho al dinero público transferido anualmente mediante los llamados convenios singulares o conciertos sanitarios. 270 millones de euros en el año 2017 en conciertos para la realización de actividades sanitarias que podrían llevarse a cabo en el Servicio Canario de Salud.

Ante esta situación global de la asistencia sanitaria en nuestras islas, el Partido debe actuar por un lado en la dimensión de la lucha de clases contra la explotación laboral en la sanidad privada y por otro lado en la lucha por garantizar un Sistema Público de Salud de calidad, tanto en la atención a la población como en el empleo, universal y gratuito, acabando con el negocio con fondos públicos por parte de la sanidad privada. Se requiere avanzar hacia la suspensión de los conciertos con la sanidad privada, dedicándose esos fondos públicos a las necesidades de la atención sanitaria pública. Otra opción a plantearse es propiciar la integración en la red sanitaria pública de los centros que reciben financiación pública y tienen modelos de gestión empresariales cambiando este carácter por el de entidades públicas en todos sus aspectos.

Debemos defender también la exigencia de que la dedicación exclusiva sea obligatoria e incentivada para todos los profesionales de la sanidad pública. Debemos exigir incompatibilidades, empezando por la aplicación de la Ley de Incompatibilidades que en teoría impide trabajar en centros públicos y en centros concertados y privados y que tampoco permite a facultativos que trabajan en un centro público tener consulta privada para atender a los pacientes de su área sanitaria (la isla).

Conforme al acuerdo de nuestro XIII Congreso, el PCC en los centros de trabajo debe encontrar la forma de poner de manifiesto la contradicción capital-trabajo y desarrollarla en base a los intereses clasistas, tanto los más inmediatos como los globales, planteando el papel de la militancia comunista en relación con los sindicatos y superando que en la práctica los comunistas hayan renunciado a dirigir los sindicatos o a tener una política sindical distinta a la de las burocracias sindicales. Como vía para materializar una política sindical propia está la adopción de iniciativas de vinculación y movilización de las distintas corrientes sindicales, a través de los comités de empresa y coordinadoras de comités y de delegadas y delegados sindicales y sin dudar en recurrir al instrumento de la huelga para avanzar hacia un fortalecimiento del sindicalismo de clase, socio-político, democrático, asambleario, unitario, de masas, independiente de la burguesía e internacionalista. En la fuente de conflictos que es la sanidad en Canarias el PCC se involucra directamente mediante la actuación de nuestra militancia en los mismos, conforme a nuestro programa de transformaciones para la ruptura con el sistema capitalista y la construcción una sociedad plenamente libre, justa, sin desigualdades en la que todos los seres humanos puedan vivir dignamente en paz.

Publicado en el Nº 316 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2018

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