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Facebook, el Gran Hermano Organismos de “inteligencia” USA y la campaña por Trump, se ha servido de los datos personales almacenados en Facebook.

Rafael Pla López 10/05/2018

He tenido que aguantar miradas irónicas al calificar a Facebook de “perverso” o declararme objetor de conciencia frente a él. Aunque hace tiempo sabíamos que se dedicaba a cerrar páginas (por ejemplo palestinas) molestas para determinados poderes (por ejemplo el Estado de Israel). Y posteriormente Wikileaks confirmó su colaboración con el Departamento de Estado y los servicios de “inteligencia” norteamericanos.

Claro que, por otra parte, en mi revista electrónica Alteritat, http://alteritat.net/r, enlazo ocasionalmente convocatorias que organizaciones progresistas en distintos países publican en Facebook. E, igual que bajo el franquismo los comunistas nos infiltrábamos en los sindicatos verticales para llegar a la masa trabajadora, es razonable que actualmente comunistas se infiltren en Facebook para llegar a su masa usuaria. Pero había que ser conscientes de que, si una organización revolucionaria o alternativa creaba como tal una página en Facebook, se arriesgaba a poner la lista de sus “amigos” en conocimiento de la CIA.

Y ahora, a raíz del escándalo de Cambridge Analytica, hemos sabido que no sólo los organismos de “inteligencia” norteamericanos, sino también la campaña por Donald Trump, se ha servido de los datos personales almacenados en Facebook, en este caso enviando su ponzoñosa propaganda a 50 millones de personas. No había motivo para extrañarse: sabíamos que Facebook se financia a través de la publicidad comercial orientada precisamente por dichos datos personales. Pero parece que, en el marco de la campaña que atribuía a la malvada Rusia la victoria de Trump, ha sido demasiado constatar que era una empresa vinculada a la extrema derecha norteamericana, con sede en Londres, la culpable de manipulación política en su elección. Y hemos de felicitarnos de que a raíz de ello proliferen las personas famosas que cierran públicamente sus cuentas en Facebook, siguiendo el camino que algunos habíamos marcado desde una supuesta marginalidad.

En mi caso, que por mi distrito postal piensan que soy de Indiana, supongo que el no estar en Facebook me ha librado de recibir propaganda del Partido de Trump: únicamente recibo propaganda desde el Partido Demócrata y diversas organizaciones progresistas norteamericanas (incluyendo cristianas, judías y musulmanas…). Pero claro, ello viene provocado por mi actividad pública: firma de manifiestos, publicación de tuits, etc.

Si bajo el franquismo el PCE propugnaba “salir a la superficie” para combatir al régimen, actualmente es más necesario aún actuar públicamente para librar la batalla ideológica, aprovechando las posibilidades de Internet como campo para dicha batalla. Pero debemos hacerlo sin caer en la ingenuidad, y siendo conscientes de que lo que ponemos en Internet puede llegar también a manos del enemigo: ¡usuarios de Facebook, el Gran Hermano os vigila!

Publicado en el Nº 316 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2018

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