La negociación patronal-sindicatos bajo mínimos, la lucha obrera en ascensoCCOO retoma la presión de la movilización por salarios dignos: subir un 3,1% como mínimo y nadie por debajo de 1.000 euros

Sergio Mesa 16/05/2018

Es una constante en el discurso de CCOO y también en el de su aliada menor, la UGT. “O hay reparto de los beneficios y recuperación de derechos, o habrá conflicto”, repiten los máximos dirigentes de los principales sindicatos de clase. Y en esas andan, afinando la propuesta que sea síntesis de tal recuperación de derechos y tal reparto de los beneficios y organizando, o mejor dicho organizándose para organizar la protesta de la clase trabajadora. El 22 de mayo, martes, convocan a concentrarse frente a las sedes de las patronales, siendo una convocatoria, por el día y la hora elegidos, dirigida fundamentalmente a delegadas y delegados y dirigentes sindicales.

“Las organizaciones empresariales no están entendiendo que ya no estamos en una situación de profunda crisis, como la que vivimos de 2008 a 2013”, dicen desde CCOO. Ni parecen que lo vayan ni lo quieran entender, especialmente los nuevos dueños del tejido productivo español tras una década de penetración del capital extranjero, de concentración y centralización de los capitales, de expansión de los monopolios, etc... Todo indica que han perdido el miedo a los sindicatos. Así lo muestra el frenazo en seco a la negociación colectiva durante 2017.

Estos, y especialmente CCOO tras el relevo generacional en su equipo de dirección confederal, están reorganizándose para la batalla que, por ahora tiene bastante perdida la clase trabajadora. Mientras que la patronal obtuvo 37.000 millones de euros más de beneficio que en 2008 (repartiéndose 15.600 entre sus accionistas), la masa salarial cayó en 10.000 millones y el poder de compra de la clase trabajadora se recortó de media un 7,5% y hasta un 15% en los tramos más bajos.

Algo por lo que luchar

“En nuestro país no debería haber salarios inferiores a mil euros”, lo dice CCOO, pero normalmente para dar con esta consigna en sus comunicados y declaraciones hay que atravesar una maraña de números y conceptos tal que esta: “en el apartado salarial proponemos que los salarios crezcan al ritmo de la productividad nominal de cada sector y empresa, con un suelo del 3,1%, que resulta de la suma de la previsión inicial de inflación para 2018 más 1,5 puntos adicionales para recuperar el poder adquisitivo y la participación en la productividad perdidas durante la crisis. Además, ese incremento debe protegerse con la inclusión de una cláusula de revisión que asegure el poder de compra pactado, algo que ha existido en todos los Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) firmados hasta ahora, incluso en los de la pasada etapa de crisis”. Traducimos para nuestras lectoras y lectores: subir los salarios como mínimo un 3,1% en todas las empresas en 2019 y nadie por debajo de 1.000.

Algo con lo que luchar

Desde que llegará a la secretaría general, Unai Sordo se ha recorrido el país y en los últimos meses intensifica su agenda y la de todo el sindicato. En los últimos meses se han celebrado decenas de asambleas territoriales y sectoriales de delegadas y delegados, y eventos como la asamblea estatal del pasado abril con más de 2.000 representantes de las y los trabajadores. Las manifestaciones del 1º de mayo crecieron. CCOO está fundamentalmente reorganizándose para poder organizar la lucha de toda la clase trabajadora. En ese línea se entiende la convocatoria del próximo 22 de mayo, a las 12 h. frente a la sede de las patronales, dirigida a fortalecer su músculo de delegadas y delegados, de aparato sindical y a enseñarlo.

Si este estado de cosas no se modifica, la agenda de CCOO parece clara: otra jornada de movilización en julio – que quizás sí tenga vocación de masas- y a la huelga general en otoño. "Hay que empezarse a creer que vamos a acabar en modo huelga general si el Gobierno y la patronal no cambian de actitud", así lo señala el secretario de la Federación de Industria, Agustín Martín, una de las principales del sindicato.

La realidad es que la conflictividad laboral, tras tocar su suelo histórico en 2015 repunta año a año, ya lo hizo en 2016 y con mucha más fuerza en 2017: más huelgas (de 641 a 730), más jornadas de huelga( de 388 mil a 851 mil) y más huelguistas(de 183 mil a 482 mil) según los datos que facilita el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Estas movilizaciones parciales y sectoriales -algunas especialmente icónicas como el conflicto de Amazon en lucha- se vienen dando con el telón de fondo de las grandes movilizaciones del movimiento feminista y del movimiento en defensa de las pensiones, ambas con un creciente discurso de clase. Es de suponer que ambos sectores no faltarían a la cita de una huelga general.

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