Cientos de presas y presos políticos, huérfanos e indigentes fueron víctimas de los “mengeles” franquistasRafael Molina, alcalde de la II República víctima de los experimentos con humanos del franquismo

Sergio Mesa
Juan Ignacio Pérez 30/05/2018

No es un elemento habitual en la historia oficial; no suele constar en el relato. Y debería. No por su extensión, sino por su crueldad y sadismo, por lo cualitativo. El franquismo, al igual que el régimen nazi y el imperio japonés, realizó experimentos con humanos, usando a presos e indigentes como coballas. Son conocidas las prácticas criminales de Vallejo Nájera para buscar el “gen rojo” o las operaciones experimentales con huérfanos de la guerra y se van conociendo las prácticas criminales que se realizaban en el hospital penitenciario de Yeserias, en Madrid.

El asunto ha vuelto a salir a la superficie gracias al acto de homenaje que se celebró ayer en Madrid frente a la placa de las 13 Rosas en el cementerio de La Almudena. “Que nuestros nombres no se borren de la historia”. Tampoco se borrará el de Rafael Molina Mantas, alcalde de Huétor-Tajar (Granada), militante de la UGT y el PSOE, fallecido en circunstancias apenas aclaradas en el mencionado hospital penitenciario de Yeserias.

Su bisnieto, el cantaor Juan Pinilla, impulsó este acto de reconocimiento en el que participaron entre otros el secretario general del PCE, Enrique Santiago, el secretario de CCOO Madrid, Jaime Cedrún, el secretario general de UGT, Pepe Álvarez, la diputada del PSOE, Elvira Ramón y decenas de amigas y amigos de la familia y en el que estuvo presente su hija, Rafaela Molina Ortega, de 87 años.



Una década de investigación para conocer la verdad

En 2007, animados por la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, la familia empezó a recabar datos. Su bisnieto y nieto de Rafaela Molina Ortega, Juan Pinilla, contactó con asociaciones de la memoria de Madrid e inició la búsqueda de su bisabuelo ayudado por la cantautora sevillana Lucía Sócam. Rastrearon los archivos militares de Almería y Guadalajara, así como en el Registro Civil de Madrid.

Entre los documentos hallados en torno a Rafael Molina, se ha encontrado un escrito fechado en 1942 y dirigido al juez militar que lo condenó, en el que unos 50 falangistas de Huétor-Tájar, aducen: “(…) fue alcalde de esta villa cuyo cargo ejerció con satisfacción para todos, no se le reconocen hechos delictivos de ninguna clase, fue moderado, católico, amante de la familia y fiel reflejo de la justicia. Encarcelado, procesado y juzgado por acusaciones nacidas de rencillas ajenas a Nuestro Glorioso Alzamiento Nacional”.

En 1944 le fue conmutada la pena de muerte impuesta en 1939, por la de 20 años de prisión. En esta época, la familia iba a visitarlo y podían hablar con él “a voces”, recuerda Rafaela, a través de unas rejas separadas por un pasillo, y donde coincidían con decenas de familiares de presos políticos. En esta época también llegaban cartas a la casa familiar escritas por Rafael en las que, sobre el reverso de sentencias condenatorias, escribía a sus hijos lecciones de matemáticas, lengua y literatura. “La caligrafía de estas cartas es hermosísima, y terminaba las lecciones advirtiéndoles que la educación les haría libres”, asegura Juan Pinilla.

Víctima de los “mengeles” franquistas

En 1945 fue trasladado a la prisión de Yeserías de Madrid sin que la familia tuviese constancia previa de tal traslado. Por lo que se desprende de los documentos encontrados, fue internado en el recién estrenado hospital Eduardo Aunós donde, tras someterlo a una supuesta operación de hernia falleció por angina de pecho, según el parte de defunción de su expediente carcelario a la edad de 40 años. Según Tomás Montero, fundador del colectivo Memoria y Libertad de Madrid, “el traslado de Molina Mantas a Madrid tenía un claro objetivo homicida. Existen numerosos testimonios de presos que certifican que Yeserías era un auténtico laboratorio de conejos de indias y los tratamientos respondían especialmente a fines experimentales”.

Esta opinión coincide con el único testimonio que encontraron Rafaela y su madre, Carmen Ortega, durante los años 50 en Brácana, municipio cercano a Íllora. Allí hallaron a un compañero de prisión de Rafael quien les dijo que la cicatriz que tenía tras la operación no correspondía a la de una hernia, y que tras salir del quirófano cayó fulminado en el suelo.

El deceso tuvo lugar el 29 de mayo de 1945 y fue enterrado en una fosa común del cementerio de la Almudena al día siguiente. En 1956 sus restos fueron a parar a la fosa común republicana del mismo cementerio, según informaron desde el archivo histórico de La Almudena, muy cerca de las tapias donde los franquistas fusilaron a más de 3.000 personas tras la guerra. En esta fosa común se encuentran los restos de las 13 Rosas, de Vicente González, alcalde de San Lorenzo del Escorial, del padre de Pablo Iglesias, fundador del PSOE, y de centenares de víctimas civiles del Madrid de 1939 a 1945.

En esta sección

Más huelgas y con más participación en 2017: la clase obrera comienza a rebelarse contra la precariedad Enrique Santiago señala al PSOE como “una línea de protección de la monarquía” por su papel ante la comisión de investigación sobre las cintas de CorinnaEl PCE exige a la Junta que cumpla la Ley de Memoria y ponga “día y hora” a la exhumación de Queipo de Llano El PCE llama a defender el acuerdo para la subida de salarios e insta al Gobierno del PSOE a garantizarlo por ley¿Son periféricas y subalternas todas las naciones sin Estado?

Del autor/a

El Comité Central acelera el ritmo de trabajo para dirigir la acción de todo el PartidoRafael Molina, alcalde de la II República víctima de los experimentos con humanos del franquismo12 muertos y 16 heridos graves por accidentes de trabajo en la última semanaCasi 350 años de cárcel para Bárcenas, Correa, López Viejo y compañía y el PP y Ana Mato condenados por lucrarse con la GürtelCCOO retoma la presión de la movilización por salarios dignos: subir un 3,1% como mínimo y nadie por debajo de 1.000 euros