Un mundo orwelliano tras la sonrisa de cartónLos trabajadores de Amazon en España plantan cara al hombre más rico del mundo Los trabajadores recorren una media de 25 km diarios para coger los productos de las estanterías y llevarlos a los puestos de embalaje.

Gema Delgado 31/05/2018

En los dominios de Amazon. Relato de un infiltradoJean-Baptiste MaletTrama editorial

El fundador y director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, de 54 años, es el primer cienmilmillonario del mundo y la persona más rica de la historia. Su fortuna está estimada en 132.000 millones de dólares. En Estados Unidos el 44% de las ventas online se hacen a través de Amazon. En el Reino Unido se lleva el 27% del pastel de las ventas por internet, similar al porcentaje en Alemania. La empresa se expande como el petróleo derramado por el Prestige. En España comenzó en 2012 con un centro y 80 trabajadores. En 2015, tenía dos centros. Hoy tiene más de 20 y emplea a más de 11.000 personas. Antes de que acabe el año, abrirá algunos más. El último trimestre Amazon ganó casi 2.000 millones de dólares. Su éxito desde sus fundación en 1994 se debe a la agresividad de sus prácticas. También ha invertido en empresas de comunicación. Ha comprado el diario The Whashington Post.

Pero los ingentes beneficios no llegan ni a los trabajadores, que en las movilizaciones gritan al fundador "Bezos, escucha, reparte tu hucha", ni a las arcas de los Estados donde operan. La multinacional es puntera en ingeniería fiscal para pagar el mínimo de impuestos. Aunque en España en el último ejercicio sus ventas se han disparado un 161%, sólo ha pagado 4 millones de euros en Impuestos de Sociedad, una burla cuando su factura se ha catapultado hasta los 289 millones de euros. La empresa tiene su paraíso fiscal en Luxemburgo, con tal descaro que ha sido multada por la Comisión Europea, junto con Apple.

Dinero hay, pero la plusvalía generada no revierte en los trabajadores que han plantado un pulso a la multinacional desde el principal centro de Logística en España, en San Fernando de Henares (Madrid) y preparan paros parciales para el 1 de junio y una huelga coincidiendo con los días de “Prime Day” en el que la empresa tiene días de facturación pico como el Black Friday o Navidades. Los sindicatos también trabajan para realizar movilizaciones a nivel europeo, ya que la situación laboral es similar en todos los países. De hecho, tras los acuerdos entre España, Francia e Italia de hace dos meses, se ha comunicado a la Dirección de Amazon en Luxemburgo, la constitución del Comité de Empresa Europeo.

De 2012 a ahora, poco ha cambiado

Hace seis años, el periodista francés Jean-Baptiste Malet escribió un libro sobre Amazon en que comparaba el trabajo en los almacenes de la compañía estadounidense con las condiciones de los empleados con los campos de trabajo y las fábricas del siglo XIX. Su primera intención era hacer un reportaje sobre las condiciones laborales en los almacenes de Amazon. Pero los trabajadores no querían hablar con él. “Estaban asustados, aterrorizados. Me decían: No tengo derecho a hablar, podrían despedirme. Una clausula interna les prohíbe hablar con la prensa”. Así que decidió infiltrarse. Entró a través de una agencia de trabajo. “El reglamento interno dejaba claro que yo no tenía derecho a hablar con nadie, ni con mi propia familia, de lo que pasaba en el lugar de trabajo. Los temporeros no tienen acceso a ningún secreto, se trataba de que no habláramos sobre las condiciones laborales”. El resultado de su investigación de campo en el interior de los almacenes de Amazon en Montpelier fue la publicación en 2013 del libro “En los dominios de Amazon. Relato de un infiltrado”. En él narraba cómo miles de trabajadores eran “sometidos a ritmos casi carcelarios”. Decía que en la jornada habitual los trabajadores solían caminar 20 km, sin apenas descansos, que estaban visionados y controlados y aún así, contaba Malet, había delaciones si algún compañero iba más lento. El periodista concluía: “En nombre de la libertad, el neoliberalismo, esa ideología extremista, construye campos de trabajo donde se organiza un nuevo colectivismo”.

Ese mismo año, la cadena pública alemana ARD emitió un documental sobre las condiciones de trabajo de Amazon en Alemania. Contaba que 10.000 europeos, muchos de ellos españoles, habían sido reclutados por la red de empleo EURES para la campaña de Navidad. Vivían en estrechos barracones compartidos por cinco personas en un lugar a 17 km de la fábrica con un único autobús diario que les llevaba al centro de trabajo. Estaban estrechamente vigilados las 24 horas del día por una compañía de seguridad que supuestamente tenía vínculos con grupos neonazis y con la que Amazon rompió el contrato tras la difusión del documental.

El documental alemán, traducido al inglés como Shipped out!, también denuncia la brutal temporalidad de los trabajadores. De los 5.000 trabajadores del centro de Amazon en Augsburgo, sólo un millar estaba contratado por la empresa. En otro centro del país, de 3.300 empleados, sólo se escapaban de la temporalidad 200.

Este año otro periodista inglés infiltrado en un centro de logística del Reino Unido aseguraba que algunos trabajadores se vieron obligados a recorrer todo el almacén de 13 kilómetros para llegar a los dos únicos servicios que había en la empresa de cuatro pisos y 1.200 empleados. Y había gente que solo orinaba en botellas porque vivían con miedo a ser amonestados por su 'tiempo de inactividad' y perder sus trabajos únicamente porque necesitaban ir al baño.

En un estudio realizado por la organización laboral Organice, además del agotamiento los empleados dijeron que se sentían intimidados ante la posibilidad de sufrir una lesión y ser despedidos. El 74% de los empleados preguntados evitaban usar el baño para evitar medidas disciplinarias y la mayoría dijo que estaban preocupados por no poder cumplir los objetivos para pasar de temporales a indefinidos. El 55% confesó haber sufrido depresión desde que comenzó a trabajar en Amazon, y el 57% dijo que había tenido más ansiedad.

También en 2013, otro documental de la BBC, The Truth behind the click, mostraba con cámara oculta y entrevistas la fuerte presión a la que estaban sometidos los trabajadores y la repercusión en las enfermedades mentales y físicas a las que empujaba dicha situación.

España se moviliza

El primer centro de logística que Amazon abrió en España fue en 2012, en San Fernando de Henares (Madrid). Es el más grande, con 77.000 metros cuadrados, hasta que el próximo otoño se abra el de Illescas, que tendrá 100.000, y que forma parte de una acelerada carrera de expansión que ya suma 20 centros en España y que tiene programadas más aperturas alrededor de las principales ciudades del Estado.

En el centro logístico de San Fernando, que se abrió con unos 80 trabajadores, hoy trabajan alrededor de 1.700 personas: 1.100 fijas y 600 temporales, con índice de temporalidad que supera al 35%, y que aumentará en los próximos meses con una temporada en la que se incrementan las ventas. Como explica Marc Blanes, delegado de CGT en el comité de empresa, sindicato mayoritario en este centro logístico, aprovechan la temporalidad para mantener presionada a la gente, con renovaciones por semanas o por 15 días. Cuenta que los altos ritmos de trabajo dañan la salud, que los accidentes laborales se derivan a la Seguridad Social y que tienen 84 días flexibles en los que la empresa puede cambiar el horario del trabajador sin tener en cuenta la disponibilidad del empleado.

Los trabajadores de San Fernando hicieron su primer paro de protesta por la mejora de sus condiciones laborales el pasado 22 de marzo con dos días de huelga que fueron éxito rotundo, con un seguimiento del 95% de los trabajadores. Luchan por preservar un convenio colectivo que la empresa quiere sustituir por el sectorial madrileño, con peores condiciones en tema de garantías y derechos.

Tras la huelga, la empresa continuó con su decisión unilateral de poner en marcha el convenio sectorial que los trabajadores habían rechazado y que empeora sus condiciones laborales, aunque lo hicieron con algunas mejoras que los trabajadores consideran insuficientes. Así que el 20 de abril volvieron a salir a las calles al grito de "Amazon España, nos explota y nos engaña". Los sindicatos explican que la aplicación del nuevo convenio supone recortes en sus derechos adquiridos, como la pérdida de los tres días pagados al 100% en caso de baja por enfermedad común, la rebaja de las horas extra y de nocturnidad, la pérdida de algunas categorías profesionales y la desaparición de la cláusula de revisión salarial.

Reivindicaciones: salud laboral y convenio

Douglas Harper, miembro del comité de empresa por CCOO, sindicato mayoritario en Amazon a nivel estatal, resume en tres las principales reivindicaciones de los trabajadores. La primera, y la más importante, es la referida a la salud laboral; la segunda, la actualización de los salarios; y la tercera, la conciliación, además del plan de igualdad, pendiente desde 2015.

El índice de absentismo por enfermedad en los empleados del centro logístico de San Fernando casi triplica la media del sector. La causa raíz, argumenta Harper, está en los altos ritmos de trabajo, la presión constante, y en la falta de estudios ergonómicos, psicosociales e higiénicos para desarrollar el trabajo en condiciones saludables.

En Amazon el concepto de tienda desaparece para convertirse en una “cadena de producción” con dos tipos de trabajo: el de picking, que es la recogida de los productos, y el de packing, de empaquetado. En la primera fase, los trabajadores tienen que recorrer una media de 25 kilómetros diarios para coger los productos de las estanterías y hacer que lleguen a los puestos de embalaje. Allí los trabajadores dedicados al empaquetado pasan entre 8 y 9 horas de pie en cubículos de 1 metro cuadrado, sitiados por la cinta transportadora, mesas con cajas de cartón y estanterías rodantes. Hacen trabajo repetitivo y a un ritmo muy elevado. Las principales enfermedades laborales por este tipo de trabajo son la tendinitis, la epicondilitis y el síndrome del túnel carpiano, explica Harper.

Las tareas están muy controladas y los trabajadores pueden ser sancionados por paradas de actividad si van al baño más tiempo del considerado o hacen procesos que no están directamente ligados con la productividad, como apartar palés de mercancías para poder trabajar, que no están contemplados por el sistema.

La flexibilidad a favor de la empresa ha aumentado en detrimento de los trabajadores. Y la hora de entrada y salida se puede alterar comunicándolo con un preaviso de 5 días sin posibilidad de objeción por parte de los trabajadores, lo que también afecta directamente a la conciliación familiar.

Harper también confirma lo que ya denunció el periodista francés hace 6 años: de acuerdo a la política de privacidad de la empresa, te hacen firmar desde el primer día de trabajo en la ETT la prohibición expresa de comunicar nada del foro interno de la empresa, “y nada es nada” subraya el delegado sindical de CCOO. De igual manera intentan que no haya relación con tus compañeros en el trabajo, ya que es casi imposible hablar entre nosotros durante el turno, porque estamos distribuidos aislados. Imposible la conciliación entre parejas o familia que trabajen en Amazon, ya que no te permiten estar en el mismo turno y departamento. Tampoco permiten que tengas familia trabajando “en la competencia”, así que reducen la posibilidad de desarrollo de tus allegados, o la tuya propia.

La huelga de Amazon España recibió muestras de apoyo en otros centros europeos, como los de Alemania, que también tiene un historial de movilizaciones, los de Italia y Francia. Los sindicatos trabajan para el desarrollo de movilizaciones europeas.

Publicado en el Nº 317 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2018

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