El tren de la memoria

El Tour y la Resistencia En la Alta Saboya es donde había maquis españoles... destacamentos militares organizados en campamentos permanentes a favor de las circunstancias geográficas, bosque y montaña.

Mariano Asenjo Pajares 11/06/2018

“Hombre de España, ni el pasado ha muerto, / ni está el mañana -ni el ayer- escrito”
Antonio Machado

En la Francia resistente, Glières se hizo sinónimo de ejemplo y sacrificio. Aún hoy, muchos años después, seguro que muchos escaladores habrán subrayado en rojo la décima jornada del Tour de Francia 2018 que en la edición de este verano incluye una muy emotiva cita alpina: el paso por el Plateau [meseta] des Glières, situada en el departamento de Alta Saboya. Se trata de una subida de 6 kilómetros y una pista forestal de 2.000 metros sin asfaltar con desniveles de hasta el 11%. La “ronda gala” este año refuerza su interés y se adentra en la historia de la cima de Glières, que es también la historia de la resistencia republicana española.

La Resistencia francesa brotó a partir del verano de 1940. En torno a figuras de prestigio se formaron pequeños grupos que progresivamente fueron incrementándose. Fue un “ejército de civiles” que surgió para contribuir a ganar una guerra que los ejércitos de militares habían entregado. La Resistencia ayudó a Francia a recuperar el prestigio y el estatus entre las grandes potencias, muy deteriorados por la rapidez y la escasa gloria con que su Ejército regular se hundió en 1940 frente al avance del ejército nazi.

La incorporación de los españoles a la Resistencia se produjo a partir del momento en que muchos de los integrados en las Compañías de Trabajadores Extranjeros comenzaron a agruparse entre ellos en los lugares de trabajo según su ideología. Hay que entender que en aquel contexto, les era imposible localizar a sus dirigentes políticos y sindicales ya que algunos habían salido hacia Méjico y la URSS, otros habían muerto, y el contacto con los que continuaban en Francia estaba plagado de dificultades y de peligros. Estos grupos organizados espontáneamente en los lugares de trabajo se limitaron durante 1940, 1941 y casi todo 1942 a acoger y ayudar a esconderse a los compatriotas que llegaban huidos de la zona de ocupación alemana.

Se formaron tres grandes zonas de maquis en Francia: el reducto de los Alpes, el Macizo Central y a lo largo de los Pirineos. En las tres actuaron los españoles. Su participación fue cuantitativamente relevante y decisiva en múltiples acciones de sabotaje, atentados, evasiones, asaltos y combates. El dato es muy significativo, antes de la invasión aliada de Francia se registraba el hecho impresionante de que en las filas de los maquis militaron 14000 españoles. La primera operación de maquisards españoles tuvo lugar en la Alta Saboya el 1 de junio de 1942 y el primer maquis totalmente constituido por españoles fue establecido el 1 de abril de 1943.

Según el historiador José Luis Abellán: “En la Alta Saboya es donde había maquis españoles en el sentido específico y original del término, es decir, destacamentos militares organizados en campamentos permanentes a favor de las circunstancias geográficas (bosque y montaña o ambas a la vez)”. Los guerrilleros antifranquistas españoles que pasaron al Estado Mayor de la Resistencia de la Alta Saboya permanecieron allí hasta la primavera de 1944. El régimen colaboracionista de Vichy no pudo con ellos y tuvo que bombardearles directamente la Wehrmacht. Dejaron casi 200 muertos sobre aquellas montañas. Sin duda hay derrotas que son casi fundacionales.

Un monumento en forma de uve rota conmemora en la cima de Glières el valor y la entrega de todos los que defendieron los valores antifascistas en aquel rincón alpino. En la carretera entre Annecy y Thônes, se encuentra el cementerio de Morette, donde están enterrados combatientes de la resistencia contra la ocupación nazi. En ese mismo lugar, situado en el Plateau des Glières, fue donde el poeta gallego José Ángel Valente encontró inspiración para componer “Cementerio de Morette-Glières, 1944”, un texto que comienza por evocar el sacrificio de los antifascistas españoles, quienes se sumaron a la Resistencia y a los aliados para combatir a la invasión alemana en una tierra que ni siquiera era la suya...

No reivindicaron
más privilegio que el de morir
para que el aire fuese
más libre en las alturas
y los hombres más libres.
Ahora yacen,
con su nombre o anónimos,
al pie de Glières y ante la roca pura
que presenció su sacrificio.
Hombres
de España entre los muertos
de la Alta Saboya:
ellos lucharon por su luz visible,
su solar o sus hijos, mas vosotros
sólo por la esperanza.


En el monumento situado en la Avenue de Genève de Annecy, pequeña ciudad conocida como la “Venecia de los Alpes”, hay una inscripción: "Aux Espagnols morts pour la Liberté dans les rangs de l’Armée Française et dans la Résistance”.

Publicado en el Nº 317 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2018

En esta sección

¿Puede una democracia tener un ejército franquista?Salvador Allende, un revolucionario para el siglo XXIEn el reencuentro“Culto a la personalidad”De la matanza en casa del imperio, a la matanza del imperio en Latino América

Del autor/a

La voz de Lodario Gavela sale del bosqueMujer y Resistencia: una historia por escribirEl Tour y la ResistenciaFarmacéutica y roja... en GranadaBalas y boleros