Contraofensiva imperialista en América LatinaRadicalización profunda versus restauración neoliberal Dejar casi intactos los sistemas de dominación que conlleva la estructura capitalista, posibilitó la reorganización de la derecha... creando decepciones en el campo popular.

Jorge Grela 15/06/2018

Patricio Echegaray, destacado dirigente comunista latinoamericano, señalaba que “una de las características distintivas del capitalismo del siglo XXI es su fortaleza cultural, otra es la capacidad que ha demostrado para fragmentar la sociedad”. Por lo tanto “la lucha por articular fuerzas sociales y políticas en un único combate contra los responsables de la tragedia social es una lucha decisiva contra el control ideológico y cultural”. [1]

También indica que esta verdadera contraofensiva para revertir los grandes avances de los pueblos, reafirma que la principal contradicción en América Latina y el Caribe es “entre una radicalización profunda o la restauración neoliberal”. [2]

La fortaleza cultural del capitalismo (neoliberal o no) implica que muchos de los gobiernos progresistas terminaron participando en un terreno en el que no han dominado las reglas del juego, y en muchos casos no se han animado, no han sabido o no han querido ir hacia transformaciones profundas de un sistema económico social y se han mantenido en los corsés capitalistas, intentando la imposible cuadratura del círculo que implica un capitalismo de rostro humano.

Dejar casi intactos los sistemas de dominación que conlleva la estructura capitalista, posibilitó la reorganización de la derecha y al mismo tiempo ha socavado apoyos, creando decepciones en el campo popular mermando ímpetus y participantes.

Los palos en la rueda económica, generando desabastecimientos, precarizaciones laborales, con el trabajo conjunto de los medios de (des)información masivos, el estamento judicial y el accionar de medios armados (policías provinciales o federales, sectores del ejército) van completando el entramado que logra reconducir procesos hacia la ya mencionada restauración neoliberal.

Así se ha visto claramente en los cambios que se han producido en algunos países latinoamericanos. Desde Honduras, pasando por Paraguay, Brasil hasta Argentina. Con golpes clásicos en el primer caso, a golpes “constitucionales” (Brasil, Paraguay), o mediante procesos electorales como en Argentina. Las debilidades político-organizativas de dirigentes populares, no ha permitido aún la construcción de alternativas político-sociales sólidas, por tanto los liderazgos personalizados se hacen evidentes (Lula en Brasil, Cristina Kirchner en Argentina) y gracias a la fragmentación social esos líderes son más fácil de atacar.

El Imperialismo USA no ha cejado en ningún momento de planificar y ejecutar sus diferentes tácticas para lograr sus objetivos estratégicos. Utiliza las herramientas que puede. Ensaya lo que sea menester. Total el sufrimiento es para el pueblo real. Hambre, guerras, atentados, enfermedades, todo le resulta válido al Capitalismo para mantener y aumentar sus beneficios.

Lo hemos podido ver claramente en numerosas oportunidades cómo las multinacionales actúan sin cortapisa alguna cuando se trata de defender sus intereses. El caso más reciente sucedió en Venezuela donde a escasos días de las presidenciales, y como forma de presionar a la población, una de las principales productoras de alimentos, la multinacional Kellogg’s (cuya sede central está en los EEUU) anunciaba el cese de la producción y la consiguiente retirada del país. La respuesta del Gobierno encabezado por Nicolás Maduro fue inmediata: "Iniciaremos acciones judiciales a los empresarios de Kellogg's porque el cierre de puertas es inconstitucional. Tomé la decisión de entregar la empresa a los trabajadores para que siga produciendo para todo el pueblo", dijo el mandatario, según un twitt publicado por la cuenta Prensa Presidencial. [3]

La reacción bolivariana de avanzar en la transformación social tuvo su correlato en la amplia victoria electoral del presidente Maduro el pasado domingo 20 de mayo.

Nicaragua, radicalización revolucionaria o restauración neoliberal

En Nicaragua se está desarrollando un nuevo episodio de agresión. Los datos que llegan nos pueden llevar a confusiones. Hay múltiples movilizaciones de estudiantes, hay enfrentamientos armados y se deben lamentar numerosas víctimas mortales. Es un escenario similar al que sufriera Venezuela. Los medios callan que muchas de la víctimas son jóvenes sandinistas, e inclusive miembros de la policía y trabajadores del Estado.

La excusa de la movilización estudiantil es la reforma del sistema de la seguridad social. En dicha reforma se aumentaba el porcentaje de aportación de los empleados en un 0,75%. Mientras que los empleadores verían incrementada su parte en un 2%. La gran patronal asociada en el Consejo Superior de la Empresa Privada (COSEP) se opuso desde un principio, y en sintonía con otras organizaciones empresariales fueron convocantes de manifestaciones. Ya no se pide la retirada de la modificación de las aportaciones a la seguridad social (que ya fue derogada por el presidente Ortega), sino que piden la renuncia del presidente y todo su gobierno.

En el panorama convulso y confuso que vive Nicaragua, sirve de brújula segura ver quienes apoyan a una u otra parte. Los gobiernos de EEUU, Argentina, Brasil, Paraguay, Colombia, Ecuador y Perú atacan claramente al gobierno de Daniel Ortega, se unen a ellos la oposición venezolana de la Mesa de Unidad Nacional. Los gobiernos de Bolivia, Venezuela y Cuba hablan de intentos desestabilizadores hacia un gobierno que ha logrado grandes avances sociales y económicos para el pueblo nicaragüense. El gobierno llama al diálogo, a la no violencia. Daniel Ortega en la reunión de la Mesa de Diálogo decía que “Tenemos la responsabilidad todos de salvar este momento trágico en el país para instalar las bases de la paz con justicia, libertad y democracia en nuestro país”. [4]

Nicaragua, su pueblo, saldrá adelante. Resultará victorioso como presagiaba Pablo Neruda, a condición de aumentar la participación social, de organizar la sociedad y de profundizar las transformaciones. Radicalización revolucionaria o restauración neoliberal, indicaba Patricio Echegaray. Socialismo o barbarie decía Rosa Luxemburgo.

Notas:
1. Patricio Echegaray, Las dos caras de la Crisis, pág. 16. Ediciones del Centenario, Partido Comunista Argentino.
2. Obra citada, pág. 24.
3. http://goo.gl/hQg6mJ
4. http://goo.gl/bHm835

Publicado en el Nº 317 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2018

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