‘El médico que no quería morir. (Vida y muerte de Lodario Gavela Yáñez) de Alejandro Álvarez LópezLa voz de Lodario Gavela sale del bosque Asesinado por una brigadilla franquista, las circunstancias que conllevaron su muerte han hecho de Lodario Gavela Yáñez «un personaje con halo legendario entre las gentes de Fornela».

Mariano Asenjo Pajares 29/08/2018

‘El médico que no quería morir. (Vida y muerte de Lodario Gavela Yáñez)Alejandro Álvarez LópezEditorial KRK

El autor de la obra que aquí se reseña es natural de Trascastro, y criado en el berciano valle de Fornela (León) hasta que los estudios le llevaron a dejar su tierra. En su etapa laboral ha sido profesor de Lengua y Literatura Castellana en varios institutos de Asturias. Andando los años, ya jubilado, decidió emprender una profunda investigación sobre el doctor Lodario Gavela, una figura legendaria de la que siempre llevó consigo las historias y pasajes –su vida y muerte- que durante su infancia había escuchado en boca de sus convecinos.

Fornela es el valle más recóndito y perdido de los Ancares, porque no es paso hacia ninguna parte. Entre Fabero y Cariseda, que es el primer pueblo fornelo, median trece kilómetros largos que discurren a través de un valle angosto y encajado. Uno de los enclaves de Fornela es Trascastro, el pueblo del médico Lodario Gavela Yáñez, que sembró el valle de escuelas antes de perder la vida tiroteado. La primera casa de Trascastro atesora la memoria de su consulta, tal como él la dejó el día de su muerte en las curvas de Cariseda. Eran los años cuarenta, pero nadie se atrevió a retirar ni una sola de las placas que en cada pueblo proclaman su filantropía.

En ‘El médico que no quería morir’, el profesor e investigador Alejandro Álvarez cuenta, como si la hubiera vivido, la historia de Lodario Gavela Yáñez, el emblemático doctor del valle de Fornela asesinado en 1947 a los 31 años por ser considerarlo un peligro para el Régimen. Esto es, en palabras del propio autor, lo que se nos traslada es la vida y la muerte de «un héroe en los tiempos difíciles que no abdicó nunca de sus principios y antepuso su ética profesional y su defensa de la dignidad humana a sus intereses personales».

Asesinado por una brigadilla franquista, las circunstancias que conllevaron su muerte han hecho de Lodario Gavela Yáñez «un personaje con halo legendario entre las gentes de Fornela» y comarcas bercianas aledañas. El deseo del doctor de mantener viva la antorcha de la libertad en los tiempos de represión de la posguerra «le costó la enemistad de los más intransigentes defensores del Régimen, que veían en Lodario un ejemplo peligroso de ejercicio de la libertad y, al tiempo, una ayuda a los fugados republicanos que necesitaban de él cuando caían enfermos». Quienes le mataron, aquella tarde de finales de septiembre en un paraje cercano al pueblo de Anllarinos, no podían tolerar el sentido ético y su defensa de la libertad. Sus asesinos dispararon a Lodario «cuando se dirigía al encuentro de su madre y de su esposa, embarazada de siete meses».

Alejandro Álvarez mediante entrevistas reconstruyó «hechos, vivencias, enfrentamientos con falangistas, relaciones con los guardias, atención a los enfermos, promoción de escuelas, fiestas... y, al tiempo, iban surgiendo noticias imprecisas sobre su participación en la guerra civil». A partir de ahí, el autor investigó en los archivos históricos de Alcalá, Oviedo, Salamanca, Segovia, Ciudad Real o Ferrol «donde recogí datos que me permitieron ir situando al personaje en sus diversos destinos en el Frente Norte». También en tesis doctorales, periódicos de la época, manuales de historia o investigando en las organizaciones a las que perteneció en su etapa estudiantil, como la Asociación ‘FUE’ o el Socorro Rojo.

Toda la información que recopiló el investigador, le hizo entender esa «aureola mítica» que rodeaba a Lodario Gavela. Durante sus años de servicio en el valle de Fornela, la zona «era un espacio en el que la guerra pervivía en forma de brutal represión, causando muertes, torturas y detenciones por docenas, y el miedo era una presencia pavorosa, casi física» relata Álvarez. En aquel duro ambiente, en aquellas aldeas de las montañas del escarpado valle de Fornela, el doctor Lodario Gavela «fue un ejemplo de valentía, pero también de compromiso con sus gentes».

El médico ejerció también como impulsor de escuelas: Trascatro, Chano, Guímara y Cariseda, al tiempo que «trató de arrancar a las niñas del papel que el régimen y la tradición les tenían reservados». Promovió la llegada de la luz eléctrica y de hábitos higiénicos, «fue inspirador de modificaciones arquitectónicas de las humildes casas de los pueblos. Y su esmerada atención a sus enfermos, su carácter afable, su personalidad arrolladora, su polifacética actividad, su solidaridad con los más pobres y su sentido humano lo convirtieron en una persona omnipresente y admirada por la mayoría de los fornelos, incluso por algunos guardias acuartelados en la zona, lo que explica la profunda conmoción y tristeza que produjo su asesinato».

Alejandro Álvarez decidió recrear la historia del doctor Lodario Gavela en forma de novela, pero «siempre fiel a los hechos históricos y a los personajes». El libro recoge asimismo algunos episodios de encuentros entre el doctor Lodario y el emblemático guerrillero Serafín Fernández Ramón ‘El Santeiro’, otro de los mitos del valle de Fornela, un ex combatiente de la República, natural de la aldea leonesa de Guimara, que acabada la guerra se echó al monte y lidero una partida muy activa hasta finales de 1947.

Este trabajo editorial del profesor Alejandro Álvarez quiere ser «un homenaje a esas personas que, como el protagonista, sufrieron la persecución, la cárcel, la tortura o la muerte en aquellos años tristes y torvos del franquismo». También trata de «mostrar un personaje que podía decirnos cosas sobre el pasado, sí, pero también sobre el presente, pues su actitud puede constituir un ejemplo de honestidad, coherencia, solidaridad y defensa de la libertad».

Publicado en el Nº 318 de la edición impresa de Mundo Obrero julio-agosto 2018

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