Entrevista embajador cubano en EspañaGustavo Machín: "Me siento orgulloso de la democracia cubana"

J.M. Mariscal Cifuentes 28/09/2018

MUNDO OBRERO: Has formado parte de importantes delegaciones diplomáticas y conoces bien la política exterior de Cuba ¿A qué principios responde la política exterior y diplomática de Cuba?
GUSTAVO MACHÍN:
Desde el inicio de la Revolución, Cuba ha tenido una política exterior basada en principios que para nosotros son inviolables y que son los que marcan la actuación de Cuba en el contexto internacional. La política exterior de Cuba no es una política de vaivenes o de intereses circunstanciales o coyunturales, sino que es una política exterior basada en principios. Muchos de ellos son internacionalmente reconocidos pero no necesariamente cumplidos. Estoy hablando del principio del respeto a la independencia y a la soberanía; del principio de la no injerencia en los asuntos internos de otros estados; de la negociación como vía de solución de los conflictos, de los diferendos y por supuesto, oponernos abiertamente al uso de la fuerza, de la coerción de las agresiones militares como vía de solución; el principio de la solidaridad internacional, nunca olvidamos nuestra condición de país del llamado Tercer Mundo y por, lo tanto somos un país que defendemos el no alineamiento, nosotros no pertenecemos a ningún bloque militar y defendemos la paz y la seguridad internacionales. Creo ésto en su momento se llamaba internacionalismo proletario. Son principios que nosotros respetamos profundamente y no solo los respetamos sino que los hacemos valer. Son principios con los que están comprometidas todos los países miembros de las Naciones Unidas y que vemos cómo de forma reiterada muchos países no los respetan y hacen un uso manipulado y a su conveniencia de dichos principios.

"Los principios sobre los que se asienta la diplomacia cubana son los que siempre hemos llamado el internacionalismo proletario"


M.O.: De las delegaciones diplomáticas de Cuba sin duda la española es una de las que más importancia tiene, por los vínculos culturales, históricos y ahora económicos y comerciales.
G.M.:
Cuba y España tenemos una relación histórica, familiar y cultural, muy profundas en cada uno de los dos países, y eso, por si mismo, le da un contenido y una sustancia diferentes a las relaciones entre Cuba y España. Me siento muy orgulloso y complacido de haber sido enviado como embajador en España. Hay fuertes lazos históricos, familiares y emocionales que ameritan esa importancia. Cuba y España tuvieron una relación paterno-filial durante los cinco siglos que duró la dominación colonial española, pero el hijo creció y ya estamos hablando de una relación de hermanos, una relación de iguales que tienen la ventaja de esos lazos históricos profundos. Mencionas también la esfera económico y comercial y es cierto, es una de las esferas en las que trabajamos pero deben de ser mutuamente beneficiosas y deben responder al interés de ambos países. Estamos abiertos a la inversión y a la relación económica comercial con España, pero tenemos una política definida sobre la inversión extranjera que no constituye avasallamiento sino un factor de crecimiento económico del país en la que las dos partes se benefician. Tenemos una enorme potencialidad de crecimiento en las relaciones parlamentarias, en las relaciones de cooperación, energética, judicial o de cooperación para el desarrollo, incluso. Si queremos ampliar y profundizar las relaciones con España, las relaciones tan fuertes que existen entre el pueblo cubano y el pueblo español ameritan que a nivel de país también tengamos esa misma relación y, como embajador de Cuba, estoy aquí para ampliarlas y consolidarlas, no solo con el gobierno sino con todos los sectores de la sociedad española.

"Se ha vendido que el bloqueo a Cuba se levantó, el bloqueo se mantiene y sus efectos se han recrudecido"


M.O.: Llegas a España después de haber formado parte de la delegación diplomática en Estados Unidos y ha coincidido con un cambio al frente de la presidencia de ese país. ¿qué ha supuesto la llegada de Trump en el diferendo con EEUU?
G.M.:
Durante los dos últimos años del gobierno de Obama nuestros dos países tomaron la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas y encaminarlas hacia un proceso de normalización. Hay que reconocer que hubo avances en la relación bilateral, abrimos nuestras embajadas, tuvimos una relación político-diplomática mucho más fluida, los intercambios y la cooperación fueron una esfera en la que avanzamos mucho, sobre la base del mutuo interés de ambos países. Déjame repetirte que en nuestra política exterior no permitimos avasallamientos y lo que hacemos es tratarnos por igual. Lo que hicimos en este periodo de dos años con Obama fue que nos empezamos a tratar como iguales y empezamos a conversar, a cooperar y avanzar en nuestros vínculos bilaterales. No obstante hay que decir que el bloqueo económico y financiero a Cuba no fue levantado por Obama, se ha creado una imagen de que se acabó el bloqueo y no. El bloqueo se mantiene y no fue levantado, es más, durante el gobierno de Obama hubo un récord en la imposición de multas a empresas y barcos que tuvieron relaciones comerciales con Cuba. Pero hay que reconocer que hubo avances, no sustantivos, pero al menos se trabajó en avanzar hacia una mejor relación. Con el gobierno de Trump estamos enfrentando una situación totalmente distinta a la que tuvimos con el gobierno de Obama. Estamos en un franco retroceso en las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos. Trump ha estado revirtiendo muchos de aquellos avances, estamos yendo hacia una atmósfera negativa en las relaciones bilaterales, pero a mí siempre me gusta resaltar que dentro de Estados Unidos, dentro de la opinión pública estadounidense, crece cada día más la oposición al bloqueo a Cuba, la oposición a una política contraria y ofensiva hacia Cuba. El desacuerdo con las medidas de retroceso que está haciendo el presidente Trump llega incluso a la Florida. Hoy por hoy, la mayoría de la comunidad cubana radicada en Estados Unidos y especialmente en la Florida están a favor de levantar el bloqueo y de tener unas relaciones normales entre ambos países. La política hacia Cuba ha sido secuestrada por políticos de derecha de esa comunidad y son los que están imponiendo una línea de acción, pero te puedo asegurar que a nivel de sociedad en EEUU sectores empresariales, académicos, sectores no gubernamentales o religiosos están a favor del cambio de la política hacia Cuba. Aunque los gobernantes y el presidente Trump quiera retroceder, siempre va a tener en su contra a la propia sociedad estadounidense y en gran medida este retroceso no se corresponde con los intereses y los deseos del pueblo y de la sociedad estadounidense.

M.O.:Y a los pocos meses de tu llegada a España, hay un cambio de gobierno aquí, en este caso con un camino inverso en el que un social-liberal sustituye a un presidente conservador. ¿Qué influencia tiene este cambio en las relaciones bilaterales entre Cuba y España y la Unión Europea?
G.M.:
Tengo la satisfacción y constato como embajador que existe por fin una política de Estado hacia Cuba, y para mí una política de Estado es una política que responde a los intereses del país y a los intereses del pueblo español y no a los intereses personales o partidistas. Me siento satisfecho de haber sido nombrado en un momento en el que prima esa política de Estado hacia Cuba. Durante mi permanencia de once meses en España, constato el buen estado en las relaciones bilaterales, ambos países estamos trabajando para ampliar y consolidar. Hay algo que tenemos que reconocer, España fue uno de los países que durante el gobierno anterior y con el apoyo parlamentario de la mayoría de las fuerzas políticas jugó un papel muy importante en la renegociación de la deuda soberana pero también y sobre todo a la hora de negociar un nuevo acuerdo de diálogo político y de cooperación con la UE que está vigente desde el pasado mes de noviembre. Un acuerdo que ha logrado superar la llamada posición común que impuso el presidente Aznar en la relación con Cuba, que era una relación injerencista, condicionante, que nosotros nunca aceptamos. Creo que es un éxito tanto de la Unión Europea como de Cuba que se haya adoptado un nuevo acuerdo de diálogo político y de cooperación, estamos en un nuevo contexto en la relación basado en el respeto a la independencia, la soberanía y la igualdad en el trato. Esperamos que el 31 de octubre, el día de la votación de la resolución por el levantamiento del bloqueo en la Asamblea General de Naciones Unidas la UE mantenga el voto en bloque favorable.

"La llegada de Díaz-Canel a la presidencia forma parte de la normalidad democrática de nuestra nación".


M.O.: Vayamos a Cuba. Estáis sumergidos en pleno proceso constituyente con un debate profundo de un nuevo texto constitucional, sin embargo lo que nos ha llegado aquí es que Cuba abandona el comunismo.
G.M.:
(Risas) Sí, ya me fijé en esos titulares. Qué interpretación más superficial. El presidente Díaz-Canel lo ha dicho, nos estamos definiendo como un país socialista que todavía no ha llegado al comunismo. No podemos definirnos como un país comunista si aún no lo somos, estamos aún en el socialismo, en nuestro socialismo. Es una Constitución para el momento, flexible, de avanzada y fácil manejo e interpretación, una constitución que refleja el contexto real. Que yo sepa al partido no le han cambiado el nombre, yo todavía soy miembro del Partido Comunista Cubano, al que la Constitución reconoce el papel dirigente en la sociedad cubana, eso aparece en el anteproyecto con sus nombres y apellidos completos, por su reconocido prestigio, arraigo y con el reconocimiento dentro de la sociedad como partido de todos nosotros. Pero bueno, estamos acostumbrados, se han pasado décadas hablando de Fidel y añorando la solución biológica al problema cubano, luego fueron a por Raúl, y ahora que ninguno de los Castro es presidente pues van a por Diaz-Canel y ya le están haciendo el traje de “dictador”. En fin, ¡cuántos ejemplos podría ponerte de que si fuéramos una dictadura no sucederían muchas de las cosas que pasan en Cuba! La sociedad cubana es contestataria por naturaleza, nosotros opinamos sobre todo. Cualquiera que nos conozca mínimamente lo sabe. Lo que está claro para nosotros es que nuestra mayoría ha optado por un modelo cubano de socialismo que no copia a nadie, un socialismo acorde a nuestra historia, a nuestras tradiciones, nuestro contexto y nuestras condiciones económicas y geográficas, un socialismo al cual nunca hemos renunciado. Somos un país que tiene una Constitución, que tiene leyes, que tiene una institucionalidad. Tenemos nuestro sistema electoral, habrá a quien no le guste, pero es el nuestro, el que funciona y del cual me siento orgulloso. Me siento orgulloso de la democracia cubana, un modelo que la mayoría de los cubanos refrendó cuando fuimos a las elecciones del año pasado para elegir a nuestros diputados y diputadas a la Asamblea Nacional con una participación en voto libre y secreto del 84% del censo. Hay gobiernos que se dicen democráticos que no llegan al 51% de aprobación. Cuando en 2010 el Gobierno lanzó lo que nosotros llamamos el proceso de actualización del modelo económico y social cubano, estuvo precedido a su aprobación por un debate popular amplísimo. Yo reto a los gobiernos de muchos países a que lleven a discusión popular sus políticas económicas y sociales, todo el mundo tuvo la oportunidad de dar opiniones hasta el punto de que tras los debates populares todos los lineamientos, todos, fueron modificados. Estamos inmersos en una política de transformaciones económicas y sociales que goza del apoyo y del consenso de la mayoría de los cubanos.

M.O.: ¿Cómo valoras el proceso que ha llevado a la elección de Diaz-Canel como presidente, sustituyendo a Raúl Castro?
G.M.:
Raúl Castro, por su propia decisión, aún en contra de muchos que querían que se re-eligiera, cumplió su palabra, dijo dos mandatos y así ha sido. Sigue siendo miembro diputado de la Asamblea, porque lo eligen en su distrito. En Cuba, para ser presidente, usted tiene que ser parlamentario. La llegada de Díaz-Canel, por lo tanto, forma parte de la normalidad democrática de nuestra nación, una continuidad refrendada por el pueblo.

"El nuevo texto constitucional es un ejemplo de proceso constituyente donde el pueblo es el que manda".


M.O.: ¿Cómo se está desarrollando el proceso para que Cuba cuente con una nueva Constitución?
G.M.:
Has utilizado correctamente los términos. Es una nueva Constitución, no una mera reforma. Mejoramos nuestro modelo de gobierno creando la figura del Presidente de la República, como jefe del Estado, y la de primer ministro, como jefe de gobierno. Un presidente que no puede serlo por más de dos mandatos. Estamos proponiendo una racionalización administrativa, reforzando el papel de los municipios como la unidad fundamental de la organización política, económica y social de Cuba, eliminando las asambleas provinciales, auténticos parlamentos que hoy existen en las 14 provincias que ahora pasan a ser simples entes administrativos y cuyos poderes pasan a los municipios. Es un texto abundante en lo referido a los derechos de los cubanos, yo pienso, incluso, que se podrían poner un poquito más de deberes. Estamos dando rango constitucional a todos los derechos que emanan de los acuerdos internacionales sobre derechos humanos de los que Cuba es miembro: alimentación, salud, vivienda, seguridad social, reunión, prensa. Se está produciendo un amplio proceso de debate, por ejemplo, aquí en la embajada tuvimos nuestra reunión, como cubanos, discutimos la Constitución completa y se hicieron 57 propuestas de modificación que se han mandado. Hasta el 30 de noviembre va a tener lugar la discusión popular del anteproyecto del proyecto de Constitución, después todas las opiniones vertidas se envían a la comisión parlamentaria que cuenta además con una amplia representación de todos los sectores de la sociedad cubana, que tomará la decisión de que se incluye y que no, este trabajo se remitirá al pleno de la Asamblea Nacional del Poder Popular para que obtenga su visto bueno, antes de someter a referendum popular el texto definitivo el 24 de febrero. Si el pueblo vota favorablemente, Cuba tendrá una nueva Constitución en vigor el 19 de abril del próximo año.

M.O.: La Constitución también introduce elementos relacionados con la política económica y social acordes con los lineamientos a los que antes te referías, relacionados con la propiedad o con la introducción de elementos de mercado.
G.M.:
Efectivamente. En primer lugar debo decirte que el mercado es más antiguo, mucho más, que el capitalismo. La nueva Constitución reconoce como principal y más importante forma de propiedad la propiedad estatal sobre los medios de producción, es la forma preponderante, especialmente en los sectores estratégicos pero también reconocemos constitucionalmente otras formas de propiedad, la propiedad cooperativa, personas que se unen para producir, y que yo incluyo en el apartado de propiedad social de los medios de producción. Por ejemplo, en el campo existen cooperativas de producción pero no son los propietarios de los medios de producción. Se reconoce la propiedad mixta, una cooperativa con el Estado, el Estado con una empresa extranjera y también la propiedad personal. Tenemos que adaptarnos a las condiciones en las que la Revolución se desarrolla en este mundo, hemos introducido elementos de mercado necesarios y adaptados a nuestras condiciones, especialmente a la producción de servicios, para poder garantizar el bienestar del pueblo y vamos a pasar a su vez de una política de subvencionar servicios y productos a subvencionar a las personas, hemos cambiado nuestra doctrina de que el Estado tiene que pagarle todo a todos, sino a quién lo necesita, por ejemplo jubilados o discapacitados. Y algo muy importante y que va a suponer un enorme reto, aquel que ingresa más tiene que empezar a pagar impuestos, tiene que aportar a la sociedad.

Publicado en el Nº 319 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2018

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