Debate “A 50 años de mayo del 68, un balance político social”Un impulso movilizador Mayo del 68 lleva a la reflexión sobre las formas organizativas y políticas, llegar al gobierno no es llegar al poder y el poder te lo dan los tuyos. Hay que meter a la gente organizada en los aparatos de poder, afirmó Paula Garvín.

Mikel Hernández 29/09/2018

El debate bajo el título “A 50 años de mayo del 68, un balance político social” contó en la tarde de hoy, 28 de septiembre, arranque de una nueva edición de la Fiesta PCE 2018, con la participación de Cuca Hernández, coordinadora de ATTAC España, Paula Garvín, del Partido Comunista de Andalucía y Manolo Garí, miembro del Consejo Redactor de Viento Sur y con Álvaro Aguilera del PCM en las tareas de moderación.

Desde la perspectiva de los movimientos sociales, el feminismo y la perspectiva sociopolítica respectivamente los participantes evocaron los episodios de mayo del 68 francés pero también sus réplicas en otros países así como el impulso movilizador que influyó y marcó tendencias posteriores.

El 68 marcó, en opinión de Cuca Hernández la eclosión de los movimientos sociales: el ecologismo, el antimilitarismo, el feminismo, el movimiento contra el consumo y los movimiento contraculturales, pero también la concepción de que los cambios históricos no dependen tanto del acceso al poder, o a las formas institucionales del poder, sino a la presión de la ciudadanía, en la idea de que el poder sin el activismo social conduce a la gestión de lo establecido.

En su opinión esa idea sigue vigente y afirmó defender los MMSS al margen de que se llegue al poder o no, “cualquier partido tiene limitado su poder de acción si no está la presión de la calle… hay que seguir movilizándose, sólo votando cada cuatro años no se cambia la historia”, declaró. Estableció un paralelismo entre el mayo del 68 y el 15M que ambos pecaron de un cierto adanismo al considerar que estaban reinventando la política y por su rechazo a toda la herencia de lucha anterior. Fue crítica también con el desinfle de la movilización después del 15M y la utilización del símil de que alcanzar los cielos es acceder al poder.

Manolo Garí recordó el surgimiento del movimiento estudiantil universitario en paralelo al movimiento de las comisiones obreras en las empresas aquí en España. A que el 68 es un símbolo de resistencia y de odio de nuestros enemigos: el general de Gaulle en aquel momento y posteriormente Sarkozy y en nuestros lares Esperanza Aguirre se ha referido peyorativamente al mayo del 68 como un mal a extirpar. A que ese movimiento tuvo una victoria social en Francia pero una derrota política a manos del Gaullismo, a que lo que pudo se no fue.

En España supuso un aliento a las luchas sociales y democráticas. El asesinato de Enrique Ruano en 1969 son el exponente de la afirmación de Fraga Iribarne de que había que cortar la rebelión antes de que aquí llegara París.

Mayo del 68 es una impugnación social, económica pero también cultural y del deseo de vivir de otra manera. Bajo su impulso vemos surgir la segunda oleada del movimiento feminista y ese deseo de vivir de otra manera se traduce en una denuncia por la degradación del medio ambiente.

En opinión de Garí el movimiento obrero se va a enriquecer por los aportes de otros movimientos y capas de la sociedad sin establecer jerarquías. “La izquierda aprendió –afirma- que se había acomodado, y que hablar de socialismo sin profundizar en la democracia era una falacia”.

Paula Garvín reflexionó sobre el mayo del 68 bajo el prisma del feminismo y citando a Marisa Subirats recordó que mayo del 68 fue una impugnación del Status quo pero no incluyó el feminismo”. Arremetió contra la puritana moral de la época y contra el tabú en el sexo, pero no hubo reflexión sobre el dominio masculino en el sexo, ni tuvo en cuenta el deseo femenino, sino el acceso masculino al cuerpo de la mujer, reflexionó Paula.

Aunque las revueltas dieron un impulso a la lucha por la emancipación femenina, el músculo de “El segundo sexo” de Simone de Beavoir salió a la palestra y las mujeres se enfrentaron al machismo de los chicos de izquierda, el hecho es que “la intendencia del movimiento del mayo del 68 fue para las mujeres y los micrófonos para ellos”, resumió gráficamente Paula.

Concluyó afirmando que el 8M de 2018 se ha marcado un nuevo hito inaugurando una nueva era, “se terminó el tiempo de pedir permiso a los compañeros para hacer la revolución”, declaró.

En esta sección

Las Brigadas Internacionales, un día de octubreRTVE y servicio públicoLa verdad de la guerra8 novelas sobre la TransiciónBertolucci, unas notas en el acordeón

Del autor/a

La información es un derecho, no una mercancíaEl impacto de los tratados de libre comercio en nuestras vidas cotidianasUn impulso movilizadorUna Unión Europea irreformable, hecha a la medida del gran capital Ahed Tamimi, ejemplo de resistencia, orgullo y dignidad