Comunicación popular como herramienta en los procesos de cambioLa información es un derecho, no una mercancía

Mikel Hernández 30/09/2018

La mañana del sábado 29 de septiembre acogió este debate sobre comunicación popular y procesos de cambio que contó con la participación de Mariano Sánchez, de la Unión de Radios Comunitarias de Madrid, de José Antonio Bautista de la publicación La Marea y de Pablo Elorduy, de la publicación El Salto cuya publicación antecesora fue Diagonal. El coloquio fue moderado por Gema Delgado, redactora jefe de Mundo Obrero.

Mariano Sánchez comenzó su intervención haciendo una distinción entre información y comunicación, o más bien entre medios de información que tratan la información como una mercancía y medios de comunicación donde el adjetivo comunitario comporta que la comunicación se construye de forma horizontal, participativa, democrática para convertirse en una herramienta de cambio o transformación social. Informó de que existen 14-15 emisoras federadas en Madrid.

En el caso de las radios comunitarias destacó la alfabetización mediática que supone que muchos estudiantes de comunicación hagan sus prácticas en este medio y destacó así mismo la importancia de la herramienta radiofónica como medio de educación popular, no sólo como herramienta de comunicación.

José Antonio Bautista, de La Marea, describió el proceso por el cual La Marea se constituyó como cooperativa de lectores y trabajadores a partir de un núcleo de estos procedentes del diario Público.

Habló de las dificultades que supone sostener un medio que no se financia con publicidad derivado de un código ético que les protege frente a imposiciones, dependencias o sumisiones. Reivindicó la información como un derecho, no como una mercancía. Fue muy gráfico al describir el tratamiento de la información de aquellos grandes medios en los que su supervivencia depende de los anuncios de las grandes empresas, de los que dijo que “la información se hace sin pasar determinadas líneas rojas, mordiéndose la lengua para no morder la mano que te da de comer”.

Expresó su inquietud y desazón por la limitación y falta de capacidad que se encuentran en un medio como el suyo con medios limitados, para investigar y contrastar todas las informaciones que les llegan. Hay mucha información relevante que se queda sin publicar por no poder cubrirla.

Narró la frustración de colegas que trabajan en grandes medios y no pueden contar determinadas cosas, pues se imponen los intereses de las empresas anunciantes en ese medio. Reivindicó el derecho de los ciudadanos a recibir una información contrastada, pues “sin una información de calidad, las decisiones –dijo- que puedan tomar los ciudadanos en una democracia son una mierda”.

Llamó la atención de forma crítica sobre el fenómeno de Facebook y google, cuyas herramientas condicionan nuestra forma de contar o hace los titulares y limitar la forma de contar la información. También llamó la atención de forma crítica sobre la publicación en los grandes medios de comunicación, de contenidos patrocinados y no digamos de las dificultades insostenibles desde un punto de vista económico para un medio como el suyo de distribuirse en quioscos.

Finalmente animó a la gente a suscribirse a un medio de comunicación, sea el que sea, como una manera de que los medios sean cada vez más de la gente y no de las empresas anunciantes.

Pablo Elorduy contó también la constitución del proyecto de Diagonal primero y El Salto después, donde están constituidos como cooperativa con varias categorías que incluyen socios redactores, socios colaboradores y socios suscriptores y donde el proyecto cuenta con varios productos, como la publicación mensual, una web y emisión de una producción de vídeos.

Reflexionó sobre la dificultad de conseguir atención sobre nuestros mensajes cuando los grandes medios colocan sus mensajes en nuestros móviles. Criticó que la información haya dejado de ser un derecho para convertirse en un servicio y del reto que supone introducir nuevas agendas informativas y convertir discursos en mayoritarios desde medios que no lo son. Finalmente defendió que los partidos ya tienen sus propios canales y medios y que otros medios como el suyo no pueden funcionar como extensiones de los partidos o movimientos sociales.

En esta sección

“Lo posible y lo necesario”: una apuesta cinematográfica, de largo aliento, por la recuperación de la memoria Antonio Machado, su poesía y su España9 títulos de novela negraEl capital como enemigo de la vidaEl Barranco de la Huesa

Del autor/a

La información es un derecho, no una mercancíaEl impacto de los tratados de libre comercio en nuestras vidas cotidianasUn impulso movilizadorUna Unión Europea irreformable, hecha a la medida del gran capital Ahed Tamimi, ejemplo de resistencia, orgullo y dignidad