La alargada sombra de la dictaduraEnterrar el franquismo El decreto para exhumar los restos de Franco ha quedado en una oportunidad fallida.

Esther López Barceló. Responsable de Memoria Democrática de IU. 04/10/2018

Han tenido que pasar 43 años de la muerte del dictador y 21 años de gobierno del PSOE para que el Congreso haya votado acabar con el fin de una infamia. Somos el segundo país del mundo en número de desaparecidos forzosos, tenemos más de 100.000 víctimas en fosas comunes y hemos tardado 43 años de democracia en exhumar al dictador de su mausoleo. Un mausoleo que, para colmo, construyeron en condiciones de semiesclavitud los presos políticos a los que había mandado encarcelar. Un mausoleo con una cruz de 150 metros de alto concebida para ser vista a kilómetros de distancia y homenajear a quienes lucharon de la mano de Hitler y Mussolini para acabar con la República.

Para colmo, se acaba con la historia de una infamia que nunca debió darse y que si se dio fue por decisión del sucesor designado por Franco, Juan Carlos de Borbón, que juró los principios del Movimiento Nacional del régimen franquista.

Desde Unidos Podemos nunca se cuestionó el voto afirmativo al decreto dado que aborda una cuestión que consideramos indispensable en democracia: cómo no íbamos a votar a favor de exhumar a Franco, sobre todo, porque quienes primero así lo planteamos fue IU ya hace años, a través del debate de enmiendas de la fallida Ley de Memoria Histórica de Zapatero. Pero ello no es óbice para que no critiquemos los bandazos del Gobierno de Pedro Sánchez acerca de esta cuestión. El Presidente del Gobierno ha actuado a golpe de titular en todo lo concerniente a la memoria histórica. Primero aseguró la reforma de la ley anterior para introducir cambios sustanciales en lo relacionado con la exhumación de fosas comunes, la resignficación del Valle de los Caídos y la anulación de las sentencias franquistas. Sin embargo, al poco tiempo ha ido reduciendo sus promesas a exhumar al dictador sin tocar el Valle -tal y como han exigido las organizaciones filofranquistas-, retirar las condecoraciones a Billy el Niño y crear una Comisión de la Verdad "que abarque todas las perspectivas". Tras estos peligrosos virajes del PSOE, en IU mantenemos nuestra posición inamovible plasmada en la proposición de Ley de Memoria Democrática y reconocimiento de las víctimas del franquismo y la transición que registramos en junio acompañados de una veintena de asociaciones memorialistas en la que constatamos las exigencias necesarias para conseguir verdad, justicia y reparación.

Porque a pesar de haber aprobado en sede parlamentaria la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, el texto del decreto no lo explicita. El texto justifica trasladar los restos del dictador a partir de una justificación que el propio Franco habría apoyado sin rechistar: el decreto pide exhumar a Franco porque "no fue un Caído". Y esto, obviamente, fue denunciado por nuestra portavoz parlamentaria, Eva García Sempere en su intervención. Según sus propias palabras este hecho es una "barbaridad" porque con ello se reconoce el deseo del dictador a que el mausoleo fuese un lugar de reconciliación entre el fascismo y la democracia. Y eso es un imposible: es un auténtico oxímoron. Porque no se puede ser demócrata sin ser antifascista. Es por ello que denunciamos que ese decreto ya aprobado encierra elementos de tremenda significación que lo convierten irremediablemente en una oportunidad perdida. Porque ese decreto debería haber dejado claro que si se exhuma a Franco es porque fue un genocida y no un "no caído". Este decreto debería haber dejado claro que Primo de Rivera también debería salir de allí, como fundador del movimiento que justificó la barbarie. Ese decreto debería haber dejado claro que los miles de cadáveres republicanos que fueron enterrados allí sin consentimiento de las familias serían exhumados en el futuro y siempre que fuera técnicamente posible. Ese decreto debería haber dejado claro que una cruz-espada visible en kilómetros a la redonda que reivindica la Cruzada nacionalcatólica de Franco debe ser desmantelada. Ese decreto debería servir para contestar a ese fascismo organizado que durante meses ha estado difamando y negando los crímenes del franquismo, que "el Valle sí se toca".

Nosotras junto a las víctimas hemos registrado una Ley de Memoria Democrática en la que legislamos para que se haga justicia tal y como marca el Derecho Internacional, para que se exhumen de las fosas comunes a quienes aún permanecen tirados como trapos en las cunetas, para que quienes fueron mandados a los campos nazis por orden de Franco sean homenajeados, para que se reconozca y se repare tanto dolor.

Porque después de 40 años de represión y 43 años de impunidad, es hora de que en este país se apliquen los Derechos Humanos. Por eso desde Izquierda Unida seguiremos luchando no únicamente para exhumar a Franco sino para, de una vez por todas, enterrar el franquismo.

Publicado en el Nº 319 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2018

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