Encuentro de víctimas de la Transición en Málaga40 años de impunidad, ya basta La Asociación García Caparrós organizó un encuentro estatal de familiares de víctimas y colectivos sociales para coger más fuerza en esta lucha por la verdad, la justicia y la reparación.

Gema Delgado 06/11/2018

La familia García Caparrós lleva años luchando por la verdad del asesinato de su hermano Manuel José el 4 de diciembre de 1977 en la ciudad de Málaga a causa del disparo de un policía durante la manifestación por la Autonomía de Andalucía. En estos años han podido comprobar el dolor de otras familias que han tenido en sus vidas un suceso parecido. En la Transición, y se podría datar desde 1975 hasta 1981, se han sucedido episodios fatales donde militantes políticos, ciudadanos, trabajadores… han sido asesinados a manos de las fuerzas del orden o de grupos de la ultraderecha. No fue una transición política pacífica, ni tampoco lo han sido los cuarenta años de silencio y olvido sobre las víctimas y sus familias. Es por ello que la familia García Caparrós, a través de la asociación que lleva su nombre, convocó a toda la gente solidaria, familiares de víctimas, colectivos sociales… a un encuentro estatal en Málaga para los pasado días 10, 11 y 12 de octubre, donde poder debatir, escuchar, aprender…entre todas y todos, y también así coger más fuerza para esta lucha que no debe parar.

Allí se encontraron, entre otras, la asociación San Fermines 78 Gogoan, que lleva la memoria y la lucha por la verdad del caso de Guzmán, el joven asesinado en las fiestas de San Fermín de 1978; la asociación 3 de Marzo de Vitoria, que trabaja por la memoria y justicia de los represaliados y asesinados en la iglesia de Vitoria en 1976…Y también la Fundación Egiori Zor que lucha por el reconocimiento de forma oficial de todas las víctimas del conflicto vasco.

El encuentro ha sido genial para muchos de los participantes porque ha generado un primer acercamiento de verdad a otras víctimas y las hermanas de García Caparrós han tenido oportunidad de seguir tejiendo redes y amistades con ellas.
Los familiares del Caso Almería, otro de los casos icónicos de la transición, aquellos militantes del PCE y CCOO asesinados por la Guardia Civil al confundirlos con miembros de ETA en 1981, igual que los familiares de Arturo Ruiz, el asesinado por Guerrilleros de Cristo Rey el día antes que los abogados de Atocha en Madrid, se han sumado y están ahora coordinados con esta red incipiente.

Gracias a la conferencia de José Cárdenas, con Francisco Narváez al cante, se pudo seguir la crónica cantada de la transición andaluza. Cada vez que el fascismo ha dejado un muerto en Andalucía, su pueblo le ha cantado. Canciones de Carlos Cano, de Juan de Loxa con Aguaviva, etcétera… y una exposición de paneles que muestran visualmente esta intrahistoria de la música y la lucha en Andalucía. Así recordamos a la mujer asesinada en Carmona en la manifestación por el agua, los albañiles de Granada, el joven Javier Verdejo… También estuvieron presentes los últimos asesinados del franquismo de septiembre de 1975, y pudimos ver la película Septiembre del 75 con su director Adolfo Dufour. Hay muchas formas de reclamar la memoria y dignidad de la gente asesinada por el fascismo, desde la música, el cine, la literatura... se puede hacer mucho por todos ellos y todas ellas.

El final de las jornadas fue un concierto de Lucía Sócam con Juan José Téllez, un recital llamado “Viejos tiempos, nuevos tiempos” donde se reivindica la memoria de nuestra gente, la memoria del pueblo de ayer y de hoy. Un espacio cultural como La Nave en Málaga, lleno de gente, diversa, alegre y combativa.

El encuentro nos dejó con muchos elementos positivos de trabajo, pero sobretodo nos ha dejado claro que esto es un proceso, no una foto fija, donde vamos a ir creciendo y sumando. Pronto nos espera el Parlamento Europeo, y ya no somos tan pocos. La visita de la familia García Caparrós al Parlamento Europeo de la mano de Javier Couso, se ha convertido en una delegación de casi un centenar de personas que van a solidarizarse con este caso, pero también a manifestar el suyo, a decir que 40 años de impunidad ya basta, que no hay democracia sin verdad, justicia y reparación. Y que no estamos solos ni solas, ni somos tan pocos. Yo también soy víctima.

Publicado en el Nº 320 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2018

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