Alcoa es la punta del Iceberg de la arquitectura productiva, industrial y energética de nuestro paísAlcoa Avilés: el rugir de la clase. Táctica y Estrategia Cuando 50.000 personas salen a la calle pidiendo control público de los sectores estratégicos y los trabajadores gallegos jaleaban a favor de la nacionalización de la energía, estaban focalizando el punto de mira en el objetivo principal.

Fran de Asís Fernández Olanda. Miembro del Comité Territorial del PCA 13/11/2018

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible..

(Benedetti. Táctica y estrategia)


El conflicto de Alcoa no es un conflicto aislado que el sistema pueda compartimentar.

No es un segmento de la economía productiva española que la socialdemocracia pudiera sellar, como si fuera una sección de submarino inundada. El conflicto de Alcoa tiene una conexión directa e insoslayable con el gran problema de la energía en España.

50.000 manifestantes así lo comunicaron el pasado jueves 8 de noviembre, así lo entiende la señora Ministra de Industria en Londres, cuando abandonó su agenda para escuchar las recomendaciones de Adytia Mittal, presidente de Arcelor-Mittal, que manifestó la preocupación que hay en la industria por el potencial encarecimiento de la energía.

Alcoa es la punta del Iceberg de la arquitectura productiva, industrial y energética de nuestro país, Mittal lo sabe y mueve ficha , el gobierno se arruga, … ¿y nosotros?

Estamos en un momento clave, el momento de vertebrar hegemonía, el momento de plantear nuestro modelo de país. Se da la coyuntura para socializar nuestros objetivos y nuestras prioridades en el corazón del conflicto. Un conflicto, que es el teatro de operaciones en el que se disputa a hierro (o a aluminio, en este caso) lo posible y lo necesario. Debemos pues desbordar el estrecho margen de lo electoral y lo institucional.

En una primera radiografía se identifican tres actores :

1º) El capital, descarao, prosaico y pasional. ¡Beneficio máximo ya!
(Que me perdone el ripio la bruja Avería).

-Ya sabemos que las plantas de Alcoa de la Coruña y Avilés son objetivamente rentables, otra cosa es que la dirección de la empresa quiera aumentar la tasa de beneficios por acción. Por ello, las multinacionales reestructuran, para conseguir un poco más de ganancia sin importarles la ruina de sus trabajadores y de comarcas enteras.

La propia empresa ha dicho que lo único que está dispuesta a negociar son los despidos[1], independientemente de los 10.000 millones de beneficio en los últimos 10 años, generados mediante ayudas públicas.

-Arcelor Mittal, exprime al máximo la coyuntura de pánico laboral en Asturias y avisa al Gobierno sobre la necesidad de “garantizar un flujo constante y a buen precio…”

Adytia Mittal si sabe de táctica y estrategia, sabe que sus acciones tienen un 2% menos de rentabilidad que las de sus primos alumineros, y aprieta el acelerador, es un maestro en el arte de explotar las ventanas de oportunidad.

2º) El Estado: parado y arrugado (No, no hablamos de papas Canarias.)

Una vez más, desde el Stablishment se nos sorprende con su capacidad propositiva y su creatividad a la hora de solucionar estos problemas: hacer más de lo mismo.

-La Ministra de Industria profundiza en la línea de agachar la cabeza y favorecer a las grandes multinacionales, en resumen “No os vayáis por favor, que os lo ponemos fácil con dinero público. El Estado podría pagar parte de la factura eléctrica mediante la trampa de la interrumpibilidad”.

-Su compañera, la ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, en un acto de “audacia” nos dice: “No estamos en una economía estatalizada, cómo intervenir la empresa, no estamos en un régimen comunista"[2], en alusión directa a la reivindicación de los trabajadores de Alcoa A Coruña, altamente conscientes y politizados.

-Los liliputienses, Feijoo y el señor Javier Fernández, piden que se pague con dinero público parte de la factura eléctrica a la gran industria[3] y, además, que las subvenciones no se negocien anualmente, sino quinquenalmente.

Las líneas maestras del régimen están en un callejón sin salida. Son tan malos amantes que no saben seducir ni al capital; y la empatía, las buenas palabras y el abrazo al trabajador de camiseta amarilla tampoco seducen…

El PP y el PSOE mienten, no hay ninguna empresa salvadora y Alcoa no se quiere que-dar, otra cosa es ayudar a Mittal.

Socialdemócratas coherentes, como Édouard Martín, sindicalista franco-español de la CFDT y europarlamentario por el PSF, habla directamente de nacionalización legítima “Pocas cosas hay más justificadas que la participación Publica en la gran industria”[4]

Si el capital privado hace su trabajo, el Estado debe hacer el suyo: salvaguardar a sus ciudadanos tan bien, como lo hace con los Bancos.



Podemos en el 2015 rechazó el programa de nacionalizaciones con el que había concurrido en el 2014 a las elecciones europeas. Pablo Iglesias sentenciaba “Creo que las nacionalizaciones son algo excepcional y como la Constitución recoge, son medidas a to-mar en momentos excepcionales”[5].

Si Mittal sabe explotar la coyuntura al máximo para su beneficio privado…¿Por qué la izquierda a nivel estatal no lanza una gran ofensiva?

Cuando 50.000 personas salen a la calle pidiendo control público de los sectores estratégicos y los trabajadores gallegos jaleaban a favor de la nacionalización de la energía, estaban focalizando el punto de mira en el objetivo principal. El Partido debe ser un instrumento especialista en la gestión de confrontaciones estratégicas como esta. El parti-do debe aportar cerebro, corazón y músculo a las luchas de su clase. Proponer, contras-tar sobre el terreno, organizar, aprender y contraatacar poniendo en valor toda una experiencia de lucha. Esa es la razón de ser de nuestro instrumento.

Es el momento de la definición, de llevar certidumbres al centro de la confrontación, no solo Alcoa, Glencore y Mittal saben de táctica y estrategia, nosotros también; aprovechemos por tanto cada espacio. Hay que compartir nuestras propuestas con los sindica-tos, con los comités de empresa y con los barrios y comarcas afectados. No podemos incurrir en los tres errores de la socialdemocracia , a saber, parlamentarismo, electoralismo y personalismo. Estos instrumentos son insuficientes para frenar el impacto social del cierre de grandes centros productivos: alcoholismo, drogas, descomposición de estructura familiar, social y sindical, emergencia de casas de juego, fascismo…

El Partido debe trabajar directamente en el conflicto planteando la recuperación del Estado Español como interlocutor de los intereses generales. Un Estado fuerte y con funciones, que no negocia desde la subordinación con la gran empresa privada. Vaya, eso que se conoce como ”patria”, y plantear sin complejos, como estamos haciendo, varias cosas:

-Levantamiento del expediente de regulación de empleo actualmente vigente en Alcoa, como conditio sine qua non previo a cualquier tipo de negociación.

-Aplicación Artículo 128.2 y nacionalización de sector estratégico del aluminio.

-Ni un gramo de aluminio del Régimen Saudí en los puertos españoles.

-Control público del precio de la energía.

Los principios necesitan táctica y estrategia…

“mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.”

(Benedetti. Táctica y estrategia)


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NOTAS:

1. https://www.lavozdegalicia.es/amp/noticia/economia/2018/11/09/alcoa-acepta-negociar-solo-despidos/00031541766489536367463.htm

2. https://www.europapress.es/galicia/noticia-ministra-trabajo-rechaza-intervencion-factorias-alcoa-no-estamos-regimen-comunista-20181111132641.html

3. https://www.lne.es/economia/2018/11/08/asturias-galicia-urgen-medidas-gobierno/2376643.html

4. La Nueva España, Economía Édouard Martín. Pocas cosas hay más justificadas que la participación Publica en la gran industria”. Pag 37.

5. https://www.cuartopoder.es/espana/2015/11/17/podemos-promete-crear-400-000-empleos-con-las-renovables-y-excluye-nacionalizar-empresas/

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