Plataforma de Afectados por la Vivienda Pública y Social de MadridAngelines Díaz: "A los del Tribunal Supremo se les ha visto el plumero" “El cambio sólo puede darse desde la calle. Los que están arriba, en su sillón, no ven la vulnerabilidad de las familias, aprietan el botón y ya está”

J.M. Mariscal Cifuentes. Director de Mundo Obrero 20/11/2018

Angelines me manda un mensaje al teléfono, se va a retrasar unos minutos, viene de un desahucio en Tres Cantos. “Lo hemos parado”, así se presenta, con la sonrisa de una nueva victoria. Pertenece a la Plataforma de Afectados por la Vivienda Pública y Social de Madrid (PAVPS), un colectivo derivado de la Plataforma de Afectados por las Hipotecas (PAH). Hemos quedado en Orcasur, una zona del luchador barrio de Orcasitas. En los 60, la emigración andaluza, manchega y sobre todo extremeña se instaló en esta zona de un Madrid que no era capaz de dar alojamiento digno a los trabajadores que su industria necesitaba. Las condiciones de chabolismo e infravivienda se superaron gracias a una lucha vecinal que forma parte de la historia. Esa memoria está presente en las calles y en las gentes de ese barrio que, como Angelines, nunca ha dejado de luchar. Angelines es un ejemplo de cómo la lucha colectiva alimenta la toma de conciencia, de cómo el apoyo mutuo empodera a quien batalla.

Mundo Obrero: ¿Cómo fue tu incorporación a la PAVPS, cuál es tu caso particular de lucha?
Angelines Díaz:
Yo no había estado antes en colectivos, era una mamá criando a sus hijos. En 2005 se regularizó mi situación como titular de la vivienda que fue de mi abuela, pagaba 420 euros de alquiler al IVIMA. En 2010 mi marido se quedó parado. Con un paro de 800 euros y con mi segundo hijo recién nacido, solo dábamos abasto para comer y para pagar los suministros básicos. El IVIMA, en 2012, me dice que tengo una deuda de 12.000 euros y que debo alcanzar un acuerdo con ellos, que consistió en pagar 900 euros cada dos meses, la mitad para mitigar la deuda. Me fui llorando de aquella reunión. No podía con la desesperación de contemplar la posibilidad de verme en la calle con mis dos hijos. Una madre del colegio me dijo que había una plataforma en la que podrían echarme una mano. Yo no sabía nada de la PAH, y ellos me indicaron que mi caso se encuadraba en la PAVPS, así que allí me fui. Llevaban un año de lucha con la vivienda pública y me dijeron que lo que yo estaba pagando era una barbaridad, que un alquiler de 500 euros no era un alquiler social. Yo no me negaba a pagar ninguna deuda, solo que no podía, y me negué a pagar. Desde hace dos años pago un alquiler de 85 euros más 50 euros a cuenta de la deuda. Sigo en mi casa. Y sigo en la lucha.

M.O.: ¿Cómo se pasa de luchar por solucionar tus problemas particulares a luchar colectivamente, cómo es esa toma de conciencia?
A.D.:
En la lucha te vas empoderando, vas conociendo a gente que tiene experiencia. De ellos aprendes cómo hablar, cómo tratar los problemas concretos, y yo intento ahora hacer lo mismo que ellos hicieron conmigo. He vivido llantos, desesperación y cuando viene gente a la Asamblea de la Vivienda del barrio siempre pienso que yo estaba así. Lo primero que haces es dar seguridad, dar esperanza en que ese problema se va a solucionar si luchamos juntos. Se han ido solucionando problemas a muchísima gente y aquí seguimos La lucha te llama, te empodera, vas aprendiendo poquito a poco de los temas, de las leyes, yo sigo diciendo que de política no tengo mucha idea y nunca me ha interesado, y la verdad, ahora pienso que nosotros hacemos más política que los políticos. Ahora recito artículos de leyes que en mi vida hubiera pensado que me hubiera sabido, no tengo más estudios que un graduado escolar y toda la vida trabajando como mozo de almacén.

"Ahora recito artículos de leyes que en mi vida hubiera pensado que me hubiera sabido... no tengo más estudios que un graduado escolar"


M.O.: ¿Crees que no es posible cambiar las cosas desde las instituciones?
A.D.:
El proceso de cambio solamente puede darse desde la calle, esa es una de las cosas que he visto y que más claras tengo. Los que están arriba, en su sillón, no ven la vulnerabilidad de las familias, en un momento dado ellos aprietan el botón y ya está. Ahí está nuestra experiencia con la Iniciativa Legislativa Popular que presentamos en la Comunidad de Madrid en 2016, un esfuerzo muy grande, por los compañeros del área jurídica que redactaron esa ley, con nosotras en la calle hasta recoger 76.000 firmas. Fue una decepción, salimos llorando de aquella sesión de la Asamblea en la que rechazaron considerar la ley para su debate. PP y Ciudadanos apretaron un botón y nos la tumbaron.

M.O.: Derrotas dolorosas, pero también días históricos, como el 18 de septiembre.
A.D.:
Estamos de celebración, ese día se tomó en consideración en el Congreso una propuesta de ley, “las cinco de la PAH”: stop desahucios; dación en pago retroactivo; alquileres asequibles; ampliación del parque de vivienda pública y suministros básicos. La propuesta de En Comú Podem es una ley construida colectivamente y de manera participativa en la PAH, pero ahora viene el momento de las enmiendas, hay que mantener la tensión de lucha, estamos reuniéndonos con todos los grupos y ojalá salga aprobada pronto y no tengamos un disgusto como en 2013, cuando el PP desvirtuó la ILP de la PAH, hay que seguir en la lucha.

M.O.: Y las victorias cotidianas, las de cada día, como hoy parando ese desahucio.
A.D.:
Durante estos años hemos aprendido muchísimo, utilizando herramientas que permiten solucionar los problemas concretos de la gente, victorias, quizás menos mediáticas que parar un desahucio delante de la guardia civil, pero sabiendo utilizar los resquicios. Por ejemplo, ahora tenemos como herramienta el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC) que está advirtiendo a España que una familia no puede tener un desahucio sin tener alternativa habitacional, lo utilizamos con el caso de un compañero y ganamos. De ahí estamos tirando desde hace medio año, presentando demandas en los juzgados, mandando escritos a Ginebra, nunca dejamos de trabajar y de buscar nuevas respuestas a los nuevos problemas que vamos encontrando en la cuestión de la vivienda.

"No puedes llamar delincuente a una familia que ha usurpado... es una familia vulnerable con necesidad de vivienda y si tú no se la das, pues se ocupa"


M.O.: ¿Y todo con trabajo voluntario?
A.D.:
Todo el trabajo es militante, voluntario. Tenemos unos magníficos abogados en la comisión jurídica. El trabajo que hacen es una maravilla y eso que son igual de pobres que nosotros, vamos tramitando con solvencia papeles, expedientes. Es maravilloso compartir la lucha con gente tan buena.

M.O.: ¿A qué nuevos problemas te refieres?
A.D.:
El problema de la vivienda en general está lejos de solucionarse, sigue llegando gente a la plataforma. Ahora nos están llegando muchos casos de ocupaciones, ha empezado a formarse otra burbuja, esta vez con el alquiler, siguen especulando con un derecho humano, problemas con vivienda protegida que ha sido vendida a bancos, a fondos de reptiles, a SOCIMI.

M.O.: Se habla mucho de las ocupaciones últimamente.
A.D.:
Se está ligando la ocupación de viviendas con la seguridad ciudadana, llevamos unos meses en los que el tratamiento mediático del asunto junto a la aparición de organizaciones reaccionarias antiokupas han puesto el foco en este asunto. La estrategia es tratar de debilitar a un movimiento social poderoso como es la PAH y para ello recurren al miedo, su herramienta de lucha, que si alguien que ocupa es un enemigo, que vienen a molestar, a romper las casas y la convivencia. Y no quieren hablar de las causas, solo de que esas familias están cometiendo un delito, el de usurpación. Pues si quieres acabar con las ocupaciones: trabajo y vivienda digna, verás como no hay ocupaciones de ninguna manera. No puedes llamar delincuente a una familia porque haya usurpado, eso no es una familia delincuente, es una familia vulnerable con necesidad de vivienda y si tú no se la das, porque las entidades y las instituciones no las están dando, tendrán que estar con sus hijos en un techo, pues se ocupa.

M.O.: ¿Qué papel juega la mujer en el movimiento?
A.D.:
Ayer estuvimos en una entrevista en una radio y fuimos solo mujeres. Creo que el 80% somos mujeres. Vivimos en un sistema patriarcal que hace ver el paro como un problema personal del hombre. No quiero pasarme de feminista, pero las mujeres, por sus hijos, son capaces de cualquier cosa, y la lucha por defender su pan, por tener un techo, es una de esas cosas que las mujeres hacemos. Este sistema que condena a la mujer al hogar se tiene que acabar, mírame a mi, hace siete años estaba encerrada criando de mis hijos, ahora no paro en casa. A mí me han enseñado que la mujer en casa, incluso a veces algunos me dicen ¡qué valor tienes! ¿Y tu casa qué? Mi casa qué, les digo, mi casa está ahí, qué pasa.

M.O.: ¿Y con el Tribual Supremo que ha pasado?
A.D.:
Ya sabíamos que los jueces estaban manejados, pero esto ha sido muy descarado, se les ha visto el plumero, la gente ha visto de manera transparente que hay quien puede levantar un teléfono y llamar a un juez para decirle que es lo que tiene que hacer. El que manda es el mercado, ahí se ve a lo que están llamando democracia, y no lo es. Antes decíamos ¿dónde están nuestros sobres? y resulta que nuestros sobres van a estar en el Tribunal Supremo. Ahí se ha visto claramente que de democracia nada, te levantan el teléfono y te cambian la ley de la noche a la mañana.

Publicado en el Nº 321 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2018

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