Stop violencias machistasMujeres: sujeto y predicado Cuando el 25 de noviembre salgamos a las calles, recordad que lo hacemos en nombre de todas, aunque algunas no sepan exactamente quiénes son todas.

Patricia Castro 21/11/2018

Todos los 25 de noviembre son una fecha muy especial. Se celebra el día contra la violencia machista recordando el asesinato de las tres hermanas activistas y revolucionarias Mirabal, a manos del dictador Rafael Leónidas Trujillo, en la República Dominicana en 1960. Como siempre las mujeres recibimos la peor parte, toda la violencia y la injusticia de un mundo cruel y cada vez más inhumano, regida por la ética corporativista y la lógica capitalista. La clase trabajadora, y en concreto la mujer dentro de ésta, vivimos un infierno en vida. Si queremos transformar el mundo es necesario no perder la memoria para tener claro quiénes son nuestros enemigos.

Cuando hablamos de lucha –en rojo y lila–, muchos nombres se nos vienen a la cabeza. Desde la incansable Rosa Luxemburgo, pasando por Leila Khaled hasta Angela Davis, que recientemente ha visitado nuestro país haciendo unas declaraciones que no han dejado indiferente a nadie. Su pelea por el feminismo, el antirracismo y el socialismo es conocida por todo el mundo. Pero sus posturas han ido variando junto con la opinión pública y el enfoque de los partidos respecto con los temas tradicionales como son la explotación, la trata, la prostitución y sobre todo la eterna –y en muchas ocasiones rocambolesca– disputa por los sujetos. Si éstos deben existir y estar delimitados, o en realidad no hay un centro en torno al cual articular las luchas.

Este debate en torno a los sujetos se viene dando desde hace décadas, iniciado por el movimiento posmoderno en los 70 – e incluso antes– cuestionando las identidades sólidas y trazando una infinita línea discontinua entre lo que debe ser y lo que es, entre quiénes son ellos y nosotros, quiénes están incluidas dentro del feminismo y quiénes fuera. Por replantear hasta han replanteado el concepto de mujer. A veces con mucho acierto, otras provocando una gran disonancia cognitiva entre sus más acérrimos seguidores. Después de décadas de protestas y cuando más en auge está, le ha tocado el turno al feminismo.

El feminismo un movimiento por la liberación de la mujer, por acabar con el sometimiento patriarcal al que ha sido condenada históricamente y también para dotar de fuerza y autonomía dentro de la propia clase obrera. Aunque es condición necesaria acabar con el capitalismo para dar un paso más allá en la erradicación de la explotación del ser humano, no es suficiente solo con poner fin a este modelo de producción para que la mujer rompa sus cadenas. La dedicación de Angela Davis de toda una vida, desde sus inicios en los Panteras Negras hasta su adscripción a los movimientos feministas y la no-violencia forma parte de esa búsqueda de la emancipación humana. Se puede no estar de acuerdo con ciertas posturas de Davis en este momento, pero no se le puede escupir en la cara a toda una leyenda del antirracismo. Esos mismos ideales eran por los que combatían las hermanas Mirabal jugándose hasta la vida, y en muchas ocasiones como hemos podido ver, la historia de los oprimidos, es la historia de sangre y lágrimas. Como ocurrió con ellas, viendo frustrados sus sueños por su asesinato.

Días como el 25 de noviembre nos recuerdan que además de mujeres, somos la parte perdedora de toda la historia, las sin nombre, las olvidadas. Plantearnos si el feminismo tiene que ir más allá de defender a las mujeres, no debe hacernos olvidar que el feminismo pelea por la emancipación de las mismas. Aunque el término mujer pueda ser más amplio que en otros tiempos, en la gran mayoría de veces sigue significando lo mismo. Que los árboles no nos impidan ver el bosque. Mientras seguimos debatiendo los sujetos, para unos siempre movibles y para otros siempre estáticos –como la cultura, la vida, la forma de ser, el mundo– nos siguen matando, violando, abusando de nosotras. Se sigue imprimiendo la brutalidad de un sistema ultraviolento y sanguinario con quienes solo pedimos respirar y poder vivir tranquilas. Cuando salgamos este 25 de noviembre a las calles, recordad que lo hacemos en nombre de todas, aunque algunas no sepan exactamente quiénes son todas –o les interese que no lo sepamos–. Como se decía en Mayo del 68: Las que tienen miedo estarán con nosotras si nos mantenemos firmes.

Publicado en el Nº 321 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2018

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