Venezuela: intervención a la carta o experimento fallido del imperio El montaje de “crisis humanitaria” se desvanece con el Plan Vuelta a la Patria que, en apenas 2 meses, ha repatriado a más de 8 mil venezolanos

Mundo Obrero Redacción . Venezuela 22/11/2018

Si algún país ha sido sometido en estos últimos años, con alta intensidad, a un ataque multiforme con viejas y nuevas fórmulas intervencionistas del imperio, y una constante operación de guerra psicológica para intentar derrocar a su gobierno legítimo y lograr el “cambio de régimen”, ese ha sido Venezuela.

Cada operación fallida, rápidamente se recicla, se refuerza, muta y reaparece con otros ingredientes, actores renovados, con más precisión, en múltiples escenarios y siempre impunemente ante los ojos del mundo. Pero, ¿por qué no se logra el objetivo? ¿dónde ha estado la falla esta vez? ¿Es Venezuela un nuevo Vietnam? ¿Trabajan a mediano o largo plazo?

Los agresores contra Venezuela no contaban con que los pueblos también se reinventan. Y de eso el Chavismo tiene historias. Ante cada escalada, las organizaciones populares y movimientos sociales surgidos al calor de la Revolución Bolivariana, el gobierno y los partidos políticos que lo apoyan junto a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, se cohesionan, analizan el ataque, afinan la estrategia, buscan aliados y se dan con todo en la contra ofensiva.

Son casi dos décadas, con acento en los últimos 5 años, desde la inesperada y sospechosa muerte de Hugo Chávez, que el pueblo venezolano resiste y se defiende de la mayor agresión que haya sufrido en su historia contemporánea.

¿Su pecado?, desafiar al complejo militar mundial que capitanea Estados Unidos, al poseer las mayores reservas probadas de petróleo en el planeta y la tercera reserva mundial probada de oro, entre otros recursos naturales sobre los que comenzó a ejercer su soberanía plena, como dicta la Constitución bolivariana.

La estrategia imperial más asertiva hasta ahora han sido el bloqueo y las acciones coercitivas unilaterales que están siendo aplicadas a un país pequeño como Venezuela y cuyos efectos constituyen un crimen de lesa humanidad, porque son violatorias de la soberanía y de los Derechos fundamentales de los que habitan en esta nación.

Buscan con esta asfixia económica socavar las bases de apoyo al gobierno de Nicolás Maduro, reelecto el pasado 20 de mayo por más de 9 millones de venezolanos. En el estómago, ahí con toda su intención, es donde más se ha afincado EEUU, con ayuda de Canadá y la Unión Europea.

Sin embargo los frutos de la diplomacia bolivariana que ha apostado a la cooperación, la multilateralidad y la multipolaridad, se las pone difícil una vez más, pues Venezuela ha impedido su aislamiento y ha establecido sólidas alianzas con naciones clave en el contexto internacional como son Rusia y China, hoy determinantes en el equilibrio de la geopolítica mundial.

No será fácil materializar en tierra venezolana el “Día Después”.

Venezuela, por osar en ser independiente y soberana, por apostar a un modelo de inclusión social que le permitió avanzar en estas últimas dos décadas en los índices de Desarrollo Humano, superando a las “democracias modélicas” del capitalismo en la región, seguirá siendo la punta de lanza para intentar lograr de nuevo el dominio en Suramérica y el Caribe que perdió Estados Unidos, y cuya dependencia sólo Cuba había podido vencer hasta entonces. Los halcones están dispuestos a reeditar la Doctrina Monroe en el continente.

Promover la “Desobediencia civil”, las “primaveras árabes”, “revoluciones de colores”, atacar la moneda nacional para inducir la hiperinflación, sembrar el paramilitarismo y el narcotráfico desde Colombia, aupar la corrupción en instituciones estratégicas del país, fabricar una “crisis humanitaria”, provocar conflictos con países vecinos, realizar maniobras militares en la región, dinamitar el diálogo entre gobierno y oposición, activar sin pruebas la judicialización del caso Venezuela ante la Corte Penal Internacional, un magnicidio en grado de frustración…

Declaraciones de presidentes, de vice-presidentes, de la OTAN, con instituciones hemisféricas y mundiales del establishment en coro aupando la intervención legitimada por los carteles de la desinformación…el macarthismo renovado. Y no han podido.

El montaje de “crisis humanitaria” se desvanece con el Plan Vuelta a la Patria que en apenas 2 meses, ha repatriado a más de 8 mil venezolanos, que regresan justamente de los países que aúpan la intervención en Venezuela “por no encontrar el paraíso prometido”.

A por la “crisis humanitaria”

Fundamentándose en el Decreto Obama, las sanciones de EEUU contra Venezuela producen una grave perturbación de la vida nacional, específicamente en el campo económico.

Este fenómeno que se ha denominado la agresión económica, o la guerra económica, genera los siguientes efectos:

• Obstaculización del comercio internacional, lo que priva al país del acceso a alimentos, medicinas y bienes esenciales.

• Bloqueo de cuentas, operaciones financieras y transacciones que impiden o perturban las operaciones internacionales de pago de los compromisos legítimos de la República, o de cobro de acreencias que mantiene proveedores internacionales o naciones con Venezuela.

• Congelamiento o retención de recursos legítimos pertenecientes Venezuela en bancos y entidades financieras.

• Retraso en la gestión de operaciones de importación y exportación, afectando a no sólo al Gobierno y empresas venezolanas, sino a sus socios comerciales extranjeros.

Cabe resaltar que, sin llegar a la mitad del período presidencial de la administración Trump, ya se han ejecutado cuatro rondas de sanciones contra Venezuela.

El objetivo general de las sanciones es golpear la economía venezolana, propiciar un colapso del comercio internacional, bloqueando y obstaculizando las operaciones financieras de Venezuela, impedirle al país acceder a fuentes de financiamiento, y sabotear la compra de alimentos, medicinas y bienes esenciales; todo ello con el fin de propiciar una crisis económica interna, que pueda ser utilizada como excusa para acciones desestabilizadoras o el escenario propicio para un estallido social.

Políticamente, las sanciones se aplican en una etapa en la que Washington reconoce el fracaso de la oposición venezolana, aceptando la incapacidad de sus aliados internos para producir el “cambio de régimen” y asume directamente la conducción de la agenda opositora.

El fracaso de la estrategia violenta del año 2017, se salda en 2018 con un plan estratégico para asfixiar la economía venezolana, empujar a la población a la migración masiva o al conflicto civil, y generar las condiciones para la denominada “intervención humanitaria”.

Estados Unidos logra congelar cientos de millones de dólares de Venezuela en bancos extranjeros, prohíbe las transacciones con los bonos de la deuda de Venezuela, y desata una persecución financiera contra las cuentas de la República en el sistema financiero mundial. Así mismo bloquea el ingreso de alimentos y medicinas al país.

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El montaje de la crisis migratoria

Una renovada campaña mediática de desinformación es fundamental para posicionar en la comunidad internacional el relato de la “crisis humanitaria”, que debe por lo tanto “obligar” a una intervención internacional de naturaleza “humanitaria” en Venezuela.

En este contexto, Trump echa mano de la Organización de Estados Americanos (OEA) para agredir a Venezuela, y presiona a los países latinoamericanos y les exige que apoyen la agresión contra un país hermano, vecino y con el que hasta ayer avanzaron en un importante proceso de integración regional.

Se crea así el llamado Llamado Grupo de Lima, presidido por Perú e integrado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá y Paraguay, cuyos gobiernos de derecha, con el apoyo de las grandes corporaciones mediáticas internacionales que les sirven de medios de propaganda –con el apoyo de algunos funcionarios del sistema de Naciones Unidas- han promovido un clima de opinión internacional que manipula la coyuntura migratoria.

Publicado en el Nº 320 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2018

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