La Fiesta confirma que #VuelveElPCE

Lola G. Toledano 22/10/2018

Es domingo 30 de septiembre y acaba de terminar la 41 Fiesta del PCE. Es noche casi cerrada, pero aún hace calor, el de verano severo bajo el que se celebró. Un pelotón de la UJCE y algunos militantes y dirigentes del PCE desmontan, apilan, cargan enseres. La tertulia de trinchera aplaca cansancios y enciende ánimos. Se habla de la Fiesta, de su presente, su pasado y su futuro. “La Fiesta duraba hasta la madrugada del lunes, eran tres días ¡y tres noches!”, asevera una veterana. El dato sorprende a la mayoría veinteañera. Se hace balance aún en el tajo. “La Fiesta ha sido un éxito”.

Y sí, lo ha sido: lo dicen quienes estuvieron y también quienes no. Más de 40 mil personas pasaron por el recinto de Villa de Vallecas, según la organización, para disfrutar de 37 debates y coloquios, 17 conciertos y otra veintena de actividades culturales y deportivas. Si la Casa de Campo se fue quedando terriblemente grande durante aquellos treinta años, el recinto de Villa de Vallecas se ha quedado pequeño en solo dos. La Fiesta va a más.

Cuarenta y un años pasaron desde el mítico aguacero en Torrelodones y diez desde aquel verano sin Fiesta del PCE: mal presagio de lo que estaba a la vuelta de la esquina del otoño, cuando la furia de la crisis capitalista cayó a plomo sobre la clase trabajadora. Después se perderían derechos, bienes, vidas, pero lo primero fue la Fiesta. “No habrá Fiesta del PCE por primera vez en 31 años” (http://goo.gl/BS4LpV) tituló El País, con frufrú de manos en ciertos despachos. El primer desahucio de la crisis. Gallardón y los 50.000 euros por adelantado echaban al PCE de su casa, casualmente lo que Moral Santín podía gastar al año con su black. Hace mucho que no es bienvenido en la Fiesta. Y casi seguro que no podrá acudir en lo próximo. Ejem.

Ayudó el viento de la historia, de su motor que es la lucha de clases: con mucho esfuerzo, la Fiesta volvió a Madrid en 2017. En 2018 comenzó a recuperar sus formas, su naturaleza, la de una gran fiesta popular: masividad, jolgorio, respeto, civismo. Apenas incidentes, salvo tres lesiones por accidentes leves. Fue imposible hablar con Alma Martínez durante la Fiesta para incluir sus opiniones en esta crónica. Comprensible. Queda pendiente. En su estreno como directora, con discreción, ha conseguido con su equipo, darle la vuelta a la Fiesta del PCE. Literalmente. El nuevo diseño del espacio, funcionó.

Mucha, mucha más gente, quizás por la ampliación del programa, por la mayor y más anticipada difusión –la fecha se anunció en marzo y los carteles volvieron a las paredes del Metro- #VuelveElPCE. Más decoración, más color, un mural, una torre que sirvió de photocall y casi de mascarón de proa del barco de la Fiesta. El desborde de público obligó a esfuerzos extraordinarios de la brigada militante: la cadena tickets-cocina-servicio no daba para más, provocando largas esperas en cada uno de sus tramos. Hubo que achicar agua, pero el barco se mantuvo a flote y ¡vaya si navegó! Hay Partido, hay Fiesta.

Los primeros artistas que pisaron el Escenario 13 Rosas fueron sindicalistas que desafían a grandes monopolios: Ryanair, Coca-Cola, Amazon, Vestas… ¡en lucha! El acto ilustra el trabajo de la secretaría de Movimiento Obrero que dirige Anabel Segado, maestra de ceremonia. Después pasaron por la Fiesta muchos más referentes, iconos de las luchas de nuestros días.

Ahed Tamimi y Julio Anguita pudieron saludarse antes de iniciar sus actividades, sin que la simultaneidad supusiera contraprogramación: lleno para oír a la joven resistente palestina, recién liberada de las mazmorras sionistas y para oír al veterano dirigente cordobés, secretario general del PCE entre 1988 y 1998. Dirigentes del movimiento feminista como Justa Montero, de la Comisión 8M de Madrid y Rafaela Pimentel de Territorio Doméstico, o de movimiento sociales, como Cuca Hernández de Attac, muchos cargos públicos militantes y amigas y amigos del PCE y decenas de referentes del frente cultural e intelectual como Atilio Borón, Vázquez de Sola, Marcos Roitman, Daniel Bernabé, Nazanín Armanian, Mario Amorós, César Strawberry, Arantxa Tirado o Facu Díaz desfilaron por las carpas de “Los debates de la Fiesta del PCE” en las que casi nunca sobraron sillas y casi siempre faltó hueco para todo el público.

Asistieron delegaciones internacionales de los PCs de Cuba, Portugal, Francia, Chile, Bolivia, Perú, Uruguay, Colombia, Chipre, Gran Bretaña, Argentina, Finlandia y Japón. Además representantes de las FARC, del Frente Popular para la Liberación de Palestina, Die Linke y Syriza y de las embajadas de China, Cuba, Venezuela, Nicaragua, Palestina y Siria.

Además una decena de editoriales tan destacadas como Akal, El Viejo Topo, Txalaparta, Atrapasueños o La Oveja Roja presentaron casi treinta libros y varios colectivos como “Poesía y barbarie”, llevaron la poesía a la Fiesta.

El Espacio feminista y el Rincón Cubano se llenaron para casi todas las actividades programadas, destacando en el primero la proyección del documental “La lucha de las mujeres antifranquistas”, muchas de ellas camaradas del PCE que fueron homenajeadas el domingo, entre ellas la ya célebre Paquita; el segundo, por razones obvias también durante las noches para disfrutar de Orlis Pineda y de Las Chicas de La Habana. Tremenda rumba.

Mención especial merece la Juventud Comunista y su Espacio Agitación. Sin espacio propio en la Fiesta desde 2007, recuperarlo ha sido un acierto de la dirección de la Fiesta y un acto de justicia: la escuela de cuadros que dirige Xavier García ha sido clave para el devenir de la Fiesta. El espectacular desfile hacia el mitin da una idea de las dimensiones y cualidades de la Juve y de su trabajo en la Fiesta.

Pasado el ecuador de la Fiesta llegó el momento del mitin del secretario general del PCE, quien fue teloneado por la directora de la Fiesta, por los secretarios de Madrid y de la UJCE y por la secretaria de Feminismo. Enrique Santiago, sobrio en las formas, exhaustivo y completo en los contenidos, leyó ante una multitud durante más de 45 minutos la tesis doctoral de la dirección elegida en el XX Congreso, sin que nadie se moviera de allí, hasta la última nota de la Internacional de tres estrofas. Cum laude.

La Fiesta también ha despegado en cuanto al programa musical, algo que cada año debe ser más complicado en la era de los macrofestivales. Riot Propaganda reservó el último concierto de su historia para el Partido de Dolores y Marcelino. Un acto honesto y coherente. No es demasiado conocido que el primer concierto en Madrid de Los Chikos del Maiz, que componían la banda junto con Habeas Corpus, fue en el Espacio UJCE de la Fiesta del PCE, allá por 2006. Se cierra un ciclo en el que los valencianos cumplieron lo prometido: “yo vine a asaltar los cielos”. Hasta pronto, amigos.

Si unos se van, otros y espacialmente otras, llegan con fuerza o están en plena forma. La Vallekana Sound System calentó el ambiente antes de que llegaran Nega, Toni y cia. El sábado, la Fiesta repitió lleno del Escenario 13 Rosas para vibrar con la rumba-ska de Skaffolding, con los rapaciños de Ezetaerre y con el combo mestizo y combativo de Zoo. Y el remate de lujo, con el flamenco de altura del camarada Juan Pinilla con el maestro David Caro a la guitarra.

La Fiesta contó con dos actuaciones novedosas que aumentan su nivel cultural. El viernes, el Coro Polifónico de Vallecas y la Orquesta ViVaviolines pa´l pueblo-, el domingo el Coro de Mujeres Malvaloca. O el trío de cantautores: Alfaya, Anaya y Cabrera, que con otras y otros artistas homenajearon a Elisa Serna, quién junto a Josefina Samper dio nombre a las carpas de debate.

El colofón a la Fiesta lo puso el Fem Festival. Al coro Malvaloca se sumó el rap de IRA y la canción de autora de La Otra acompañada por Las Locas del Co. Varios miles de personas, especialmente mujeres jóvenes, sortearon el sol del domingo para disfrutar de la Fiesta hasta casi las 5 de la tarde.

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Ha pasado una década desde aquel día gris de octubre en el que mi abuela María me llevó al Pozo del Tío Raimundo sin aún superar el shock de aquel septiembre sin Fiesta PCE (http://goo.gl/grt1kf). Le hubiera gustado ver cómo el PCE va siendo capaz de montar su fiesta y por ello, quizás hubiera querido volver a imaginar al PCE organizando “así, como el que no quiere la cosa, la Revolución con sus soviets y todo”.

Publicado en el Nº 320 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2018

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