El PCE llama a la unidad para romper la dinámica de incumplimiento de todos los pactos suscritos y exigir auditorías sobre las inversiones y subvenciones públicas40 años de desindustrialización, análisis para una propuesta de futuro La Industria energética, aeronáutica, minera...han sufrido no sólo la renuncia del Estado a intervenir, sino la subvención estatal del expolio del capital privado, el cierre y el abandono.

Anabel Segado. Sec. de Movimiento Obrero del PCE 08/01/2019

La segunda mitad de la década de los 80 fue muy dura para la clase trabajadora industrial y, evidentemente, para la clase trabajadora en general. La engañosamente denominada “reconversión industrial” fue el pretexto para cumplir las exigencias de una Unión Europea que sólo lo ha sido en lo económico, imponiendo un mercado “libre”, o lo que es lo mismo, regulado por y para los intereses del Capital. Un proceso de liquidación, cierre y privatización de las empresas estatales, vaciando de contenido artículos como el 128 de la Constitución del 78, que ponían las herramientas de la economía social y democrática al servicio del pueblo español. Y afirmamos que esto demuestra no sólo el incumplimiento sistemático de ese pacto, sino la evidencia de que nunca pensaron cumplir lo que tanta sangre y luchas costó conquistar.

La jactancia de aquel Ministro del gobierno de Felipe González, Carlos Solchaga, afirmando “¿qué hay de malo en que nos convirtamos en un país dedicado a los servicios?”, tiene desde hace años y hoy más que nunca, la respuesta: cierres, desempleo, dependencia, condiciones laborales indignas, regalar nuestra riqueza y permitir el expolio y la estafa.

Andalucía, Aragón, León, Cantabria, Euskadi, Asturias…., son lugares donde se evidencia y sufre de manera descarnada estas consecuencias: la Industria energética, aeronáutica, minera y todas las industrias accesorias, han sufrido no sólo la renuncia del Estado a intervenir, a proteger y a redistribuir la riqueza, sino la subvención estatal del expolio del capital privado y el posterior cierre y abandono de nuestra riqueza y de nuestras necesidades.

En este contexto, las luchas de la clase trabajadora a lo largo de estos años han sido muchas y arduas, minimizando el impacto de esas políticas antisociales y perjudiciales para el conjunto del pueblo español, y forjando conciencia y luchadoras imprescindibles para la clase obrera. Pero cuando advertimos de las consecuencias de dichas políticas no hacemos más que intentar evitar lo que ahora es una realidad. O aprendemos de lo ocurrido o solo podremos certificar las causas de la derrota futura.

Cemex, Alcoa, Vestas, La Naval, ABB… debe servirnos la experiencia para saber que la resistencia es imprescindible, pero para avanzar a la ofensiva. No es suficiente con que no se cierre, es necesario un plan estratégico y dotarlo de medios y de control estatal. Es necesario avanzar en democracia real, empezando por la económica. Un nuevo modelo productivo que sitúe los derechos económicos, laborales, sociales y medioambientales en el centro y a los agentes políticos y sociales en el papel que nos corresponde. No estamos para “organizar con orden” el entierro de nuestra riqueza y de condiciones de vida dignas, sino para construir de manera integral y con perspectiva para los próximos 40 años una propuesta, con todas, y organizar la lucha para su exigencia. El Estado debe poner su capacidad al servicio de los intereses de la mayoría, del pueblo, del único del que emana su poder, y no utilizar su poder económico y coercitivo al servicio de los intereses especulativos y usureros del capital privado.

El PCE está trabajando, desde su implantación real en la sociedad y en los pueblos directamente afectados, y con todos los agentes en los que debe recaer esa responsabilidad, para contribuir en el fortalecimiento de un correcto análisis y, sobre todo, de propuestas concretas que marquen el objetivo de las luchas: asegurar a las generaciones actuales y futuras esa vida digna imprescindible. La clase trabajadora o luchamos o nos matan. Nuestras veteranas saben de eso y no podemos olvidarlo. Porque es imposible que las empresas privadas tengan como objetivo cubrir las necesidades de empleo y ecológicas de los pueblos, pues su objetivo es conseguir el mayor beneficio para las manos privadas que las dirigen. Si olvidamos esto, erraremos.

Por ello, y tras el reciente “Acuerdo Marco para una transición justa de la minería del carbón y desarrollo sostenible de las comarcas mineras para el período 2019-2027”, queremos evidenciar que, si bien recoge muchas de las reivindicaciones sindicales y va dotado de presupuesto, sigue enmarcado en la dinámica liberal de la UE de que no se puede subvencionar la extracción de carbón pero sí, por ejemplo, permitir su importación, transporte y almacenaje, que genera mucha más contaminación. A lo que hay que añadir el periplo de Planes de reordenación del sector, modernización, racionalización y planes de desarrollo alternativo, que desde 1990 y hasta este 31 de diciembre de 2018, evidencian el trasvase de dinero público a manos privadas y la falta de cumplimiento en sus contenidos y en sus presupuestos, que al margen de la letra, evidentemente los han hecho fracasar.

Hemos venido trabajando y lo seguiremos haciendo porque a cada rincón afectado lleguen nuestros oídos para escuchar, y nuestra voz para plantear y desarrollar nuestras propuestas. El PCE lanzará una campaña que sirva de llamamiento a los poderes públicos, a los agentes sociales y políticos, y a la sociedad organizada, representativos de los intereses de la clase trabajadora como mayoría social, a construir una propuesta de modelo productivo y económico que permita la gestión de nuestra riqueza al servicio real de nuestras necesidades, y que necesariamente ha de tener por objetivo real la inversión en sectores estratégicos para el empleo y medio ambiente de calidad; que revierta sus beneficios en seguir generando riqueza social y redistribución de la misma.

Y, sobre todo, el PCE llama a la unidad y organización para romper la dinámica permanente de incumplimiento de todos los pactos suscritos hasta ahora y de supeditación de los poderes públicos a los intereses del capital privado; y exigir auditorías sobre las inversiones y subvenciones públicas que formaron parte de esos pactos incumplidos.

Y llamamos también a organizarse en el PCE y la UJCE, a afiliarse, porque es la mejor manera de empezar a poner en práctica que la organización de la clase obrera y su unidad es imprescindible para exigir un nuevo marco de relaciones con el Capital, que garantice la gestión de nuestra riqueza como defensa y conquista de derechos que podamos sentir y disfrutar en el día a día de nuestras vidas.

De la resistencia a la ofensiva. De la Supervivencia a una Vida Digna. Defender nuestra Industria es hacerla nuestra.

Publicado en el Nº 322 de la edición impresa de Mundo Obrero dic 2018 - ene 2019

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