Entrevista al cantautor en el 50 aniversario del concierto del OlympiaPaco Ibañez: "El Concierto del Olympia fue hijo de mayo del 68" “Para aspirar a la libertad tienes que tener una conciencia, para tener conciencia tienes que tener sensibilidad, sensibilidad colectiva, pertenecer a la familia humana”

Iván Alvarado 25/02/2019

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Este año se cumplen 50 años del mítico concierto de Paco Ibáñez en el Olympia. Con ese motivo, el cantautor se embarca en una gira que se inició el día 24 de enero en París y que recorrerá algunas capitales españolas (Madrid, Barcelona, Valencia, Cádiz), además de reeditar el doble álbum en directo que ha marcado a más de una generación de amantes de la canción y la libertad. En www.aflordetiempo.com podéis consultar todo lo relativo a esta tournée. Es para Mundo Obrero y El Mono Azul un gran honor tener la oportunidad de entrevistar a Paco Ibáñez.

EL MONO AZUL: En el año 1969 usted era conocido en París como “la voz libre de España”, ¿cuando dio aquel concierto cuáles eran las sensaciones en aquel momento?
PACO IBÁÑEZ:
Aquel concierto se dio en el contexto del gran movimiento que fue el mayo francés del 68. Una juventud harta de tener que ser tan disciplinada, tan recta y tan planchada, tan almidonada, que se rebeló proponiendo otras formas de vida, otros horizontes. Duró muy poco tiempo porque cogieron la guadaña y empezaron a cortar cabezas, y lo más tremendo es que lograron derrotarlo.

Un año después, me ofrecieron participar en un concierto conmemorativo que se realizó en la sala Richelieu de la Universidad de la Sorbona. Aquella sala se llenó enseguida, la gente venía de todos los lugares, tanto que hubo de hacerse el concierto en el patio, había gente en las estatuas, en los tejados, aquello fue algo increíble.

Entre los asistentes aquel día se encontraba el director del Olympia, y de ahí salió la idea. En aquel concierto lo que sentí es que la llama del 68 aún no se había apagado, y eso en el disco se nota. Esa juventud que estaba pidiendo otros horizontes estaba allí, había tanta gente, balanceándose unos sobre otros, con la policía interviniendo, aunque al final todo se calmó. Mi madre, la vasca, estaba allí: “no saben estos que gracias a mí están aquí”, dijo (risas).

“El enemigo recurrió a todo tipo de armas, comenzando por las drogas, que aletargan la rebeldía”



E.M.A.: Parte de razón tenía.
P.I.:
A ver quién se la niega. Poco a poco se fue desmoronando todo, el enemigo recurrió a todo tipo de armas, comenzando por las drogas, que aletargan la rebeldía. Hasta el fútbol funciona como una droga, que hace que te olvides de tus padres por tu equipo. Se terminó acallando a la juventud, a esa maravillosa conciencia colectiva que nació en el 68, la asesinaron, como asesinaron a García Lorca, asesinaron también a Mayo del 68 y hasta ahora.

E.M.A.: Muchos de nosotros tenemos ese disco unido a nuestras vidas. Cuando yo estudiaba en Las Palmas lo escuchábamos continuamente, nos hacia especial gracia el juego de palabras “hasta enterrarlos en la merde”. ¿Qué queda de todo aquello?
P.I.:
Algo queda, aquel afán por cambiarlo todo se fue apagando poco a poco, al árbol se le cayeron las hojas, aunque alguna queda por ahí. También por culpa de los políticos que se decían de izquierdas que no hicieron nada para mantener la llama de la juventud, como Felipe González, Alfonso Guerra y toda esa gente.

“Hoy estamos en el cinismo colectivo, el adormilamiento de partidos de futbol todos los días con presidente de la liga que es un facha... de una sociedad que se alejó de ella misma”



E.M.A.: Sus canciones se convirtieron en símbolo de la libertad y de la lucha contra la opresión de una generación, usted puso la voz y la palabra a poetas de honda implicación política.
P.I.:
Para aspirar a la libertad tienes que tener una conciencia, para tener conciencia tienes que tener sensibilidad, sensibilidad colectiva, pertenecer a la familia humana, que tiene la fuerza que tiene, el potencial para hacer que las cosas cambien, que las cosas vayan por donde tú quieres que vayan. Hoy estamos en el cinismo colectivo, el adormilamiento de partidos de futbol todos los días con presidente de la liga que es un facha. Pero también tenemos que hacer autocrítica, de una sociedad que se alejó de ella misma. Hoy cada uno va a lo suyo y a vivir que son dos días.

E.M.A.: ¿Qué papel tendría que jugar la música y la cultura para poder revertir todo esto?
P.I.:
Si tú vibras leyendo un poema, la poesía, la magia de la palabra de García Lorca o de León Felipe, o de Alberti o de cualquier otro poema aunque hable de gatos o de naranjas, pero si tiene la potencia poética para moverte por dentro, pues entonces eres un ser sensible, no eres una cifra, no eres un ser inerte que diga “a mí que me alimenten y no opino nada más”, ¿entonces dónde está tu conciencia?

Tenemos que considerar que la culpa la tienen los enemigos que son hijos de su madre por un lado y tampoco son tontos y consiguen lo que quieren y mira dónde estamos, cada día estamos más cerca de los Estados Unidos, fíjate la desgracia que puede ser parecernos a los Estados Unidos, eso ya es lo último, espero irme de este mundo antes que parecerme a esa gente.

E.M.A.: Con respecto a esto que estamos hablando, hemos indagado con Luis Pastor y con un cantautor canario que se llama Andrés Morales, y ambos se preguntan qué ha pasado con los cantautores.
P.I.:
Pues que se pregunten por todos los que han desertado, en qué medida han abandonado a la sociedad en ese proceso de asesinato de la conciencia colectiva.

E.M.A.: Entonces usted considera que Silvio Rodríguez o Víctor Jara son ya de otra época…
P.I.:
No, no, de otra época no, de otra época son los ausentes. Escucha a Víctor Jara cuando canta “Te recuerdo Amanda”, es pura vibración esa canción, esa canción no ha desaparecido, es como el mar, tú te alejas del mar y no puedes decir que ya no hay mar en el mundo, ¿por qué ya no hay mar? ¿por qué tú no lo ves? Porque el mar está allí, ¿cómo que no hay mar?, el mar está allí y te espera, además.

E.M.A.: Los que luchasteis por la libertad y la democracia, contra el franquismo, ¿qué opináis de esa democracia que multa y lleva a la cárcel a raperos, a cantantes, a tuiteros?
P.I.:
Cada uno se expresa como quiere y como puede, pero tú tienes también que alimentar a la gente con grano, no con serrín. Le das de comer serrín y la gente cree que ha comido algo y de fondo ese serrín no ha influido para nada en su meta, en su camino, o sea que no sólo es alimentar sino también hay saber de qué alimentas y si no hay cultura enfrente cómo la vas a alimentar, sino no va a entender nada de tu mensaje. Ha habido un abandono de la cultura, abandono de todo aquello que nos hace seres sensibles, seres humanos, seres capaces de crear una Alhambra, ¿Tú crees que la Alhambra se hizo así a lo bestia? No, había una cultura detrás.

E.M.A.: ¿Qué propones para revertir esta situación?
P.I.:
Lo que estoy haciendo. Ahora me voy a ir a cantar a París, a Madrid, a Valencia, iré a cantar a cualquier sitio que me pidan. Todavía hay gente que está al frente de ese reto de la humanidad que es querer ser seres pensantes. Voy a París y el teatro está lleno y voy a cantar a Madrid y los dos días está lleno, aquí en Barcelona ya no hay entradas, así que aún hay posos de gente que defiende la cultura, que aún defiende esos valores que nos mueven, que mueven el cuerpo, el alma, el corazón. Yo participo de eso, pero no puedo multiplicarme.

“Me molesta que los que han abandonado me insinúen que tengo que reciclarme. ¿Reciclarme?, estoy cantando a Lorca, poesía española...”



E.MA.: ¿Cree que sus canciones tienen hoy el mismo efecto que hace cincuenta años?
P.I.:
Escucha la canción en sí, y analiza ¿tiene contenido o no tiene contenido? Si tiene contenido lo tendrá hoy, lo tuvo ayer, y lo tendrá mañana. Me molesta que los que han abandonado me insinúen que tengo que reciclarme. ¿Reciclarme?, estoy cantando a Lorca, estoy cantando la poesía española, una de las más bellas poesías del mundo.

E.M.A.: ¿Qué nos vamos a encontrar en los conciertos de tu turnée?
P.I.:
Será un pequeño Olympia en el desierto cultural en que se está convirtiendo Francia, España, y el mundo entero gracias a los americanos, que te dicen cómo hay que hacer las cosas. Sufro ahora en Francia, ahora todo el mundo en vez de decirte vale en francés, que se dice “d´acord”, dicen “ok, ok, ok”, así el lenguaje va cambiando, y el paisaje también, y poco a poco nos vas a ver a todos masticando chicle. Eso es insoportable, yo te digo, cualquier cosa menos hablar inglés, y no tengo nada contra los ingleses, pero el inglés como idioma es un idioma colonizador, es un idioma que trata de cambiar tu conciencia, su sensibilidad, para mí se presenta como un gran enemigo, y lo rechazo.

E.M.A.: Para finalizar, algo que le quieras transmitir directamente a los lectores y lectoras de El Mono Azul?
P.I.:
Tenéis que luchar a nivel cultural y tener conciencia que la cultura es el alimento espiritual de una sociedad. Tirad para adelante.

Publicado en el Nº 323 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2019

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