El tren de la memoria

Militares antifranquistas La iniciativa de ‘Sacar el franquismo del Ejército’ se ha convertido para algunos integrantes de las FAS en la misión a cumplir en pleno siglo XXI.

Mariano Asenjo Pajares 10/04/2019

“Llevo 19 años escuchando al romper filas el grito de ‘Arriba España’“
(Marco Antonio Santos, militar en activo del manifiesto antifascista)

Supuso una alegría casi infantil para mí que después de teclear en ‘Google’ las letras UMD, me saliera como primera referencia el registro de la Wikipedia sobre la ‘Unión Militar Democrática’ (UMD). En fin, son pequeños gestos impulsados por la curiosidad y quizá la nostalgia de maduritos que ya tenemos a nuestras espaldas algunas vivencias, no todas malas.

A mucha gente nos llamó muy poderosamente la atención, en su momento, la admirable valentía de las personas que formaban parte de aquella organización militar clandestina, fundada al final del franquismo (1974), por tres comandantes y nueve capitanes de diversas Armas con el objetivo de democratizar las Fuerzas Armadas y derrocar a la dictadura. En un tiempo de generalazos de bigotito perfilado y “ruido de sables”, de pronto aparecían unos militares a los que uno se podía imaginar vestidos de calle y hablando de libertades y democracia.

Este episodio de nuestra historia reciente se me vino a la cabeza a propósito de la siguiente información: “El Congreso de los Diputados insta al Gobierno a: – Otorgar la Medalla al Mérito Militar, a título póstumo, a Julio Busquets, impulsor de la Unión Militar Democrática (UMD) por los sacrificios personales y profesionales asumidos al arriesgar su carrera y promoción profesional, e incluso su libertad personal, como prueba manifiesta de su alta conciencia democrática y su deseo de mejorar las Fuerzas Armadas, en el marco de la convivencia de todos los españoles”. Esta proposición no de ley salió adelante en la Comisión de Defensa del Congreso cuando sonaba la bocina anunciando el final de esta última legislatura.

Además, la proposición no de ley aprobada por el Congreso de los Diputados contempla que se condecore a otros oficiales de la UMD que fueron procesados por rebelión militar y que no ostentan aún esta distinción concedida por el Ministerio de Defensa.

Esta noticia caliente aún sobre la UMD me recordó a su vez a otra de hace unos meses, en la que se informaba acerca de la iniciativa impulsada por medio centenar de militares que instaba a la retirada de simbología franquista en el Arsenal de Ferrol en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica de 2007. Este mismo grupo de militares fueron los promotores del ‘Manifiesto en contra del Franquismo en las Fuerzas Armadas’ dado a conocer el verano de 2018 como réplica a un polémico documento de exaltación del dictador promovido desde el seno de las actuales Fuerzas Armadas.

Por supuesto, no es la primera vez que se requiere la retirada de simbología franquista en el Arsenal de Ferrol, pero sí la primera en la que la demanda llegó a sus destinatarios formulada por militares con un requerimiento formal al Gobierno y a altos mandos de la Marina española.

La iniciativa de ‘Sacar el franquismo del Ejército’ se ha convertido para algunos integrantes de las FAS en la misión a cumplir en pleno siglo XXI, convencidos de la necesidad de erradicar el lastre del franquismo que pervive y se manifiesta con toda la fuerza de la simbología. Estos militares de hoy, ¡tan admirables en este tiempo de banalidades sin límite como fueron los miembros de la UMD!, reclaman a las autoridades civiles y militares que eliminen definitivamente estos vestigios en un lugar emblemático de los sublevados franquistas desde 1936, el Arsenal del Ferrol, cuna de Francisco Franco.

Hace cuarenta años la suerte de los militares de la UMD fue seguida con preocupada solidaridad y agradecimiento por millones de españolas y españoles. No hemos de olvidar tampoco que este episodio se mezclaba en el ambiente con el papel protagonista que jugaron el 25 de abril de 1974, en la conocida como Revolución de los claveles de Portugal, un grupo de oficiales jóvenes, en su mayoría miembros del democrático Movimento das Forças Armadas.

Hoy, en un tiempo en que la ‘derechona’ pincha en las discotecas canciones fascistas y el ruido de la mentira circula libre de peaje; hoy que el término felón ha cambiado de bando y se profanan las tumbas de nuestros muertos más presentes (Dolores, Pablo Iglesias, las Brigadas Internacionales…, también la de Karl Marx en Londres); hoy, no mañana ni después, por encima de las polvorientas coyunturas electorales; hoy, sin peros, ha llegado la hora de encarar el presente, no como ciencia ficción sino con el realismo corajudo de los militares antifranquistas.

Publicado en el Nº 325 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2019

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