La precariedad no puede instaurarse como un hecho de normalidad ante nuestras naricesGalicia. Precariedad. ¡Esto se cae! Galicia: un territorio más pobre que hace una década, con más desigualdades sociales, mayor feminización de esa pobreza y una estructura económica de empleos precarios no productivos.

Eva Solla Fernández. Secretaria Xeral do Partido Comunista de Galicia 11/04/2019

El 10 de Marzo de 1972 Amador Rey y Daniel Niebla eran asesinados por la policía franquista en Ferrol. Mucho ha llovido desde las luchas sindicales en defensa del convenio de Bazán y la posterior huelga en Ferrol y Vigo.

En 2018 el concello de Ferrol junto a los documentalistas Ángel García y Marta Corral recuperaban la Memoria de las mujeres ferrolanas que en 1972 protagonizaron también una ardua lucha contra la dictadura y por los derechos laborales, al grito de ¡esto se cae!

Ayer y hoy la lucha sindical y social continúa siendo la única herramienta política para defender a la clase obrera de la precariedad. Una precariedad que en Galicia ha llegado de la mano de una tercerización rampante.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística evidencian que el sector agroalimentario no supone ya más de un 6,2% de la estructura productiva gallega, mientras que la industria se sitúa en torno al 15,6% de la ocupación, evidenciando que el tímido incremento de la producción y del empleo de 2017 no es más que una anécdota. La industria ha vuelto a perder peso en 2018 y ha acumulado importantes conflictos laborales, como el que continúa vigente con la amenaza de cierre de Alcoa o recientemente de Naturgy o Poligal.

El sector servicios supone ya un 72% del empleo. Un hecho que significa una progresiva pérdida de soberanía (cada vez producimos menos alimentos y menos materias primas), pero también el crecimiento de un sector que en muchas ocasiones es pasto de la precariedad laboral.

En un territorio con menos de un millón de afiliaciones a la Seguridad Social, solo en 2018 se firmaron 1.082.126 contratos, lo cual ofrece una imagen de la baja calidad del empleo. Máximo si atendemos a la cifra de contratos indefinidos, que representa sólo el 5% de todos los firmados en el 2018.

A esta situación se suma al incremento de los contratos a tiempo parcial, que ocupan además en un 75% las mujeres en Galicia (frente al 73% de media española), en la mayoría de los casos de forma no deseada. Un hecho que solo hace engordar la brecha salarial, que en Galicia asciende al 30%, muy por encima de la media del conjunto del Estado.

Si sumamos todos estos datos tenemos la imagen de Galicia: un territorio más pobre que hace una década, con más desigualdades sociales, con mayor feminización de esa pobreza y con una estructura económica basada en los empleos precarios no productivos.

Una situación que empuja además a nuestra juventud a huir fuera de nuestro tierra. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, el saldo entre las salidas y las entradas arroja una pérdida de población de 2.500 gallegas y gallegos entre los 20 y los 38 años en tan solo una década.

El declive demográfico es también parte del reflejo de la precariedad de una clase trabajadora despojada de las mínimas condiciones para poder emanciparse y tener hijos.

Como cada 10 de Marzo el Partido Comunista de Galicia sale a la calle convencido de la necesidad de que el único camino para revertir esa situación es la combinación de la lucha sindical y la batalla política por defender condiciones laborales dignas desde la calle y desde nuestras responsabilidades institucionales.

Por una parte porque las normas aprobadas por la Xunta de Galicia no han hecho más que acrecentar el proceso de destrucción de empleo de calidad, entre ellas la Ley de Fomento de Implantación de Iniciativas Empresariales (más conocida como “Lei de depredación”), pero también por la persistencia de las dos reformas laborales con el visto bueno del Gobierno Central, incapaz de cumplir con la mayoría de sus promesas tras la moción de censura.

La precariedad no puede instaurarse como un hecho de normalidad ante nuestras narices.

La Memoria de nuestras y nuestros camaradas no solo se honra con su recuerdo una vez al año, si no con la militancia activa en la defensa de los derechos de las y los trabajadores. La conciencia clara y firme que igual hoy que ayer la lucha es contra este sistema depredador...¡esto se cae!

Publicado en el Nº 325 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2019

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