Sostener el hilo rojo La acumulación de fuerzas sólo se puede producir desde el lugar que los y las comunistas ocupamos, el lugar donde el hilo rojo se teje fuerte: abajo, a la izquierda.

J.M. Mariscal Cifuentes. Director de Mundo Obrero 14/06/2019

Sostener el hilo rojo. Eso es lo que hemos hecho desde los años 20 del pasado siglo y esa es la responsabilidad de los y las comunistas en este momento histórico. Porque tenemos memoria sabemos que el camino es largo, que las cosas vienen de lejos, que hay que combinar la paciencia y la audacia según en qué momentos, que el cadáver del capitalismo no pasará por el umbral de nuestra puerta así porque sí. Los hombres y mujeres del PCE, porque hacen del compromiso una apuesta de vida, saben que no hay recetas mágicas para alcanzar el cielo, ni por asalto ni con eslóganes; que más allá de la fortaleza organizativa por abajo, la revolución no se hace carne ni es posible un proyecto de ruptura o de decidido avance social, encauzado o no por nosotras, sin una base organizativa fuerte y con permeabilidad para el crecimiento y para la suma de complicidades más allá del carnet. Pero sobre todo saben, sabemos, que la pasión política que siempre nos ha acompañado se renueva en función de la consistencia de un proyecto claro, compartido, con profundidad estratégica, dúctil sin perder la raíz, que mire de cara al futuro, que de certeza y seguridad a las gentes que siguen sufriendo las consecuencias del capitalismo en su fase neoliberal. Un hilo rojo ha protagonizado las campañas de IU en las pasadas elecciones, y ese es nuestro papel, seguir sosteniéndolo, porque la historia no se terminó el 28 de abril ni el 26 de mayo.

Más bien al contrario, esta historia no ha hecho más que empezar. Una vez asumida la satisfacción que suponía que las derechas no llegasen al gobierno de España, toca situarnos en la coyuntura política y social y actuar, con nuestros mimbres, de manera que podamos seguir en la senda de construcción de un bloque social antagónico. Dos son las dinámicas principales que se van a seguir reproduciendo en nuestro país como consecuencia de nuestro papel en la división europea del trabajo y nuestra inserción en las dinámicas del capitalismo globalizado. La primera la llamaremos de exclusión, el eje dentro/fuera al que Eddy Sánchez, director de la FIM, se viene refiriendo insistentemente y que divide territorios y colectivos sociales entre aquellos que están insertos en las dinámicas de acumulación del capitalismo europeo y global, normalmente dedicadas a la exportación de bienes y servicios y los que no, territorios sobrantes para el capital, que sufren el despoblamiento, la falta de inversiones, la privatización de los servicios públicos, la degradación de las infraestructuras, el cierre de los comercios. Es la España vaciada, y ha sido el capitalismo quien la ha vaciado. la segunda dinámica se basa en un incremento brutal del grado de explotación del trabajo y de los recursos de los territorios y grupos que se insertan en las dinámicas del capitalismo globalizado. camareras de piso, riders, freelances, falsos autónomos, etc: precariedad, horarios imposibles, enfermedades laborales, no llegar a fin de mes, carestía de la vida, casas de apuestas, pobreza y miseria, económica y vital. Es atendiendo a las consecuencias de estas dos dinámicas como se puede ensanchar el campo social de la izquierda que se dice se ha estrechado.

Las contradicciones se van a agudizar, seguir obedeciendo a los dictados de Washington y Bruselas, del FMI, la comisión Europea y los bancos centrales las hará aún más evidentes. Y no debemos permitir que en ese contexto nos roben la calle. Dedicamos este número de Mundo Obrero a pensar los fascismos, a tratar de dar pistas sobre las diferencias en los procesos que están produciendo el ascenso de apoyo social a fuerzas de derecha populista, de derecha extrema, fascistas o como las tengamos que llamar. No sería la primera vez que la derecha se moviliza en las calles y en los medios de comunicación, y ese espacio es nuestro. La acumulación de fuerzas sólo se puede producir desde el lugar que los y las comunistas ocupamos, el lugar donde el hilo rojo se teje fuerte: abajo, a la izquierda.

Publicado en el Nº 327 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2019

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