En junio, en el mes del orgullo, la reivindicación de José Pérez Ocaña se multiplicaOcaña de nuevo se desnuda El Museo Ocaña no será sólo un lugar donde recordar la obra de Ocaña, será un lugar donde conocer la historia de la lucha del movimiento LGTBI.

Joaquín Recio Martínez. Editor e impulsor del manifiesto “Un lugar para el pintor Ocaña” (2013) y co-comisario de las exposiciones 28/06/2019

La obra de Ocaña habla por sí misma. Los colores, las escenas, las figuras, los rostros…los autorretratos. Quien no haya podido admirar aún alguna de las últimas grandes exposiciones de su pintura (La primavera de Ocaña; Ocaña, la pintura travestida en Casares, Castro del Río, Conil, Córdoba, Sevilla y Cádiz) puede acercarse al Centro de Interpretación sobre José Pérez Ocaña en su localidad natal de Cantillana (Sevilla), que mantiene y conserva una gran selección de la obra del genial pintor. Aunque bien es cierto que su obra, la paleta de sus colores, es tan original como el personaje, como el artista total y completo que fue, es también cierto que el personaje nos sigue hablando incluso después del aquel ya lejano septiembre de 1983, cuando la muerte vino a encontrarle vestido de sol.

Era complicado que una obra de teatro sobre Ocaña como la que se presentó en la sala Fundición los pasados 7, 8 y 9 de junio en Sevilla nos pudiera sorprender. La obra “Ocaña” de Unai Izquierdo que nació en Pabellón nº6 de Bilbao y vio la luz en octubre de 2018 en aquella ciudad vasca, por fin ha recalado en el Sur. Una obra con Ocaña como protagonista era difícil que nos pudiera sorprender, pues lo consiguieron. Porque si la obra pictórica habla por sí sola entenderéis que hacer una performance, hablar de vírgenes, de tradiciones, de viejas y de sexo, de revolución…con todo lo que hizo el propio Ocaña, era difícilmente superable. Y precisamente será esto lo que no se ha hecho ¿para qué superar a Ocaña? ¿para qué imitarlo? ¿por qué no hablar de Ocaña con su lenguaje y sus colores pero sin tener que ser de nuevo Ocaña? Y quizás esa mirada cristalina, de gran pureza y respeto extemporal ha construido una obra teatral divertida, que nos hace sentirnos cómodos en el inconformismo, rebeldes en sus trazos, la normalidad y la belleza de los cuerpos…y con una gran carga emocional importante que nos desnuda (nos aproxima) a Ocaña y su entorno. Ya más sorprendente es ver cómo la mirada de la compañía vasca que ha realizado el montaje se ha acercado al mundo de la religiosidad popular, de las tradiciones del medio rural andaluz, incluso con un acento andaluz agradable, mucho menos histriónico y exagerado que el que pudiera tener cualquier personaje de criada de una serie española de Antena3. Como andaluces se lo agradecemos, un acercamiento respetuoso y agradecido con estas formas verbales y estos vocablos que nos hacen únicos en nuestras diferentes hablas andaluzas. No vamos a adelantar más del teatro. Tienen que verla.

Imagen de la obra 'Ocaña', de Unai Izquierdo.


Resulta curioso que Ocaña siga despertando admiración y respeto, y cada vez más fuera de Andalucía. Hace muy poco se inauguraron los premios Ocaña impulsados por el cineasta Ventura Pons, al que sin duda toda la vida se le recordará por la película que hizo a Ocaña. Muy recomendable también es el documental “Universal y faraona” sobre Gato Pérez, Ocaña y Pepe Rubianes, estrenado en 2018, en que el hermano mellizo, Jesús Pérez Ocaña, nos habla de su hermano en momentos muy dulces y delicados que por siempre estarán ya en el cine.

Y en el mes de junio, mes del Orgullo LGTBI, también se multiplican las propuestas culturales. Precisamente desde Barcelona (que por cierto desde su Ayuntamiento han rechazado hacer una exposición de pintura de Ocaña) nos llega un espectáculo de copla que van a llevar Joan Vázquez y Marc Sambola con unas escenografías inspiradas en el mundo pictórico de Ocaña.

En Sevilla, se aprobó por todos los grupos municipales, a instancia de Izquierda Unida, la rotulación de una calle del centro de Sevilla, cerca de La Alameda de Hércules, con el nombre de José Pérez Ocaña. A día de hoy seguimos esperando el día y la hora para hacer una gran fiesta y revindicar ese callejero rebelde y multicolor que tanto necesita Sevilla. Las cosas en Andalucía van despacio…

Y es que hay toda una generación nueva de expertos de Ocaña y de colectivos culturales que lo quieren impulsar y mientras tanto seguimos sin dotación presupuestaria para abrir el centro de Cantillana como un Museo, con su horario y su personal, con sus actividades y su dotación presupuestaria. No es un problema del ayuntamiento de Cantillana (cogobierno de IU y PSOE) que ha tenido como objetivo prioritario conseguir un edificio y dotarlo de las mejores condiciones técnicas y así lo consiguió… Un magnífico espacio construido en tiempos de crisis, con un potencial turístico y educativo enormes. Es un problema de nuestra sociedad que se basa en efímeras proclamas y que no se moviliza por elementos culturales tan importantes. El Museo Ocaña no será sólo un lugar donde recordar la obra de Ocaña, será un lugar donde conocer la historia de la lucha del movimiento LGTBI. Si la pasada consejera de cultura, Rosa Aguilar, pasó del tema, ya no podemos perder más tiempo en que la nueva consejera de cultura de Andalucía se entere de quién es Ocaña y apoye con fondos al futuro del museo. Vamos a tener que movernos… Como grita Camilo en la obra de teatro, pero de forma actualizada: ¡Junta escucha, “mariconas” en lucha!

Publicado en el Nº 327 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2019

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