Las cadenas rotas

Pasados 50 años de Stonewall, queremos el fin del robo de los capitalistas a nuestra comunidadArmarios con clase El capitalismo es experto en nutrirse de sus contradicciones y la diversidad se ha convertido en un negocio muy lucrativo para él.

Vanessa Angustia 05/07/2019

Durante los últimos quince años se ha disfrazado un estado social de derechos y libertades en torno a los afectos, la diversidad sexual y la expresión e identidad de género. Durante los últimos meses he leído y oído muchas veces burlas en torno a “salir del armario” incluso por parte de personas LGTBI. Y me pregunto si hemos llegado no sólo a la toma burguesa del movimiento LGTBI, sino también a la fase más madura y desarrollada del capitalismo que hayamos conocido.

El movimiento LGTBI despierta con la lucha de mujeres transexuales obreras y racializadas. Fueron las múltiples discriminaciones sufridas, que las obligaban a vivir en los márgenes del sistema y ser pobres, la reacción necesaria para comenzar una revolución. Stonewall, en 1969, fue una revolución antipatriarcal y de clase obrera. En los aciertos y la lectura de riesgos, Sylvia Rivera tenía razón, esto es una lucha de clases.

Stonewall impugnó el modelo de familia patriarcal heterosexual, la base del modelo de producción capitalista y nos dio las claves de lo que intentaría apropiarse la socialdemocracia para transformar un movimiento impugnatorio antipatriarcal y anticapitalista en un acomodo al sistema. Sylvia Rivera partía de un análisis que le enseñó el momento de prender la chispa, pero también los riesgos. Como agente capitalista, la socialdemocracia intentaría una fase conciliadora frente a la transformación de modelo. Reformismo, interclasismo y conciliación para adaptarse al capitalismo.

El capitalismo es experto en nutrirse de sus contradicciones y la diversidad se ha convertido en un negocio muy lucrativo para él. Y ha disfrazado de derechos y libertades una lucha que en realidad ha vaciado. Ningún derecho es real si ejercerlo te pone en peligro, si no se garantizan las condiciones materiales necesarias y así sigue siendo. Desde que las agresiones por razón de orientación sexual e identidad o expresión de género se contabilizan en España desde 2013 cada año las cifras suben. Un 80% de personas trans vive en situación de desempleo. 9 de cada 10 menores LGTBI es acosado en su centro de estudios. Más del 30% de personas LGTBI aun sufren discriminación laboral. La sanidad pública es un marco de vulneración de derechos que restringe el acceso en igualdad a mujeres lesbianas y bisexuales y personas trans.

Por eso resulta insultante que alguien niegue que aun hoy, salir del armario es un acto de valentía y lucha, que lo que te sigues jugando muchas veces es un techo, comer y ser respetado como igual e incluso la vida. Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, revolucionarias de Stonewall, se fortalecieron en una organización obrera, Black Panther Party y encontraron como primeras aliadas a las mujeres feministas de Estados Unidos que reconocieron la opresión y compartieron camino en sus luchas.

Han pasado 50 años de Stonewall. Queremos libertad. Queremos pleno empleo para nuestra gente. Queremos el fin del robo de los capitalistas a nuestra comunidad. Queremos viviendas, educación y salud dignas. Stonewall, las feministas y Black Panther Party tenían razón.

Publicado en el Nº 327 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2019

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