Economista, periodista y director del documental ¿Quién ha hipotecado mi Ayuntamiento?Yago Álvarez: “La Ley Montoro secuestra la capacidad de los Ayuntamientos para ejercer políticas públicas” “El rescate de los Ayuntamientos, cuya deuda total suma 24.000 millones de euros, podría hacerse a costa de los bancos que nos deben 60.000 millones de euros”

Gema Delgado 18/07/2019

Redactor de El Salto y co-fundador de El Salmón Contracorriente, Yago Álvarez es también activista de la Plataforma por la Auditoria Ciudadana de la Deuda. Hace tres años escribió el libro Descifra tu deuda, una guía que, según decía, no pretendía ser el manual definitivo ni la llave secreta que nos librara de pagar todas las deudas, sino el punto de partida para lo que llamaba “un proceso sin fin”. Un día el grupo municipalista Ganemos Jerez le llamó para que hiciera un documental que diera a conocer a la gente de Jerez de Frontera cómo se había generado la deuda en el ayuntamiento de su ciudad, uno de los tres más endeudados per cápita del país, junto a Parla (Madrid) y Jaén. Se trataba de un proyecto que más allá de la denuncia sirviera de empoderamiento de la ciudadanía no sólo jerezana sino, por extrapolación, de todo el Estado. El resultado es ¿Quién ha hipotecado mi ayuntamiento? La historia de un municipio que podría ser el tuyo, una obra didáctica y pedagógica que en una hora y media explica cómo los ayuntamientos llegaron a la bancarrota y cómo se les secuestró su capacidad para hacer políticas públicas. El documental, con guión y dirección de Yago, se estrenó el 1 de febrero de este año. Un par de meses después se liberó en las redes para ampliar su difusión antes de que se celebraran las elecciones municipales del pasado 26-M.

MUNDO OBRERO: El documental se inicia con la llegada a la alcaldía de Jerez de Pedro Pacheco, que gobernó durante 24 años ininterrumpidos con una trayectoria que se inicia con una política progresista y social y acaba con un giro radical a la derecha y unas obras faraónicas que dejan endeudado el municipio.
YAGO ÁLVAREZ:
Pedro Pacheco viene de los movimientos progresistas contra Franco pero da un giro total cuando en la segunda y tercera legislatura se empieza a convertir en la imagen caciquil contra la que él luchaba en un principio. Los personalismos en la política municipal no son nada nuevos, está Rita Barberá, los Jesús Gil, etc. Y por desgracia lo estamos volviendo a ver en este último ciclo: las grandes candidaturas que llegaron a los gobiernos los últimos años se han basado en la cara de una persona.

M.O.: Esto podía haber pasado en tu ciudad, titula el documental. ¿Cuál es el patrón que se repite en la mayoría de los ayuntamientos?
Y.A.:
Por un lado, el nepotismo de la gente que gana varias elecciones y se cree Dios, y eso ha pasado en todos los municipios. Por otro, la comodidad de la ciudadanía, que cuando las cosas van bien no se molesta en ver lo que hace su alcalde, como sucedió en los años de la burbuja inmobiliaria. Y eso también ha pasado en todos los rincones del país. Nunca ha habido un control de la ciudadanía a sus representantes municipales. Aunque esto no es sólo una cuestión de municipalismo. El PSOE de Felipe González privatizó muchísimas empresas y nadie se paró a pensar si esa privatización era beneficiosa para el país. Venían con sus teorías totalmente neoliberales y nos decían que lo privado era lo mejor, la gente lo admitió y mientras hubo trabajo y sueldos decentes nadie se quejaba.

Y luego, hay otra cosa que para mí es muy característica de la política y los políticos españoles que es el “si culo veo culo quiero”, el tu tienes unas Olimpiadas, pues yo también quiero unas Olimpiadas; tu tienes una piscina municipal climatizada, pues yo también quiero una. Así a todos los niveles.

El derroche se ha hecho sin ningún control, ni desde las instituciones centrales ni desde la ciudadanía activa. Así es como al final los municipios, impulsados también por la burbuja inmobiliaria y el chorreo de dinero que manejaban a base de entrar en el juego de la especulación urbanística, se han convertido en un sinfín de derroche, despilfarro, corrupción, clientelismo y amiguismos. Mientras había dinero y los bancos les prestaban, no había problema. Es cuando estalla la burbuja inmobiliaria cuando la deuda empieza a pasar por encima de los municipios. Y eso ha sucedido prácticamente en todo el Estado.

M.O.: En el proceso de endeudamiento y corrupción entran en juego varios actores: políticos sin escrúpulos, que entran y salen y se enriquecen por el camino; empresarios poderosos y corruptores que compran políticos desde la impunidad; y jueces.
Y.A.:
Nos quejamos del político que se ha vendido, sobre todo si es de un partido diferente al que votamos, pero falta conciencia para señalar al corruptor. El sistema económico capitalista protege totalmente a los corruptores como las Sociedades Anónimas protegen a los empresarios. Si una empresa corrompe a un alcalde y les pillan, la empresa puede quebrar pero los accionistas quedan libres de toda culpa en la mayoría de las ocasiones.

Y ese que luego está el sistema jurídico que podrá meterse con un pequeño o mediano empresario pero nunca lo hará con los grandes como Florentino, Sacyr y todos los empresarios que vienen del franquismo y que han contralado toda la empresa pública en los años de burbuja y la siguen controlando ahora con la prestación de servicios.

M.O.: ¿El plan de ajuste para limitar la capacidad de actuación de los Ayuntamientos priorizando el pago de la deuda es un plan ideológico del PP?
Y.A.:
Más que un plan ideológico del PP es un plan ideológico a nivel mundial que se llama Neoliberalismo del cuál es PP es el alumno aventajado, incluso dentro de Europa. Lo aplicó a la perfección en España. Una vez que las empresas del primer mundo ya no tienen mucho más a donde expandirse, han colonizado todo lo colonizable y los niveles de consumo ya no se pueden subir mucho más, lo que queda es lo que Harvey llamaba acumulación por desposesión, o sea, el nuevo filón está en lo que es público.

M.O.: ¿Cómo se ha aplicado ese plan de ajuste neoliberal en España?
Y.A.:
Pues es muy fácil. Tras la crisis financiera todos los países están endeudados hasta arriba y necesitan a los mercados para poder financiarse. Llega el FMI, como hizo en Latinoamérica y en países africanos hace 20 y 30 años, y exige a los países del Sur de Europa que cambien sus legislaciones y hagan reformas estructurales, en forma de recortes y privatizaciones, para acabar empequeñeciendo las Administraciones Públicas. El FMI y la Troika ejercen presión sobre los gobiernos. Zapatero reconoce en sus memorias que el cambio del artículo 135 en la Constitución fue una petición del Banco Central, para imponer el pago de la deuda por encima de todo. Pero necesitan además que alguien ejerza presión sobre las comunidades autónomas y los municipios. Ahí es cuando entra Montoro con la Ley de Estabilidad Presupuestaria, la conocida como Ley Montoro, que traslada esa herramienta de sometimiento que es la deuda para entrampar a los municipios y poder exigirles que hagan cada vez más pequeña su capacidad de acción. Y de paso favoreciendo a la banca y a los mercados.

Tenemos una Unión Europea que trabaja únicamente para el sistema financiero, para sostenerlo y eso se hace quitando competencias para concentrar todas las decisiones en unas pocas personas que están en Bruselas.

M.O.: ¿Cómo han ido minando la capacidad de acción de los ayuntamientos?
Y.A.:
Cerrando empresas públicas, privatizando otras publicas o mixtas, como limpieza, recogida de basuras, el agua... que han quedado concentradas en manos de cuatro o cinco grandes empresarios. Las mismas empresas que antes eran las grandes constructoras ahora están obteniendo enormes beneficios de las administraciones locales.

Eso es lo que ha pasado en los ayuntamientos de este país en los últimos diez años.

M.O.: ¿Cómo puede ser que los mismos que llevaron el país a la ruina se benefician de la ruina de los Ayuntamientos?
Y.A.:
Los bancos, por un lado, que llevaron a la ruina al sistema financiero por jugar tanto al casino y de una forma tan arriesgada, además de controlar el poder hipotecario son los que acaban haciéndose con las deudas de los Ayuntamientos.

Y luego están las empresas constructoras, como ACS, de Florentino Pérez, que crea Clecer y Urbaser, dedicada a limpieza de edificios, recogida de basura, etc. Ferrovial Servicios crea Ferroser. Sacyr Vallehermoso crea Valoriza.... Y luego llegan los procesos de privatización del agua que ha habido en los últimos 10 y 15 años porque es lo que queda que le puede interesar ahora al mercado. Y así es como bajo esa falsa liberalización lo que hemos hecho ha sido seguir alimentando a las mismas élites.

M.O.: En algunos ayuntamientos la deuda multiplica por cinco el dinero de los presupuestos municipales. Tu documental concluye con un capitulo de propuestas para salir de este pozo sin fondo. Cuéntanoslas.
Y.A.:
Esos ayuntamientos que tienen 5 veces sus presupuestos en deuda, o sea que la deuda es un 500% lo que ingresan en un año, no pueden salir. Ni tampoco los que tienen el doble de deuda que de presupuesto. No pueden salir por si solos. Y además sería un sacrificio para la ciudadanía que la ciudadanía no se merece.

Hay que buscar soluciones que vengan desde instancias mayores, como el Estado. Soluciones que enfadarán mucho al sector financiero porque una de las principales vías de solución sería hacer quitas de esas deudas financieras que tienen con los bancos. Es inaudito que los bancos no nos devuelvan los 60.000 millones que ya dicen que no nos van a devolver, y que se dan por perdidos, cuando los ayuntamientos están en manos de esa gente.

Como se explica en el documental, los municipios tienen una deuda de 24.000 millones de euros. En total, en todos los Ayuntamientos. Y sólo en Bankia nos gastamos 22.000 millones. Así que no es tan loco hacer un rescate que sea a costa de los bancos.

Otra gran losa de los Ayuntamientos son las deudas que tienen con la Seguridad Social y la Administración Central. Además, los intereses que cobra la Seguridad Social por demora son una barbaridad, entre el 3% y el 9%. Tiene que haber un entendimiento entre las Administraciones. No puede ser que funcionen como Sociedades Anónimas diferenciadas o como filiales de una multinacional que se cobran intereses entre ellos. Tiene que haber un poco de cabeza en la Administración Central para poder hacer quitas, permutas, renovaciones o eliminaciones de intereses, hasta que los municipios, que es la primera línea con la ciudadanía, tengan la capacidad total de financiación y de gasto para hacer políticas para la ciudadanía.

M.O.: Entonces, si hay capacidad económica para solucionarlo, ¿es una decisión política mantener a través de la deuda el secuestro de la democracia en el ámbito municipal?
Y.A.:
Totalmente. La Ley Montoro fue un secuestro total de la capacidad de los Ayuntamientos para ejercer políticas públicas. Tan brutal como vimos en el Ayuntamiento de Madrid, que cumplía con toda la Ley Montoro y que lo único que quería era gastarse el superávit en políticas sociales. Montoro ganó y cortaron la cabeza de Carlos Sánchez Mato por saltarse el fin político que tenía esa ley y que era impedir que ese superávit se gastara en otras cosas.

La Ley Montoro es una centralización de poderes en el Ministerio de Hacienda.

Publicado en el Nº 327 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2019

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