Zapatero, Bono y Moratinos, ejercieron de intermediarios entre empresas y el dictador guineanoA la espera de una "primavera CEMAC" contra 6 dictaduras de África Central Nos cuesta entender “la protección” que los sucesivos gobiernos españoles dan al dictador guineano y que no sea más crítico con las muertes, torturas y detenciones arbitrarias.

Martín Obiang Ondo. Presidente del Movimiento para la Liberación de Guinea Ecuatorial III República. 28/08/2019

Después de 50 años de independencia de los países de la Comunidad Económica de los Estados de África Central (CEMAC) integrada por de seis estados del África central (Camerún, Congo, Centroáfrica, Chad, Gabón y Guinea Ecuatorial), no ha habido un gobierno capaz de generar riqueza para el desarrollo de sus naciones y se augura un desenlace desastroso. Corren aires de inestabilidad en esta comunidad.

En primer lugar está Camerún, cuyo dictador lleva en el poder 37 años sin intención de abandonarlo. Centroáfrica, país inestable desde hace casi dos décadas a consecuencia de la misma política de sus vecinos de la comunidad de dictadores, cuyo actual gobierno no goza de ninguna estabilidad real necesaria para el ejercicio de plenas funciones y capacidad. Chad, con un dictador sanguinario con 29 años en la jefatura del Estado y sin signos de dejar el cargo en un futuro cercano. Congo, con un dictador de la misma escuela de sus homólogos que lleva 35 años sin síntoma alguno de apartarse del poder. La familia Bongo lleva dirigiendo Gabón desde 1967. Ali Bongo, el actual presidente sucedió a su padre en el año 2009. Las últimas elecciones provocaron fuertes protestas en el país a causa de un supuesto fraude en las mismas, pero a pesar de ello Bongo sigue en el poder. Actualmente se encuentra en Marruecos desde hace tres meses, recuperándose de una dolencia cardíaca. Su gobierno lleva los asuntos rutinarios, pero poco más. Y Guinea Ecuatorial, donde gobierna un dictador cruel, corrupto y sin escrúpulos, que lleva en el poder desde hace 40 años -llegó a través de un cruento golpe de Estado- y cuya pretensión es establecer una dinastía para seguir cuidando de su finca llamada Guinea Ecuatorial. Desde hace tiempo trata de que, uno de sus hijos, Teodoro Nguema Obiang, alias Teodorín, le suceda en sus tropelías.

Ninguno de estos países contempla en su Constitución la monarquía como forma de articular el Estado, pero de facto los seis han cedido el poder a su descendencia o al menos lo tienen en proyecto, como es el caso de Guinea Ecuatorial.

Esa política de opresión y carencia de democracia, además de desgobierno y una corrupción sistémica e impune, tiene consecuencias nefastas, como la migración masiva a Europa y la extrema pobreza en países que rebosan de recursos naturales (petróleo, gas, minerales, maderas, pesca, etc). La zona CEMAC es una auténtica bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. Esa situación genera desconfianza de los ciudadanos en sus instituciones y alienta cambios radicales ante la imposibilidad de llevar a cabo cambios por procedimientos democráticos.

Los hechos ocurridos en Libreville, capital de Gabón, el pasado 6 de enero del presente año, deben entenderse, repito, desde la terrible situación en la que se encuentran las poblaciones de esos países, con elevados índices de pobreza, serias dificultades de acceso a la Sanidad y Educación. No es de extrañar, por tanto, que hastiados y cansados de esa situación –a la que se une una tremenda desigualdad con las élites dirigentes- se vean impelidos a recurrir a la violencia.

Curiosamente, el intento de un grupo de militares por dar un vuelco a la situación de la población gabonesa, se ha vivido con más intensidad en Guinea Ecuatorial que en la propia República de Gabón. Quizás se deba a que el pueblo guineano padece una mayor injusticia que el gabonés y vive pendiente de que cualquier acción social le libere del yugo que padece.

Desde que obtuvieron o consiguieron la independencia, los seis países de la CEMAC no han conocido lo que es vivir en libertad y democracia -tampoco antes la tuvieron-, siempre han estado sometidos a brutales dictaduras y convulsiones internas que hacen de la zona un territorio propenso a un estallido violento que, lógicamente, puede estallar en uno de esos países, pero que con seguridad se extenderá con rapidez al resto.

La Unión Europea y Estados Unidos, entre otros países, permanecen insensibles ante esa situación. Es más, están contribuyendo a mantener a esos dictadores –sus dictadores- a través de los cuales consiguen extraer los recursos naturales de esos países a un costo muy bajo.

Los escándalos de corrupción salpican a políticos occidentales y, en ocasiones –cuando la prensa se hace eco de ellos- la Justicia se ve obligada a actuar. Un ejemplo nos lo ofrece Teodoro Nguema Obiang, Teodorín, hijo del dictador guineano, cuyas “inversiones” con “bienes mal adquiridos” le han conducido ante los tribunales de Justicia de Francia, Brasil, Estados Unidos y Suiza, entre otros países.

Connivencia de España

Si estos seis dictadores gobiernan en sus países es porque las grandes potencias lo toleran. Y especialmente nos referimos a la Unión Europea y Estados Unidos.

Para los ciudadanos de Guinea Ecuatorial se nos hace dificultoso entender esa “protección” que los sucesivos gobiernos españoles le dan al dictador guineano, además de tolerar el “terrorismo de Estado” que ejerce y no sólo en Guinea Ecuatorial, sino en España, donde en no pocas ocasiones, opositores guineanos han sido víctimas de agresiones a cargo de sicarios a las órdenes del régimen que preside Obiang Nguema.

Igual que se nos hace harto difícil llegar a entender que el gobierno español –gobierne quien gobierne- consienta esas actuaciones de la dictadura guineana, y no sea más crítico con las muertes, torturas y detenciones arbitrarias que la oposición guineana viene denunciando. Asimismo nos extraña, y mucho, la impunidad con la que la dictadura guineana expolia sus bienes a empresarios españoles, europeos y de otras nacionalidades, sin que sus denuncias sean atendidas.

Nuestras dudas quedan aclaradas cuando vemos a los ex-presidentes del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, al exministro de Defensa y expresidente del Congreso de los Diputados, José Bono, y al exministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ejerciendo de intermediarios entre empresas y el dictador guineano.

Publicado en el Nº 327 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2019

En esta sección

A la espera de una "primavera CEMAC" contra 6 dictaduras de África CentralThailandia: elefantes para un déspotaTrump vs. América LatinaBrasil, el pulso continúa entre Bolsonaro y LulaEstados Unidos persigue un colapso económico total de Venezuela aunque la población tenga que sufrir

Del autor/a

A la espera de una "primavera CEMAC" contra 6 dictaduras de África Central