“Las aventuras del capitán Singletón”, de Daniel DefoeUna novela sobre el comercio y los piratas La novela justifica, en aras del progreso, la política de depredación colonial llevada a cabo por las naciones europeas.

Colectivo Todoazen 22/08/2019

El título completo de esta novela de Defoe es mucho más largo de lo que parece. La costumbre de los títulos largos tiene algo que ver con la consideración que cada época tiene sobre la función de la Literatura. En ese siglo XVIII el género narrativo -que está en sus comienzos- se entendía como la plasmación de la trayectoria vital de un personaje singular, ya sea el capitán Singleton ya fuera Fray Gerundio de Campazas, y el valor o mérito de una obra parecía descansar en gran parte en la originalidad y cuantía de los avatares y sucesos de una vida "de novela". De este modo el título se presentaba como un resumen "cuantitativo" del contenido de la novela, buscando a través de él, despertar el interés de la gente. Por eso conviene detallar y detenerse en su lectura y hacerlo atentamente puesto que el mismo título nos puede dar algunas claves sobre las intenciones del autor a la hora de escribir su obra.

Recordemos que el título completo es el que sigue: "La Vida, Aventuras y Piraterías del célebre Capitán Singleton, que incluye la narración de cómo fue abandonado en tierras de la isla de Madagascar, de cómo se instaló allí, con una cuidada descripción del sitio y sus habitantes. De su travesía desde dicha isla, en una piragua, a las costas del continente africano, con una relación de las costumbres y usanzas de sus pobladores. Su prodigioso escape de tan bárbaros nativos, y de las bestias salvajes. De su encuentro con un viajero inglés, un ciudadano de Londres, en medio de las naciones indígenas, de las fabulosas riquezas que adquirió, de su travesía de vuelta a Inglaterra. Asimismo incluye un recuento del regreso del capitán Singleton a la mar, con pormenores de sus muchas aventuras y piraterías junto al famoso capitán Avery y otros".

De un breve análisis de este título podemos observar algunos aspectos:

• Se nos habla de tres categorías dentro de la biografía del protagonista: Vida, Aventuras y Piraterías, lo que de alguna forma se reflejará en la estructura narrativa de la novela.
• Se recalca lo exótico del escenario y se hace énfasis en lo que bien podríamos llamar hoy el aspecto documental: descripción cuidada de la isla y costumbres y usanzas de sus pobladores.
• Se realza el plano del peligro: prodigioso escape, bestias salvajes.
• Se señala un aspecto muy atractivo: fabulosas riquezas.
• Se insinúa una historia dentro de la historia: "De su encuentro con un ciudadano inglés, un ciudadano de Londres, en medio de las naciones indígenas" que de algun modo remite al tema del Robinson.

Toda narración, escribe Claude Bremond, consiste en un discurso que integra una sucesión de acontecimientos de interés humano en la unidad de una misma acción. En esta definición, que aceptamos por su claridad y eficacia, se ponen de relieve dos aspectos fundamentales de lo narrativo: la integración en una unidad de acción de los acontecimientos y que estos han de tener interés humano.

Los acontecimientos se presentan ordenados por una unidad de acción que los integra. Esa unidad de acción está relacionada con el sentido global de la narración, es decir, con lo que la novela nos cuenta a través de lo que nos cuenta. Cuando alguien nos cuenta algo siempre nos preguntamos qué es lo que nos quiere decir con esto que nos está contando y otro tanto sucede en toda narración: por qué nos cuenta lo que nos cuenta. Y a ese sentido nos acercamos si delimitamos cuál es el conflicto de que se nos habla, cómo se argumenta narrativamente ese conflicto y en que trama se concreta ese argumento.

El conflicto está relacionado con el tema, con esa idea latente que recorre todos los episodios de la narración. El conflicto, diríamos, es la idea hecha drama, conflicto. Pues bien ese conflicto que ordena esta novela de Defoe se presenta como un dilema: ¿es posible, en esta vida, salvar el cuerpo y salvar el alma? Detrás por tanto hay una idea -tema- profundamente religioso: el tema de la salvación. En el mundo católico ese conflicto está resuelto teóricamente con aquella pregunta de San Juan Evangelista: ¿De que te sirve salvar el cuerpo si no salvas tu alma?, pero en la cultura luterana -a la que pertenece Defoe el bienestar del cuerpo y el bienestar del alma no solo no están reñidos sino que pertenecen a una misma obligación religiosa: honrar a Dios en cuerpo y alma. Para una conciencia puritana cuanta más riquezas consigas en este mundo, mayor recompensa alcanzarás en el Otro. De ahí que algún autor como Max Weber haya insistido en las estrechas relaciones entre el luteranismo y el nacimiento del capitalismo.

Con fijarse en el siguiente párrafo, situado hacia el final de la novela, veremos bien el peso de ese conflicto en el sentido total del largo relato: "Cuando reflexionaba en la manera en que lo había obtenido (el dinero) me daban ganas de regalarlo todo a fines caritativos, como una deuda que tenía con la humanidad. Aunque era católico, no compartía la opinión de que podría comprar el reposo de mi alma; sin embargo, consideraba que, al proceder del pillaje, y no poder encontrar alivio personal, se lo debía a la comunidad y mi deber era distribuirlo para el bien común".

Ese conflicto se argumenta narrativamente a través de la historia de alguien que por sus condiciones de partida -el pobre y huérfano Bob Singleton- no parece poder alcanzar ese bienestar por medios honestos y se desarrolla siguiendo una trama que en grandes líneas nos cuenta el origen mísero, el enriquecimiento casi inesperado, la ruina y un nuevo enriquecimiento merced a malas artes.

El entramado de la novela se presenta en dos grandes bloques narrativos, por lo que bien puede hablarse de dos partes diferenciadas. La primera se centra en las aventuras africanas e incorpora la infancia y primeros años del protagonista. La segunda tiene como eje la piratería, las aventuras en el mar y finaliza con la vuelta a Inglaterra, a la vida normal. En las dos el motor de la acción es el mismo: sobrevivir a los obstáculos, pero en la primera esos obstáculos provienen de la Naturaleza, en la segunda, de los hombres y su codicia y es esa presencia de un dilema moral -la lucha entre el bien y el mal- le otorga a la novela de Defoe una dimensión semejante al Moby Dick, de H. Melville.

Pero merece la pena también detenerse en algunos subtemas que se van entretejiendo a lo largo del libro y que van conformando una visión del mundo en la que los nuevos tiempos mercantiles, la defensa de la razón ilustrada y un sentimiento de la piedad asentada en las obras (más que en la fe), ocupan un lugar destacado. Por ejemplo la valentía, la ilustración, la riqueza y la utilidad de la razón. El valor personal o arrojo es un valor importante y necesario a lo largo de toda la novela, pero no se trata tanto de un valor "animal" como de un valor racional. Desde muy al principio el protagonista nos hace ver la necesidad de ilustrarse y acceder a todos los conocimientos posibles -educarse- para mejor vencer y superar todos los obstáculos.

El subtema de la riqueza es uno de los más importantes del relato. En cierta forma podría afirmarse que muchos de los temas que serían abordados años más tarde por el fundador de la Economía, Adam Smith, autor de La riqueza de las naciones, creador del liberalismo económico -el interés individual es el mejor medio para alcanzar el bien común"- se encuentran adelantadas en esta novela. Más claro todavía está su sentido de la riqueza cuando se lee "nuestro lema era enriquecernos lo máximo posible". La novela sobre todo en la segunda parte -que trascurre en el corazón de las grandes rutas comerciales- es de algún modo la aventura del comercio: del oro y la plata, del marfil y las especies, del lino y el algodón, de la seda y el azúcar. La razón, el razonamiento, como arma útil para vencer los obstáculos y conseguir las metas propuestas. Al lado de la fuerza física, las armas y la pólvora aparece la razón y la fuerza de la razón.

Finalmente y ocupando un lugar destacada aparece un tema moral muy interesante: la cuestión del arrepentimiento ligado a la culpa. La cuestión se plantea a partir del reconocimiento de que la gran riqueza que han acumulado ha sido lograda mediante el robo, el engaño y la rapiña, es decir, mediante la piratería. El protagonista tiene claro que el arrepentimiento conlleva restitución y ante la imposibilidad de llevarla acabo se atormenta, si bien al final se libra de la culpa al decidir emplear esa riqueza en la ayuda a los necesitados, "decidí dedicarla a hacer justicia a la primera oportunidad que se me presentara, o que Dios pusiera en mi camino”.

Hay por tanto en la novela un tono y un sentido moral aunque ciertamente la resolución del conflicto es un tanto cínica: llega con que dedique mis riquezas mal ganadas a algún fin altruista, con lo que si leemos bien en el fondo se está legitimando el expolio y el robo y no sólo a nivel individual sino también a nivel geopolítico. En otras palabras, la novela justifica, en aras del progreso, la política de depredación colonial llevada a cabo por la naciones europeas.

Al lado del Robinson Crusoe esta novela deja ver ciertos desequilibrios narrativos pero no por ello deja de ser uno de los relatos de mayor interés de su autor. La narración, aun cuando sigue las pautas de una novela de aventuras, entronca con las novelas de aprendizaje y sabe remontar la historia que relata hacia lugares de reflexión general. La presencia del mal, del arrepentimiento, de la construcción de un destino humano y de la responsabilidad que esa construcción contiene, sitúan la novela en una esfera moral de gran intensidad. Si a eso unimos su carácter de "epopeya" del comercio, podemos entender que estamos ante algo más que una simple novela de aventuras y esa capacidad para situar lo trascendente dentro de lo cotidiano -la lucha por la vida- hacen de ella un título singular dentro de la Historia de la Literatura.

Publicado en el Nº 327 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2019

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