¿Desde cuándo Bruno, con el reparto del Mundo Obrero?

Desde bastante antes de la legalización del Partido, hará unos veinticinco años. Yo entonces estaba en la Agrupación de la “constru” y era uno de tantos que se dedicaba a esto. Ya en la legalidad, me levantaba todos los días a las seis de la mañana para aprovechar un ratito antes de ir al tajo y difundir las publicaciones del PCE, en la boca del metro del Puente de Vallecas, en Atocha…

Es es Bruno en cuatro palabras: “apenas”la constancia.

Bruno expuesto a los ojos del rojerío madrileño es todo un símbolo, una especia de héroe del tiempo que va por la vida ajeno a la estupidez humana; a la estupidez de los ajenos, y también a la de los suyos. Buena gente, Bruno, de voz ronca y carraspera fácil. Para no ser menos que su manchego paisano, el gran pintor Ortega, en su arte se hacina un pasado para plantear un futuro.

En Escalonilla, un pueblo toledano, nuestro hombre se hizo comunista -de la JSU- “a la vez que me salieron los dientes”.

Mientras habla, me doy cuenta que Bruno, en realidad, es un hombre sin edad, incluso físicamente está fuerte, sostenido por unas fuertes piernas, asistido por unos fuertes brazos: muchos kilómetros, muchos kilos…, mucho, Bruno, mucho. Contigo no va esa letra, quizá la más lograda, de los Rolling Stones, la que en una de sus estrofas dice: “El tiempo es lo único capaz de erosionar una montaña y de arrugar el rostro de una mujer…”, y digo, Bruno, contigo no va, porque tú sabes permanecer al margen, en los humedales verdes, donde permanece el junco. Enjuto de apariencias, poca cosa, insignificante si se quiere, pero ahí estás, Bruno, “viendo pasar el tiempo”, viendo pasar…

La guerra se llevó un hermano, ¿su nombre?, no te lo pregunté pero, qué más da, seguramente la guerra se llevó muchos hermanos, guárdalo para ti, Bruno; sé que aún te duele.

En el 39, el final ya, me dices que te cogió en Granollers, haciendo un curso de oficial en la Escuela de Fuerzas Blindadas. Desde Cataluña pasaste, en compañía de muchos, a Francia, concretamente al campo de refugiados de Argelés-su-Mer, luego a otro, Barcarés, y de nuevo a Argelés. Para entonces se estaban reclutando brazos para las compañías de trabajo: “mejor fuera que dentro”, pensaste, y te llevaron a Toulouse para hacer hangares. Luego al departamento de Loire y Garonne, y por ahí andabas a la vez que iba concluyendo al que dicen, segunda gran guerra…

En octubre de 1944, “cuando lo del Valle de Arán, me enganché con los maquis. Yo iba en una de las dos brigadas que componían la “excursión” -unos 150 hombres en cada brigada-, cuyo destino, a través del Valle del Roncal, era llegar a Cinco Villas (entre Zaragoza, Navarra y Huesca). Los del Valle de Arán entraban casi en plan de ejército, mientras que lo nuestro tendría que ser a lo guerrillero. En Cinco Villas teníamos apoyos, o al menos les había cuando iniciamos la expedición, pero no llegamos a contactar con ellos porque cayeron antes. La cosa se puso fea y cada uno tiró para un lado, algunos consiguieron volver a Francia, yo, junto con otros, alcancé el objetivo. Desde las montañas de la zona pudimos ver el panorama, la cacería que tenían montada con los nuestros. Dimos la vuelta pretendiendo ganar la frontera y, lo que nos había costado 12 días andarlo hacia dentro, a la vuelta quisimos hacerlo en uno solo. Y nos echaron el guante. Suerte tuvimos que salvamos el pellejo… Yo llevaba una metralleta, así, cruzada en el pecho junto con las bombas y el culatín “quitao”. Al eschuchar el primer alto me eché las manos al pecho, pero ya nos estaban apuntando…

De¨primeras me cayeron dos años en la cárcel de Pamplona, pero como tenía pena larga por los informes que llegaron de mi pueblo, al final, con todo el rollo, me chupé ocho años en total; Hasta el cincuenta y tantos…

Ya en la calle, trabajé unos diez años, en un taller de maquetas metálicas. Lugeo estuve en Murcia en otro tallercito, también he pasado tres años en Francia, como emigrante económico…”

¿Hijos?

“Tres:Gregoria, Pablo y la que vive en Italia, Carmen.”

¿Y María? (María es la esposa de Bruno), ¡también se ha pasado unas cuántas horas tras la tarima del expositor!: Mundo Obrero, Nuestra Bandera, chapitas, prendedores…)

“María era vecina de una prima mía, con la que me escribía desde la cárcel. Un día le dije que me pusiera en contacto con alguna chica para cartearme con ella y me dio la dirección de María; luego cuando salí en libertad, como era vecina de mi prima la visitaba, hasta que ya nos pusimos en relaciones y, en fin, aquí llegamos…”