Si escribo directamente las tres letras para decir quién ha organizado lo de Bergoglio, los de enfrente y alguno de los nuestros dirán que soy un paranoico. Me voy a limitar a recordar lo que han hecho, han dicho y han escrito los admiradores del nuevo papa.

El más rápido y entusiasmado en su reacción fue Obama. A continuación, el presidente de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, el cardenal Timothy Dolan: “Los obispos de Estados Unidos damos gracias a Dios por la guía dada por el Espíritu Santo que ha inspirado la elección del colegio cardenalicio”. En El País, la enviada especial Lola Galán explicaba que la elección de Francisco “fue auspiciada por el bloque estadounidense, gracias a la mediación de Donald Wuerl, el cardenal de Washington”. Y el columnista Francisco G. Basterra comentaba que “esta operación no se puede haber preparado en sólo una semana” y que “resulta sugerente la rápida reacción del presidente Obama, felicitándose por el papa de Buenos Aires”.

Una operación de las tres letras o del Espíritu Santo (que a veces son lo mismo) pero ¿para qué? Nos lo confirma Andrés Oppenheimer, la voz de la Administración Obama en El Nuevo Herald (Miami) y El País: “El nuevo papa tendrá el mismo impacto político en América Latina que Juan Pablo II tuvo en Europa Oriental, porque podría convertirse en un crítico de gobiernos como los de Venezuela, Ecuador y Bolivia”.

Mientras sacamos nuestras propias conclusiones sobre la intervención de la agencia de las tres letras, de lo que no hay duda es de que Obama le canta a Francisco el bolero titulado Tres palabras. Y esas palabras son ¡cómo me gustas!