
Searching for Sugar Man
Malik Bendjelloul
Título: Searching for Sugar Man.
Dirección y guion: Malik Bendjelloul.
Países: Suecia y Reino Unido. 2012.
Producción: Simon Chinn y Malik Bendjelloul.
Música: Rodriguez.
Fotografía: Camilla Skagerström.
Montaje: Malik Bendjelloul.
Distribuidora: Avalon.
Duración: 86 min.
Género: Documental, musical.
Estreno en España: 22 Febrero 2013.
Detrás de “Searching for Sugar Man”, están la productora británica Red BoxFilm y su fundador Simon Chinn, entre otros. En los pocos años que lleva trabajando, desde 2005, Chinn ya ha participado en tres excelentes documentales, y con dos de ellos -el primero y el tercero- ha tenido el infrecuente honor de recibir el Oscar de Hollywood. Fue el alma mater de “Man on Wire” (2008) dirigido por James Marsh, apasionante relato de una obsesión singularísima cuya cima es el paseo sobre un alambre tendido entre las abatidas torres gemelas de Nueva York. También es Marsh el director de “Proyecto Nim” (2011), o de cómo el ser humano se apropia de la vida de un simio con la pretensión de educarlo a su imagen y semejanza, bajo el paraguas de un inaceptable concepto de experimento científico. «Searching for Sugar Man» (2012) con el sueco Malik Bendjelloul a la dirección, narra un cuento de hadas real como la vida misma, protagonizado por un hombre sencillo y humilde, poeta y luchador por buenas causas, cantante de vocación.
Sin desdeñar la posibilidad de que entre estas obras haya algunas similitudes más, podemos apuntar que las tres indagan en el semillero de historias mágicas que la realidad ofrece para cualquier observador dispuesto a dejarse fascinar, y desvelan aspectos de la realidad que parecen reservados a la imaginación de los más febriles novelistas o guionistas de cine. Son historias que en muchos momentos pueden hacernos dudar de si asistimos a una puesta en escena de hechos imaginarios, orquestados con la intención de suspender el ánimo (crear suspense) aun a costa de saltar por encima de lo estrictamente probado y acreditado. Este tipo de documentales consigue, pues, lo que todas las historias inventadas pretenden a la postre: encantar. Como si los más brillantes trucos de un mago, además de maravillarnos, fueran reales, no tuvieran trampa ni cartón.
Imaginemos un trabajador en la fábrica que un día recibe la noticia de que los dos discos que grabó tiempo atrás, con un sonoro fracaso de ventas por resultado, son muy populares en un lejano país conocido por su rampante racismo. Se trata de Sixto Rodríguez, estadounidense de origen mejicano cuyas bellas canciones, sus letras duras que dibujan los problemas de los barrios pobres, han sido escuchadas en oscuros garitos entrelazadas con el ruido de las copas y las voces de un público escasamente dotado para la discreción. Publica dos discos que no venden más de cuatro copias (o tal vez alguna más), http://goo.gl/SGfgx, en 1970 y http://goo.gl/kqhFt, en 1971. La discográfica, Sussex Records, le despide en 1975. La mancha oscura del fracaso condena a sus anhelos artísticos al olvido y hasta sus compañeros de trabajo los desconocen por completo. El cantante deja de existir. Incluso llega a presentarse a alcalde de su ciudad, Detroit, pero es otro espejismo, sus manos están hechas para unirse a los obreros de la construcción.
Pero la música y las letras de Rodríguez, por extraños vericuetos del azar, en Sudáfrica tienen más peso incluso que Los Beatles, han vendido discos por millones, tanto, que “Cold fact” se ha convertido en himno de rebeldía contra el sistema del apartheid. Circulan leyendas sobre el cantante que le dan por muerto, suicidado sobre el escenario por un disparo, o convertido en antorcha humana; nadie sabe a ciencia cierta qué fue de él, porque nunca nadie le vio. Hasta que un cineasta llegado a Sudáfrica se asombra por no haber oído ni leído nada acerca de ese tal Rodríguez, cantautor no muy alejado de un Bob Dylan, pongamos por caso, y poseedor de un sólido estilo personal.
La historia de cómo el cineasta consigue dar con Rodríguez, ponerse en contacto con él, explicarle lo infinitamente famoso que es en Sudáfrica y finalmente propiciar que el artista llegue a dar conciertos en aquél país es la materia con la que trabaja primorosamente Malik Bendjelloul. El filme se articula como un trabajo de investigación que maneja el suspense delicadamente y mantiene un interés en el espectador que se acrecienta a medida que la figura de Rodríguez va perfilándose como alguien vivo, desvaneciendo las brumas que le han convertido en mito imaginario. Algunas secuencias, pese a que los protagonistas narran de viva voz los hechos ante la cámara, quiero decir sin recrear las situaciones con actores, tienen una fuerza y capacidad de evocación arrolladoras, uno visualiza mentalmente la situación como se experimenta en las mejores ficciones. Descubrir la música de Sixto Rodríguez es toda una experiencia estética y emocional, compartir sus inquietudes políticas y sociales contribuye al goce de la película. Pero la historia posee por sí misma una impronta de ejemplaridad que pone la guinda a un hermoso pastel. Cuando recomendábamos “Amor” de Michael Haneke –felizmente ganadora del Oscar, como todo hacía presagiar- éramos conscientes de que proponíamos ir al cine a recibir una patada en el estómago; pues bien, sucede con Searching for Sugar Man” todo lo contrario, uno abandona la sala con la agradable sensación de haber comprobado que a veces la fortuna sonríe a quien lo merece.
RECOMENDACIONES
El chico del periódico, de Lee Daniels. Fracaso de taquilla en Estados Unidos… no nos sorprende. Historia áspera, perturbadora, sudorosa en la Florida de los 60, con una magnífica y sensual Nicole Kidman, con el racismo impregnando cada esquina del encuadre y la pena de muerte flotando en el ambiente.
Los amantes pasajeros, de Pedro Almodóvar. Cada cual tiene el sentido del humor que tiene y a unos las gracias les hacen reír y a otros llorar. Sobre eso no hay discusión. El giro hacia el pasado remoto de Pedro a un servidor le ha dejado más bien frío.
Aquí y allá, de Antonio Méndez Esparza. Ejercicio de estilo austero y virtuoso -no como la austeridad viciosa que se nos impone a sangre y fuego- para acompañar en su viaje de ida y vuelta a un espalda mojada mejicano que retorna a su población.
