José Antonio García Rubio, secretario ejecutivo de Economía y Empleo de IU, considera que en relación a los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre de 2013 conocidos hoy “hay poco de lo que alegrase. Los nuevos empleos que refleja son todos ellos precarios, mientras que se han destruido 146.300 empleos indefinidos. El aumento total del empleo en este trimestre, que alcanza a 72.800 personas, es consecuencia de la temporada de verano y sólo alcanza a contratos temporales. El único sector que ha aumentado la oferta de trabajo es el de servicios, principalmente la hostelería. Por tanto, estamos ante un dato muy coyuntural y los ‘brotes verdes’ que anuncia insistentemente el Gobierno de Mariano Rajoy son amargos para millones de trabajadores”.

“En consecuencia -detalla García Rubio- para Izquierda Unida la crisis no comenzará a superarse realmente mientras no exista una creación sostenida de empleo digno. Calificamos la situación actual de ‘estancamiento precario’ porque con un crecimiento insignificante del PIB del 0,1% en el cómputo de un trimestre no se pueden echar las campanas al vuelo, máxime cuando el dato no está corroborado por el INE”.

El responsable económico de la dirección federal de IU recuerda que “en el último año el PIB acumula un descenso del -1,2% y la balanza exterior, en la que los portavoces del equipo económico del Ejecutivo del PP confían tanto, se ve afectada por la contracción del comercio realizado fuera de la Unión Europea y por el hecho de que las exportaciones a la UE aún no alcanzan el valor de 2011”.

José Antonio García Rubio valora que “sumando todos estos factores a las drásticas consecuencias en el empleo de la reforma laboral resulta claro que si consideramos el efecto estacional en la EPA del tercer trimestre vemos que el resultado es que los contratos han disminuido de nuevo. Además, si tomamos una referencia temporal más amplia, son casi 500.000 personas las que han dejado de estar ocupadas en el último año, la población activa desciende en 370.400 personas y los desempleados son 126.000 más”.

Destaca que “el mismo Gobierno que pregona su preocupación por el paro es el que sigue destruyendo empleo público a través de sus políticas, lo que acarrea graves consecuencias sobre los servicios sociales”.